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Pluma, lápiz y cicuta
Por América Pacheco
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarr... Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with care. Síguela en Twitter: @amerikapa. (Leer más)
Fear and loathing in "La FIL" volumen II. Dia -1
Por América Pacheco
2 de diciembre, 2011
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Como la mayoría del puñado de gente piadosa e incauta que tiene a mal leerme sabe,  padezco una fobia congénita a volar; experimento síntomas y revelaciones preocupantes que me han tentado más de una vez a una conversión espiritual irrenunciable y sin titubeos.
 
Inicialmente, mi viaje a Guadalajara estaba programado para el día jueves primero de diciembre a las siete de la noche. Aproveché las benévolas ofertas del “Buen fin”, así que sin vergüenza alguna, me hice de mis boletos por la bicoca de 505 pesitos cada uno.  ¿Mejor?.. imposible.
 
Al llegarme la invitación del festejo de Animal Político con sus colaboradores, noté que la fecha y hora era exactamente la misma de mi partida a territorio jalisciense. Arrebatada que soy (aprovecho esta oportunidad para declarar públicamente que no recibí amenaza alguna en caso de ausencia al jolgorio por parte de Daniel Moreno, Director General de Animal Político, gracias), decidí cambiar mi itinerario al primer vuelo del siguiente día. Mi primera sorpresa es que el costo por hacer el cambio equivalía a pagar una cantidad mayor al viaje redondo. Apechugué y maldije al “Buen Fin”…Esa fue la primera señal de que algo no marcharía del todo bien.
 
El segundo sentimiento anómalo fue descubrir que de acuerdo a los caminos trazados por Moisés, que es mi profeta y santo de mi entera devoción, los cambios de última hora me forzarían a compartir avión con la entidad maligna del momento: Ari Volovich.
 
Al tener disponible la tarde del jueves, tuve la oportunidad de acudir al cien veces heróico festejo de fin de año de la empresa en la que laboro como agente encubierta del Sindicato de Bufones Indestructibles. Dos razones muy importantes me llevaron a tomar la decisión de no ingerir bebidas alcohólicas durante la fiesta: mi presencia a propósito de documentar a las 6 de la mañana en el Aeropuerto, y la voz inenarrable de Erick Rubín (show contratado para divertir y animar al respetable) sonando desgarradoramente en las bocinas..¿quién quiere un whisky si se tiene a la mano cicuta que combina soberbiamente con el ambiente desolador?
 
Huí mientras pude.
 
Gracias al Santo Tráfico Fulgencio de Cartagena, pude abrazar y departir con mis camaradas de Animal Político, dos horas después de la hora programada. Pude notar la sorpresa de algunos que no son ajenos a mis tendencias dipsómanas, verme brindar con agua mineral, por el placer de compartir página y caricatura durante el primer año de este espacio tan chingón (esta es una incersión pagada)…mi respuesta: “tomo un vuelo a las 7 de mañana” los tranquilizó de toda sospecha por el delito de suplantación de personalidad (a muchos no tenía el gusto de conocer). Aproveché el único momento de la noche en el que Antonio Imperial se distrajo del trago para escapar de sus garras y despedirme de Daniel Moreno y Mala Madre.
 
Giré instrucciones precisas para que mi taxi de confianza me recolectara como leche de granja a las 4:30 de la mañana, ajusté mi despertador, no existían razones para no dormir profundamente. Y lo hice de tal manera, que no escuché el escándalo de mi despertador, ni las llamadas y mensajes previsores que me invitaban a sacar el trasero de las sábanas ipso facto. Para variar, mi taxista de confianza tuvo la ligereza de quedarse dormido y babear su almohada. Abrí los ojos a las 5:15 de la mañana de hoy.
 
Ustedes no se enamoran de mí porque no se visten, salen despavoridos, consiguen un taxi en la completa oscuridad de las madrugadas decembrinas, atraviesan MEDIA ciudad y llegan al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a las 6:05 de la mañana, cuando el arribo al avión reza: “abordaje 06:15 sala 10”.
 
Lamentablemente, lo que empieza mal, termina pésimo, porque al intentar documentar, noté que la fila de la aerolínea era proporcional a la hambruna en África. Intenté persuadir al supervisor en vano. De nada valieron mis lágrimas y promesas.
 
Democrática fila. Corrí lo que tenía lustros no hacía, sudé lo que un sauna de primera categoría ofrece, lamenté los cigarros consumidos la noche anterior y a la maldita madre que parió al taxista dormilón (siempre culpar al más pendejo, es lo de hoy).
 
No, no perdí mi avión. Tampoco tuve que tomar un vuelo en otra aerolínea, ni viajé en la siempre salvadora línea de autobuses de descuento “Fletes y Corajes, A.C.”
 
Un muy mal cristiano llamado “Sósimo López”, perdió su vuelo de conexión en Los Ángeles- México, D.F., lo que obligó al capitán de mi hermoso avión, esperar a que pudieran localizar la bendita maleta del desafortunado sujeto -que me imagino tras las rejas en la aduana gringa- para su devolución inmediata; gracias a las nuevas disposiciones aéreas internacionales (dios los bendiga, chavos).
 
Como comprenderán, la vida me sonríe e ilumina, así que no tengo cabida para ningún tipo de mal humor, a pesar de que mi socio (cuyo asiento se ubicaba en la misma fila que el mío, joder. . .) invirtió generoso tiempo en asustar a mi compañera de asiento con sus endemoniadas historias de percances aéreos terroristas en medio oriente y sus blasfemias sin lustre.
 
Cuando aterrizamos una hora después del tiempo estimado en el Aeropuerto de Guadalajara, pude al fin, revisar las llamadas perdidas y los mensajes previsorios que intentaron despertarme desde las 4 de la mañana para evitar la patética historia que han leído en estas líneas.
 
Message: “Rise and shine, palurda”: Ari Volovich.
 
Miré la ventanilla para descubrir que esta hermosa ciudad, lo hacía mejor que yo, desde siempre. Nunca subestimen a los Sósimo López que se quedan varados en Los Ángeles California, porque gracias a estas pequeñas tragedias, se salvan los días de la gente buena y atea.
 
América Pacheco.
 
Están cordialmente invitados a la presentación del libro Blasfemias Ilustradas de Jis y Ari Volovich, en la Sala Agustín Yáñez, primer piso, el día de hoy a las 19:00 horas. No me fallen amiguitos.
 
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