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Pluma, lápiz y cicuta
Por América Pacheco
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarr... Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with care. Síguela en Twitter: @amerikapa. (Leer más)
¡Indígnate!
Por América Pacheco
14 de octubre, 2011
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Para México, porque creo en mí.

Feliz cumpleaños, querido Eduardo.


No sé ustedes, pero yo sigo festejando. . .
El martes 11 de octubre de 2011, quedará en mi memoria como el día en que los ciudadanos del Distrito Federal ganamos una enorme batalla, o mejor dicho, el día en el que se demostró que la razón es más poderosa que la barbarie. Porque gracias a que un puñado de ciudadanos con sentido común y elocuencia,  se consiguió que la Comisión de Gobierno en la Asamblea Legislativa del DF (ALDF) acordara por unanimidad, remover a la diputada Edith Ruiz Mendicuti de la presidencia de la Comisión de Cultura. Un hecho sin precedentes.

Hace algunos meses, escribí un texto aquí, en Animal Político, en el que me pronuncié como una persona con repulsión congénita hacia las manifestaciones sociales a modo de marchas. Recibí críticas de todo tipo, y lo sigo sosteniendo. Considero que el método de las marchas, de tomar las calles, al menos en este país, no funciona. Nadie las toma en serio como una manera efectiva de presión, al contrario. Todos las padecemos y algunos las odian en silencio. Soy una ferviente entusiasta de las iniciativas generadas por ideas provenientes de personas lúcidas, comprometidas, honorables y cabales. Impulsar ideas genuinas desde la trinchera del sentido común. Urge. Se puede lograr, pero no es fácil. Si como ya a todos nos ha quedado claro, nuestro gobierno, es inoperante; no nos queda más que arremangar nuestras camisas y poner manos a la obra. Todos, nos debe y nos tiene que importar el destino de nuestro país. El hartazgo colectivo – libre de intereses partidistas- debe obtener resultados positivos, derrumbar las ruinas de la apatía que sólo ennegrecen el paisaje convirtiéndolo en desolador e inhóspito.

 

¿Qué tal una #MexicanRevolution?


En días pasados, recibí una avalancha de críticas por los resultados de nuestra cruzada por conseguir la destitución de su cargo de la diputada Edith Ruiz Mendicuti. La principal de ellas es que resulta “peligroso” que menos de mil personas hayamos podido lograr la remoción de un servidor público, ejerciendo presión ante las instancias legislativas y de gobierno. El espectro de firmantes “no representan, ni validan con su discurso, el grosso de la ciudadanía del Distrito Federal”. Me dicen que “nadie nos otorgó permiso para hablar en nombre de la sociedad”. Probablemente esto sea correcto, muy probablemente de hecho. Sin embargo, nuestro totem a derrumbar, era indefendible, por cualquier óptica en la que se quiera escrutar. Edith Ruiz Mendicuti no tiene las facultades para ejercer el cargo de presidenta de cultura en ninguna granja, ranchería, o ciudad alguna en la remota Tegucigalpa. Eso hasta un ciego puede leerlo en braille.  Nuestra causa fue justa y el método fue el correcto, por eso funcionó. No cerramos calles, no hicimos marchas, no acordonamos puertas. Usamos la palabra. Escribimos nuestra indignación y la soportamos con elementos de peso. Trasladamos esa indignación por la vía de las redes sociales. No soltamos, no perdimos de vista  el objetivo. Fuimos un virus que hizo eco, que retumbó en el destino correcto; pero y lo más importante, es que nuestra idea fue abrazada por miembros distinguidos de la  comunidad principalmente afectada. No somos “los redentores de la cultura” (risas grabadas) nunca ha sido ese nuestro registro de acción, somos activitas de cantina, amigos, gente querida que avanza a la misma dirección. Me dicen que somos “peligrosos”, que el método lo es: “qué pasará si un grupo de 800 ateos deciden pedir la cabeza de un panista para retirarlo de alguna comisión” “es un acto autoritario y electorero”.

Pues viendo vemos.

Yo no detecté a ningún grupo juntando firmas para evitar que cesaran a la diputada Mendicuti. Nosotros fuimos los únicos que nos pronunciamos. Ojalá que el peligro de este u otros métodos que logren objetivos tangibles persista, que los servidores públicos tiemblen. Porque eso es lo que necesita este país para salir del letargo de la apatía. Movimiento, acción, revolución inteligente, emanada de las grandes ideas, acciones concretas, civilizadas. Cómo dijo ayer mi querido amigo Ari Volovich: “One Mendicuti down, how many more to go?”

¿Quién se suma? ¿Quién levanta ahora la voz? ¿Ahora quién carajos se indigna?

El mundo nos vigila. . . ¿por qué no vigilar nosotros al mundo?

América Pacheco.

PD. Gracias a todos ustedes, firmantes de esta causa. Gracias por su indignación. Ahora sabemos que nada será igual. Un abrazo 2.0 –à   

http://www.ipetitions.com/petition/justificacionorenuncia/


 

 

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#YoSoyAnimal
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