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Pluma, lápiz y cicuta
Por América Pacheco
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarr... Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with care. Síguela en Twitter: @amerikapa. (Leer más)
La enfermedad silenciosa
Por América Pacheco
9 de marzo, 2012
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 Para todos ustedes, para nosotros, a quienes sí nos importa.

La pobreza, la tristeza de Laura

Laura no ha cumplido ni cuarenta años. Padece una enfermedad para la que no hay acceso a tratamiento ni cura. Ella no puede aspirar más que a tener una calidad de vida más prolongada con la colocación de un marcapasos que no puede pagar.  Se infectó de un extraño padecimiento llamado Chagas hace diecinueve años, sin embargo, pudo ser diagnosticada doce después de padecer la enfermedad silenciosa, la enfermedad de los pobres. Su tío y su prima han muerto a causa del mismo mal, le sobran motivos para estar aterrada. De ella depende su pequeña hija y de nadie más. ¿Cómo puede conseguir un trabajo si es incapaz de caminar una cuadra sin fatigarse tanto?  Su diagnóstico tardío le imposibilita buscar un tratamiento de cura, los médicos sólo le otorgan la salida de una intervención quirúrgica urgente para continuar con vida.

Su corazón que falla, está inflamado sin remedio. Pero es su tristeza la que estalla.

Quisiera tenerle buenas noticias a Laura pero no puedo. Su pesadilla la comparten millones de personas en México,  así como a lo largo y ancho del continente americano, ignorándolo.

Cien años de olvido.

Por razones atribuibles al azar, en diciembre de 2011 acudí a una reunión convocada por Médicos sin Fronteras (MSF) en sus oficinas de la Ciudad de México, en ella, tuve el privilegio de conocer a un puñado de médicos voluntarios mexicanos que regresaban de misión en Oaxaca, Chiapas y Nigeria. Sus testimonios son tan dolorosos como una lesión en el pecho, como una fractura expuesta

Afortunadamente, mi vínculo con MSF no ha terminado. Fui invitada a una conferencia de prensa para documentarme sobre una de las enfermedades infecciosas más crueles de las que yo -o quizá-muchos de ustedes tengamos registro.  Liesbet Albrecht (Directora de la oficina en México) nos presentó a Manuel Lannaud (responsable de programas médicos en Paraguay, Bolivia, Colombia, Nicaragua, Honduras, México y Nigeria) como el portavoz ideal, gracias a la labor humanitaria que realiza específicamente en este  padecimiento que está devorando el continente: el Chaga o tripanosomiasis humana americana. A continuación, procuraré traducirles la vorágine de información que pude recabar y que considero, es de necesidad urgente transmitir. . .como un virus.

Hace dos años, se conmemoró el centenario del descubrimiento considerado como único en la historia de la medicina moderna. Carlos Chagas, es el nombre del médico brasileño que anunció al mundo sobre la existencia de una nueva enfermedad infecciosa, del parásito que la provoca y el vector que la transmite.

La noticia estadística es que existen quince millones de enfermos portadores. La noticia desesperanzadora es que no existen tratamientos innovadores que sirvan para curarla con eficacia. La noticia alarmante es que ocho millones de estos infectados viven en México y la noticia trágica es que muchos de los infectados, no tienen idea que son portadores. ¿La razón? esta enfermedad posee facultades asintomáticas. Los síntomas se presentan cuando los avances de la enfermedad son irreversibles y cuando esto sucede, han transcurrido veinte o quizá treinta años desde su contagio.

La chinche, la vía.

Existen cientos de variedades de insectos hemípteros, pero en esta ocasión nos ocupa la especie Triatominae: la chinche besucona. Este insecto es vehículo transmisor del parasito Trypanosoma cruzi, responsable de esta enfermedad mortal. Centro y Sudamérica la llama de diferentes maneras: vinchuca, chichá, barbeiro, chirimacha, diferentes nombres al mismo bicho. Si la chinche es portadora de este parásito, la infección es prácticamente inevitable. Al picar, deposita sus heces fecales en la lesión; el resto del trabajo lo hace la persona al rascarse. El parásito irrumpe en el torrente sanguíneo, incuba y contamina todo lo que encuentra a su paso en artera complicidad del silencio. Estos animales de apariencia inofensiva, cohabitan con sus potenciales víctimas -principalmente- en zonas rurales del sureste, como Oaxaca, Chiapas y Yucatán, sin embargo, debido al incontenible flujo migratorio al norte, el contagio se ha diseminado a territorios urbanos y obvio, ¿de qué otra forma serían? marginales.  Otras formas de contagio son de madre a hijo durante el embarazo, o mediante transfusiones sanguíneas.

Sin síntomas, no hay diagnostico.

La tragedia de Laura es sólo la punta del iceberg. Como ella existen millones de personas que cargan en su interior esta enfermedad de síntomas invisibles que en muchos de los casos acabará por matarlos. En su fase aguda y crónica (es decir, cuando al fin se manifiesta) provoca complicaciones en el sistema nervioso, dilataciones en corazón, y daño en órganos vitales que requieren intervenciones quirúrgicas urgentes. Son casi inexistentes los casos de muerte inmediata al contagio, sin embargo, el 30% de los casos crónicos son irreversibles y fatales.

¿Qué se hace cuando existe un imperdonable olvido en terrenos sociales, gubernamentales y de investigación farmacéutica hacia una enfermedad endémica, una enfermedad de pobres?

¿Qué necesitamos? ¿Qué la chinche mute con alguna especie exótica de murciélago para crear un virus que mate al paciente a las 24 horas del contagio, para atraer la atención mundial? La detección de casos debería ser una prioridad en los programas de lucha contra las enfermedades de este país.  La voluntad política también.

Los dos únicos medicamentos que tratan esta enfermedad (benznidazol y nifurtimox) se desarrollaron hace cuarenta años en investigaciones no direccionadas propiamente a esta enfermedad, no están adaptados para suministro a mujeres embarazadas, o en uso pediátrico, por ejemplo. El medicamento de primera línea ni siquiera está registrado en nuestro país, por ende, no puede introducirse para el suministro. Tampoco contamos con test de diagnósticos, laboratorios acondicionados para la detección de contagio en zonas afectadas…huelga mencionar, la escasez de  instalaciones o médicos entrenados en combate endémico.
MSF: Brazo extendido de humanitarios o La importancia de reconocer al servicio medico como un derecho humano no negociable.

Una de las mayores aportaciones del pensamiento filosófico al servicio de la Declaración de los derechos del hombre en 1789,  es la que centralizó sus dardos en las reformas a instituciones sociales. El derecho a la salud, la pugna por mejorar las condiciones de vida de las personas e incrementar su bienestar mediante cuatro elementos fundamentales: la disponibilidad (número suficiente de establecimientos, bienes, programas de salud), accesibilidad (accesibilidad económica, física, sin discriminación), aceptabilidad (ética médica, culturalmente apropiados),  y calidad (servicio médico/científico de calidad) en servicios públicos sanitarios. Vergonzosamente, estamos a años luz de contar con todos los principios básicos de sanidad social que por derecho colectivo, natural  y universal nos corresponden.

En países tan vulnerables -como el nuestro-, es donde se hace presente Médicos sin Fronteras. MSF es una organización con sede en Ginebra, Suiza, privada, independiente, apolítica, que brinda ayuda humanitaria en inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas, hambruna, conflictos armados, poblaciones desplazadas, campos de refugiados, epidemias y poblaciones marginadas. En el año 2008 iniciaron transmisiones desde nuestro país con oficinas en el Distrito Federal con el bagaje de una intensa labor en Sudamérica y Centroamérica en el tema de la lucha contra el Chagas. Han avanzado en la utilización de una prueba de diagnóstico rápido, en Paraguay, Bolivia, Honduras,  y esperan lograr ese primer paso en México, con voluntariado médico y logístico en Chiapas y Oaxaca principalmente. El inicio de apoyo de proyectos humanitarios de MSF en nuestro país comenzó hace cuatro semanas.

La batalla frontal que MSF sostiene contra esta enfermedad no es suficiente. Necesitan ayuda. Como entidad médica, no tienen los alcances de prevención que un simple control de vectores (control de insectos que transmiten enfermedades tales como dengue, tifus, peste, etc) podría ofrecer a los miles de poblados del sureste. Necesitan difusión, conciencia global y millones de ojos enterados que divulguen, que comenten, que exijan, que tomen medidas. La salud pública es un derecho no negociable entre individuos. El comportamiento empresarial del tercer mundo no puede continuar en ese rumbo que no beneficia a los desamparados ni a comunidades en riesgo. No es negociable el postergar la investigación en encontrar tratamientos más efectivos y con menos riesgos tóxicos, por la inaceptable razón de que “no existen incentivos comerciales”; la humanidad, nuestra humanidad tiene que ser mejor que eso.

La OMS reconoció en el año 2006 del rotundo fracaso en los actuales mecanismos de financiación para enfermedades olvidadas. No se está invirtiendo en investigación de medicamentos, vacunas, diagnósticos, ni mucho menos, en productos de control vectorial Olvido imperdonable.

Laura, es sólo una mujer rural infectada de esta epidemia. Un número, un solitario dígito. Los expertos dicen que una enfermedad se convierte en epidemia cuando de manera súbita el número de personas afectadas aumenta bruscamente. De acuerdo con MSF el 25% de la población de América Latina corren el riesgo de contraerla. Este  25% habla de 100 millones de personas. Quizá los gobiernos y sus aliadas naturales las farmacéuticas, esperan que todos los corazones de este 25% se inflamen y estallen como el que Laura para que ¡al fin! se humanicen los acuerdos internacionales de comercio para poder trabajar en conjunto.

Yo decidí no esperar y aportar con este grano de arena, para informar y difundir, porque durante cien años el Chagas ha permanecido como una enfermedad silenciosa.

Es hora de romper el silencio.

MSF Ganó el Premio Príncipe de Asturias en el año 1991 y el Premio
Nobel de la Paz, 1999 por su encomiable labor humanitaria al rededor de todo el mundo.

 

América Pacheco.

Nota a los lectores.

Si desean información, folletos, diapositivas, videos, testimoniales y hasta un curso de cómo detectar la enfermedad, acérquense a las páginas que MSF México, pone a su disposición:

Curso y diagnóstico en línea http://www.msf.es/curso_chagas/iframe/index.htm

Página MSF México  http://www.msf.mx/web/

¿Quieres ser voluntario? http://www.msf.mx/web/index.php?id_pag=111

 

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