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Pluma, lápiz y cicuta
Por América Pacheco
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarr... Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with care. Síguela en Twitter: @amerikapa. (Leer más)
Señora coraje
Por América Pacheco
24 de febrero, 2011
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En memoria de Alejandra, dulce paloma.

David Escamilla, gracias, te debo el final.

Disculpe que la llame de esa manera, pero me parece el título adecuado para encabezar esta sentida epístola. Nos hemos visto una sola vez, pero siento que puedo abrirme con confianza ante usted y regalarle estas letras.

Siempre he pensado que mi vida está condenada a encontrarse presa a una cadena de sucesos afortunados y este pensamiento se reafirmó sobradamente el pasado día lunes 21 de febrero. Exactamente un día antes, recibí la invitación de un muy querido amigo para que lo acompañara a entrevistar -cámara en mano- a una mujer admirable, a usted. Nunca pensé que conocería a una mujer como cualquier otra, pero tampoco esperé impactarme como ante muro de contención, con todo lo que representó y lo seguirá haciendo de ahora en adelante en mi vida.

Permítame llamarla por su nombre y establecer sus credenciales: Norma Andrade, abuela, corazón de madre;  docente de educación primaria durante más de veinte años en su natal Ciudad Juárez y precisamente su lugar de nacimiento es factor de relevancia absoluta en esta carta convertida en historia con tantos capítulos como sean necesarios. Le confieso que es una de las mujeres más sorprendentes con las que yo me haya topado antes, y creo que su vida sería tan parecida a la de cualquier otra mujer mexicana promedio, de no ser porque hace exactamente 10 años, secuestraron y mataron a su hija de 17 años. Ahora las tristes circunstancias la han convertido en ferviente activista del movimiento “Nuestras hijas de regreso a casa, A.C.”

El asesinato de su hija ha motivado a que más de una cabeza voltee a ver su insólito caso, incluso descubrí que se filmó un documental llamado “Bajo Juárez: la ciudad devorando a sus hijas” inspirado en la desaparición y muerte de su querida hija Lilia Alejandra García Andrade en el año 2001. Busqué –entre muchísimo material audiovisual- el reporte de la CNDH sobre el caso de su hija y le confieso que no pude dormir. Pasé la noche en vela tratando de entender, pero no fue posible. ¿Quién podría comprender un crimen semejante? ¿Quién podría conciliar el sueño después de contemplar impávidamente el horror, la injusticia, la impunidad?

Alejandra desapareció en la parada de autobuses que acostumbraba usar para regresar a casa después de sus 12 horas de ardua jornada en la maquiladora fronteriza donde laboraba. Simplemente no llegó a su casa. Leí (sigo) que su joven cuerpo fue encontrado semienterrado en un lote baldío el 21 de febrero de 2010. Durante cinco agonizantes días fue objeto de tortura, violación así como de estrangulamiento.  Se le reportó como desaparecida y la búsqueda por encontrarla duró siete angustiosos días.

Cuando supe que tendría la oportunidad de conocerla, experimenté fuertes emociones. Creía saber la calidad humana que usted posee, pero me quedé corta. Pensé incluso que la mujer que entrevistaría sería una madre derrumbada por el dolor que no conoce fin. Y usted sufre ese dolor, es cierto, pero su espíritu permanece altivo, sorprendentemente poderoso. Porque se requiere fuerza y valor sin límite para sostener no sólo a los dos pequeños hijos de Alejandra que quedaron en absoluta orfandad, sino a encabezar una lucha cívica que busca encontrar a los culpables del asesinato de su hija y exhibir la corrupción e inoperancia del aparato de justicia que prevalece vergonzosamente en Ciudad Juárez.

Retumba en mi cabeza su imagen, sentada frente a ese espejo, siendo filmada por esa cámara, contestando mis preguntas con fuerza, lucidez, rabia, indignación y tibia fragilidad.

“La muerte la entiendo, no el asesinato. Esas bestias me negaron la oportunidad de despedirme de mi Alejandra. Después del crimen de mi hija, sólo recibí un cajón que no pude abrir y por cada chica muerta es como volver a tener ese cajón enfrente de mi”

“Mi ciudad se está deshaciendo, desmoronando. La gente está viendo perder su patrimonio, Juárez ahora es zona de decepción, pasó de ser un corredor de droga, a ser el paraíso del secuestro y la explotación”

“Cuando yo inicié la lucha, empecé a recibir amenazas, golpes, persecuciones, el ataque a las activistas está muy acentuado, incontrolable, ya no sabemos dónde empiezan los grupos delictivos del crimen organizado y dónde comienza el narco gobierno”

“Tuvimos que salir huyendo de Juárez porque quemaron la casa de mi hija. Mis nietos, mi familia y yo ahora estamos en D.F. por tiempo indefinido, no podemos regresar”.

También le confieso que lloré largo tiempo después de ver el documental inspirado en su hija. Esa chiquilla que se convirtió en madre pocos meses antes de cumplir los 16 años alcanzó fibras muy sensibles. Me quedo con la imagen de su belleza virginal, su diploma de primer lugar en el concurso de oratoria “México, creo en ti” (cruel paradoja), su pasión por el ajedrez, el canto. Pienso en sus ganas de vivir, de superarse para proporcionarles a sus hijos una vida lejos del horror, me quedo con la estampa de la chica que estudiaba la preparatoria abierta y que quería ser periodista. Me niego a que mi memoria guarde lo que de ella hicieron las bestias, como tan atinadamente usted las llama.

Admiro en usted esa lucha, ese activismo que se ensucia, que recorre calles que denuncia arbitrariedades y muertes, malditas muertes, muertes malditas.

Admiro el temple de su espíritu por no bajar los brazos ante una pista no seguida, ante cada línea de investigación no ejercida, ante otra prueba desechada o el hostigamiento a cada testigo que ha tenido el valor de levantar la voz. Me quito el sombrero por la labor que ha hecho con los hijos de Alejandra, ese par de inocentes que aún poseen ojos límpidos, y que pareciera que no los hubiera tocado la tragedia. Y eso usted lo ha logrado a fuerza de su amor infinito.

Señora acivista, señora madre, señora esperanza, señora amor, pero sobre todo, señora coraje, permítame decirle que en ocasiones me veo a mi misma como una lámpara de luz cetrina, pero a su lado, toda mi debilidad y el color gris de mi tristeza desaparece, porque junto a usted, me convierto en un cometa brillante e inagotable, que no desea dejar de iluminar el firmamento. Le ofrezco mi humilde pluma para darle voz a su dolor y a su pena, pena que intuyo, no terminará nunca.

No tema a las bestias, porque ¿sabe una cosa? el pasado 21 de febrero de 2011 descubrí que el temor personificado, le teme a usted.

Nota a los lectores:

La laureada actriz y productora Vanessa Bauche estará representando el  monólogo “Juana´s Soul o la insignificancia de llamarse Juana” (única presentación) a beneficio de Norma Andrade, Malú García Andrade y familia, ya que necesitan fondos para subsistir después de haber abandonado todo en CD. Juárez, víctimas de la persecución. La función se representará el próximo domingo 27 de febrero a las 19:00 hrs en el Café22, Col. Condesa, Fernando Montes de Oca #22, México, D.F. Asistan, ayuden.

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