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Por Un Mundo Sin Fronteras
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Sin Fronteras es una organización civil mexicana, laica, apartidista y sin fines de lucro, que t... Sin Fronteras es una organización civil mexicana, laica, apartidista y sin fines de lucro, que trabaja para contribuir al cambio de las condiciones en las cuales ocurren las migraciones internacionales y el asilo, a fin de que estos se den en un marco de plena vigencia de los derechos humanos de los migrantes internacionales, solicitantes de asilo, refugiados y sus familiares. Síguela en Twitter @SinFronteras_1 (Leer más)
La odisea de las personas migrantes africanas en México
Cerca de novecientas personas migrantes africanas permanecen varadas en la Estación Migratoria Siglo XXI en Tapachula, Chiapas, porque el gobierno mexicano no ha resuelto su situación migratoria en el país.
Por Diana Villamar Ramírez
25 de septiembre, 2019
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“En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.

Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente”.

Eduardo Galeano

 

Intentemos imaginar la siguiente situación: vivir en un país donde la violencia no es controlada por el gobierno, no hay suficientes oportunidades de trabajo y la comida escasea, la casa que habitamos no nos mantiene seguros de fenómenos humanos y naturales, entonces decidimos salir de nuestro país. Después de meses de viajar por diferentes países, por cuestiones de destino, terminamos detenidas en un país asiático o africano, en donde el idioma que se habla es desconocido –por lo cual desconocemos qué está pasando con nosotras-, la comida que nos dan es algo que nunca hemos comido antes, nos han separado de la familia y debemos dormir a la intemperie o en casas de campaña.

Esta terrible situación la han vivido cerca de novecientas personas migrantes africanas en Tapachula, quienes hace algunos meses fueron detenidas por el Instituto Nacional de Migración y permanecen varadas en la Estación Migratoria Siglo XXI en Chiapas porque el Gobierno mexicano no ha resuelto su situación migratoria en el país. Claro que la deficiencia institucional ha causado que estas personas desconozcan cuánto tiempo seguirán detenidas y a dónde serán enviadas terminada la detención, por lo cual la tensión aumenta y estalla en la toma de la Estación Migratoria para impedir que los servidores públicos del Instituto ingresen a ella hasta que las personas reciban una solución a su situación.

Claro que se trata de un contexto difícil, pero no es nuevo. Es decir, México -como país de tránsito- suele ser paso obligado para migrantes extra continentales, pero no suele ser su destino deseado sino que buscan llegar a Estados Unidos de América o Canadá. Por el otro lado, plantea retos institucionales para México porque se trata de personas con un idioma diferente –inglés, francés u otros idiomas de áfrica- y la distancia que separa a México del continente africano dificulta el contacto entre países.

Con estas condiciones México se enfrenta a un dilema: salvo por las personas que soliciten asilo, el gobierno tendría que deportar a quienes no tienen ningún supuesto legal para permanecer en el país. Sin embargo, deportar a los respectivos países a todas las personas supondría una fuerte erogación de recursos incompatible con la austeridad republicana; por el otro lado, liberar a todas estas personas implica que les dejen seguir con su camino a Estados Unidos de América, por lo cual las cifras de Marcelo Ebrard sobre reducción de flujos migratorios al país del norte dejarían de cuadrar y nos enfrentaríamos a nuevas amenazas de Trump por “fomentar la migración ilegal”.

Pero más allá de los retos y dilemas que suponen para el gobierno mexicano, ¿en dónde se deja a los cientos de personas africanas varadas en la desconocida Tapachula? Claramente ellas no son una prioridad para las autoridades mexicanas, lo cual se manifiesta en la falta de respuesta a su situación migratoria –ha sido superado el plazo de 20 o 60 días hábiles para resolver en definitiva su situación- y al desinterés por entablar diálogo con ellas -¿han pensado crear convenios de cooperación con intérpretes para garantizar, al menos, su derecho a la información?-. A estas situaciones de incertidumbre se suma la falta de representación consular de sus países en México, por lo cual están privadas de ser asesoradas por sus autoridades consulares y son declaradas apátridas por el gobierno mexicano –encima les privan del derecho a la nacionalidad-.

El contexto migratorio que ahora se vive en los Estados fronterizos de México es claro reflejo de una fallida política migratoria, la cual ha favorecido la contención y detención de personas migrantes y en necesidad de protección internacional, cuando claramente el gobierno no cuenta con los recursos materiales y humanos necesarios para la detención de todas las personas o para su deportación. En su lugar, México debería fortalecer las relaciones diplomáticas con los países de origen para asegurar que puedan contar con asistencia consular en México, dejar de favorecer presupuestalmente la detención frente a la garantía de los derechos de debido proceso de las personas migrantes, crear convenios de colaboración con actores civiles para permitir el acceso a la información de quienes estén detenidas, e incluso crear lazos con la comunidad que fomenten la integración de las personas en tanto continúan con su camino o mientras esperan una respuesta a sus solicitudes de entrada a los Estados Unidos de América.

* Diana Villamar Ramírez es encarga de la clínica jurídica de documentación migratoria de Sin Fronteras IAP (@Sinfronteras_1).

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