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Por Un Mundo Sin Fronteras
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Los refugiados también necesitan estancias infantiles
Para Marie, de 29 años y refugiada en México desde hace dos años, las estancias infantiles son una prestación indispensable para que su hija sea atendida y ella continúe con sus planes de integración en este nuevo país.
Por Por Un Mundo Sin Fronteras
28 de febrero, 2019
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Por: Gilda Álvarez

 

Sobre cada niño se debería poner un cartel que dijera: tratar con cuidado, contiene sueños”.

Mirko Badiale

 

“Necesito poner a Danielle en una guardería para buscar empleo. Pero las guarderías en mi zona son muy caras, no puedo pagar $2,000.00 mensuales más otros pagos adicionales para actividades o uniformes. Además no entiendo todo lo que dicen, porque sólo hablan español, eso me da menos confianza porque no sé que hacen con Danielle cuando no estoy ahí”.

“Soy Marie, una mujer de 29 años que nació en un país del continente africano. Llegué a México hace dos años aproximadamente, salí de mi país debido a que era perseguida; mi esposo y yo tuvimos que huir y separarnos en el camino para tener mayor seguridad. Yo logré ingresar a México sin problemas, pero con mi esposo no fue así, él tuvo que regresar a otro país. En ese momento yo estaba embarazada y nació mi hija en México, ella se llama Danielle. Cuando llegamos nos acercamos a algunas instituciones para que nos apoyaran y así fue, nos ayudaron por algunos meses; sin embargo sabíamos que los apoyos eran temporales. A pesar del tiempo que tengo en el país, ha sido complicado para mí poder retomar mi independencia económica, pues vengo de un país en el que se habla otro idioma, no tengo familiares o amigos a quien confiarles el cuidado de mi hija mientras yo trabajo y mis ingresos son muy bajos. Mi esposo se encuentra en otro país y lo que gana es muy poco para poder cubrir sus gastos, los míos y los de Danielle.

“Estas son algunas razones por las que he intentado buscar empleo, sin embargo en varios lugares no me contratan porque no hablo al 100% español, por lo tanto los empleos a los que logro aplicar son en su mayoría informales y no me brindan seguridad social para poder dejar a mi hija en una guardería y si yo quiero trabajar es muy complicado que me acepten con mi hija. Por eso, hace algunos meses me acerqué a guarderías y estancias infantiles, estuve buscando varias opciones, pero como mencionaba antes, cuento con muy pocos recursos económicos para los pagos en guarderías particulares, por lo que opté por realizar una búsqueda en las guarderías de gobierno, aunque observaba diferencias.

“Por ejemplo, en las guarderías particulares tenían como ventaja la posibilidad de hablar en inglés conmigo y con Danielle, contar con clases más diversas y un menor número de niñas y niños al cuidado de cada profesora, pero los costos eran mucho más elevados y teniendo un empleo informal que no me permitía cubrirlo fue imposible que ella pudiera acudir a alguna de estas. Yo aún sigo buscando empleo y aprendiendo a comunicarme mejor en español, debo pagar los alimentos, la renta, transporte y la guardería de la niña, por eso el ingreso de mi hija a una estancia infantil fue la opción que tenía, pues los costos son mucho menores. Cuando fui a visitar las estancias, observé que son personas que tienen las habilidades para el cuidado de mi hija, que las condiciones que tienen en este lugar son adecuadas, sin embargo podría mejorar, pues los recursos que tienen son pocos y muchas veces era difícil comunicarme con las personas en mi lengua. Sé que es parte de mi proceso de integración, sin embargo pienso que es necesario que durante este tiempo alguien me ayude con el cuidado de Danielle ya que quiero continuar con mis metas y objetivos y reestablecer mi vida en este país; el que mi hija acuda a esta institución le ayudaría a generar herramientas y habilidades, como el aprendizaje del idioma español, la socialización, la realización de actividades y esto se vería reflejado en el bienestar de nuestra familia.

“En estos días he escuchado noticias acerca de las estancias infantiles, que a causa de la corrupción se han recortado presupuestos, que hay información falsa acerca de niñas y niños que no están acudiendo a las mismas, que hay estancias que requieren de un mayor presupuesto, que hay disminución de atención en ellas, que afectará el cuidado de niñas y niños de manera integral, que estos cambios no permiten que las mujeres continuemos con nuestras actividades, etcétera. Como usuaria de las estancias infantiles pienso que es necesario que se realicen las investigaciones y revisiones pertinentes, pues el tema de la corrupción no puede ser parte de los programas o políticas sociales y menos tratándose del cuidado de nuestras hijas e hijos.

“En mi caso como mujer refugiada, el que estas estancias existan me permitiría continuar con los planes de integración en este nuevo país. Tengo una preocupación y es que no se tomen en cuenta las características de las personas que hacemos uso de estos lugares para disminuir presupuestos, pues cambiar formas de trabajo que desde el año 2007 han funcionado puede generar diferencias importantes en el manejo de los lugares, seguramente habrá estancias que requieren de una revisión mayor debido a la forma en la que se atiende a la población que atienden y creo que es importante y hago un llamado para que se considere que las niñas y niños deben tener un acceso a su derecho al cuidado, pero este debe ser de calidad, con personal capacitado y bien remunerado, con programas que atiendan de manera correcta las estancias y que se tome en cuenta las necesidades de las niñas, niños migrantes y refugiadas en México, esto porque muchas veces los padres no contamos con empleos formales que nos brinden seguridad social y que por esta razón no es posible que podamos cuidar de nuestras hijas e hijos”.

 

* Gilda Álvarez es trabajadora Social de Sin Fronteras (@Sinfronteras_1).

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