Guerrero: ganadores, perdedores y el resto de nosotros - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Proyecto ciudadanía
Por Alianza Cívica
Proyecto ciudadanía es una organización de la sociedad civil plural y apartidista que promueve... Proyecto ciudadanía es una organización de la sociedad civil plural y apartidista que promueve la participación ciudadana y una democracia con resultados para la gente. (Leer más)
Guerrero: ganadores, perdedores y el resto de nosotros
Por Alianza Cívica
3 de febrero, 2011
Comparte

Por: Octael Nieto, colaborador de Alianza Cívica y especialista en temas electorales.

Sin lugar a dudas, Guerrero resultó ser una coyuntura política estratégica. Dos de los principales factores que hicieron que muchos mexicanos volteáramos la cara hacia la jornada electoral del pasado domingo en el Estado de Guerrero son, por un lado, el confortamiento de poderes políticos entre Enrique Peña Nieto y Marcelo Ebrard, ambos serios y abiertos contendientes para la Presidencia de la República (que por cierto comenzará formalmente con la convocatoria para integrar consejos distritales en octubre de este mismo año). Por otro lado, las (ya acostumbradas) acusaciones de operación política clientelar provenientes de ambos candidatos (Manuel Añorve y Angel Aguirre) las cuales, a diferencia de otros procesos electorales, presentaron evidencia mucho más amplia de prácticas de compra, coacción y comercio de votos cuyo mejor ejemplo fueron los tráileres detenidos con despensas prevenientes del Estado de México en los días previos a la jornada.
Sin embargo, un tema que no obtuvo atención mediática ni partidista es el cómo muchos guerrerenses vivieron el proceso electoral, particularmente aquellos quienes habitan en las ciudades más grandes e importantes por razones económicas y electorales. Primero, en las semanas previas a la jornada electoral, decenas de camiones y automóviles fueron sacados a las calles -particularmente a la costera de Acapulco-, adornados y equipados con sonorizaciones de bastantes decibeles, decenas de bailarinas y bailarines -probablemente ninguno de ellos profesionales pero encomendados a alegrar el ambiente- con el fin de atraer la atención y mostrar públicamente la capacidad de movimiento de los candidatos.
Los locatarios acapulqueños, derivado de su amplia sensibilidad para detectar nacionalidades y lugares de procedencia por su actividad turística, al parecer nunca cayeron en la trampa. Las pruebas fueron suficientes y los candidatos -no me refiero ni a Peña Nieto ni a Ebrard, sino a Añorve y Ángel Aguirre- al parecer subestimaron de nueva cuenta a la gente. Taxistas, mucamas, meseros, camareros y telefonistas, entre muchos otros, manifestaban: “Ninguno de ésos es de aquí. Son chilangos o del Estado de México”.

Un segundo aspecto que resultó, hasta cierto punto, ofensivo para muchos ciudadanos fue la percepción de despilfarro de recursos en las campañas que, para muchos de ellos, provenían del erario público. Este aspecto, al parecer, fue mucho más perjudicial para Manuel Añorve, quien recién estaba saliendo de la Presidencia Municipal de Acapulco y, en el sentir de la gente, aún mantenía el control del dinero del municipio utilizándolo para la campaña.
Finalmente, un tercer punto que debe tomarse en cuenta es el alto grado de conocimiento que los ciudadanos mostraron de su “estado”. Me explico: desde el jueves previo a la jornada, el clima comenzaba a teñirse con tintes de violencia (misma que ya se había desatado en distintas regiones). Adicionalmente, fue implementada una campaña de miedo -según los propios ciudadanos priístas- quienes estratégicamente hacían llamados anunciando violencia, con el fin de inhibir la participación electoral. Nuevamente, los guerrerenses no solamente no creyeron la veracidad de los mensajes, sino que además entendieron la intención y tuvieron el valor de denunciarlo públicamente en distintas televisoras y radiodifusoras con el fin de “contenerlas” y “convencer” al resto de sus paisanos de no tener miedo para salir a votar. Por obvias razones, la legitimidad y credibilidad siempre se orientó hacia las denuncias ciudadanas, no a las partidistas. Los guerrerenses salieron a las urnas y rebasaron las expectativas de participación electoral y el resto de la historia está por escribirse.

En conclusión, la gente nuevamente dio muestra de su capacidad de usar la información política. Jamás, por ningún motivo, partidos políticos ni candidatos que aspiren a llegar a un cargo de elección popular podrán desarrollar estrategias que pretendan atentar contra la inteligencia de la gente, aunque las mediciones educativas y de instrucción académica muestren lo contrario. En un momento en el que destacan la decepción por los partidos políticos, por la voracidad por el poder, el derroche de recursos públicos y el alejamiento de la política con la ciudanía, los guerrerenses nos mostraron al resto de los mexicanos cómo afrontar un proceso electoral difícil: denunciando y participando. Quizás esta estrategia legítima, genuina y honesta resulte más efectiva que reformar constituciones, códigos y leyes, o que crear nuevas instituciones vigilantes y guardianes, o sea más eficaz que esperar a que dichas instituciones cuenten con la voluntad de resolver los problemas que, al final del día, es lo que realmente importa.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.