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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Al decidir sobre mi vida reproductiva ejerzo un derecho sexual
En México, dado que ni el sistema de salud ni el educativo ubican como prioritario el tema de la sexualidad, su ejercicio deriva en múltiples situaciones injustas. Tan sólo en el ámbito de lo reproductivo: falta de acceso a anticoncepción, que incide negativamente en las vivencias eróticas; embarazos que trastocan la vida reproductiva de los adolescentes; criminalización por aborto, y violaciones sexuales que resultan en embarazos que ponen en riesgo la vida de mujeres y niñas.
Por Gire
7 de septiembre, 2015
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Por: Georgina Montalvo

¿Quiero tener hijos? ¿Cuántos? ¿Cuándo? ¿Quiero ejercer mi maternidad sola o en pareja? Si considero que el mundo no está en condiciones adecuadas para traer más niños al mundo, ¿nadie me puede juzgar por no querer ser madre? Si me embarazo y considero que no es el mejor momento para ejercer la maternidad, ¿puedo interrumpir el proceso? Y si he intentado varios años ser madre, pero por alguna razón no se ha producido el embarazo ¿qué opciones tengo?

Todas estas cuestiones tienen que ver con la vida reproductiva de una persona y con una parte importante del ejercicio de su sexualidad. Los otros componentes son el erotismo, los vínculos afectivos y la identidad sexual.

Así lo entienden y tratan de transmitir a todas las personas sexólogos de al menos 35 países agrupados en la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS, por sus siglas en inglés).

Es decir, a lo largo de nuestra vida todas las personas decidimos cómo vincularnos afectivamente con otros a partir de la identidad sexual que asumimos (masculina o femenina); conforme nuestro desarrollo biológico y emocional se sucede, aparece la forma en que deseamos ejercer nuestras expresiones eróticas, y en algún momento de estos procesos, decidimos precisamente sobre nuestra vida reproductiva.

Desde el año 2010, cada 4 de septiembre la WAS, respaldada por la Organización Mundial de la Salud, conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual y este 2015 lo hizo bajo el lema “Salud Sexual para una sociedad más justa”.

¿Cómo a través de la promoción de la salud sexual se puede lograr una sociedad más justa? Parece que no hubiera vínculo entre una y otra cosa, pero la definición del concepto Salud Sexual, retomado por la OMS, por cierto, redactada por un sexólogo mexicano (Eusebio Rubio Aurioles), nos puede dar luz al respecto:

“La salud sexual es un estado de completo bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad, no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar. La salud sexual requiere un enfoque positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos”, señala tal definición.

¿Quién debe hacer lo posible para crear las condiciones con el fin de que las personas alcancen tales estándares de salud en materia de sexualidad? La respuesta es: los gobiernos. Sin embargo, en un país que carece de un sistema de salud donde el cuidado de la sexualidad es prioritario probablemente esto no suceda. Peor aún si la educación sexual desde la infancia no forma parte de los planes oficiales de educación pública y si no existen leyes que garanticen a la personas “tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia”, como señala la definición, existe el riesgo de que la salud sexual sea mínima y que su ejercicio esté permeado de injusticias continuas.

Lo que resulta de la ausencia de condiciones óptimas para ejercer una salud sexual plena son ciudadanos que viven su sexualidad a medias o de manera tortuosa, con poca información, en medio de una sociedad donde los prejuicios opacan a la información científica.

En México, dado que ni el sistema de salud ni el educativo ubican como prioritario el tema de la sexualidad, su ejercicio deriva en múltiples situaciones injustas. Tan sólo en el ámbito de lo reproductivo: falta de acceso a anticoncepción, que incide negativamente en las vivencias eróticas; embarazos que trastocan la vida reproductiva de los adolescentes; criminalización por aborto; violaciones sexuales que resultan en embarazos que ponen en riesgo la vida de mujeres y niñas, y todo el panorama que GIRE documenta en su informe Niñas y Mujeres Sin Justicia.

Desde la misma WAS se ha redactado la Declaración de los Derechos Sexuales, que en su última versión integró el enfoque de derechos humanos, a través del cual se puede ampliar la exigencia de mejores condiciones para alcanzar el más alto nivel de salud sexual, incluyendo por supuesto, la parte reproductiva.

Declaración de los Derechos Sexuales

  • El derecho a la igualdad y a la no-discriminación
  • El derecho a la vida, libertad y seguridad de la persona
  • El derecho a la autonomía e integridad del cuerpo
  • El derecho a una vida libre de tortura, trato o pena crueles, inhumanos o degradantes
  • El derecho a una vida libre de todas las formas de violencia y de coerción
  • El derecho a la privacidad
  • El derecho al grado máximo alcanzable de salud, incluyendo la salud sexual que comprende experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras
  • El derecho a gozar de los adelantos científicos y de los beneficios que de ellos resulten
  • El derecho a la información
  • El derecho a la educación y el derecho a la educación integral de la sexualidad
  • El derecho a contraer, formar o disolver el matrimonio y otras formas similares de relaciones basadas en la equidad y el pleno y libre consentimiento
  • El derecho a decidir tener hijos, el número y espaciamiento de los mismos, y a tener acceso a la información y los medios para lograrlo
  • El derecho a la libertad de pensamiento, opinión y expresión
  • El derecho a la libre asociación y reunión pacíficas
  • El derecho a participar en la vida pública y política
  • El derecho al acceso a la justicia y a la retribución y la indemnización

 

@GIRE_mx

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