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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Al diablo con los “verdaderos” hombres
¿Queremos una sociedad en la que el tráfico de niñas disminuya porque los hombres, que de otra manera hubieran comprado menores, no lo hagan porque temen ver su virilidad cuestionada? ¿Se puede evitar la violencia de género de esta manera?
Por Gire
3 de febrero, 2014
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Por: Isabel Fulda (@iFulda)

En las últimas semanas ha circulado en las redes sociales mexicanas la campaña “Real men don’t buy girls” (“Los verdaderos hombres no compran niñas”) lanzada desde 2011 por la Demi and Ashton Foundation, fundada por la pareja hollywoodense de Demi Moore y Ashton Kutcher (ahora Thorn: Digital Defenders of Children), con el objetivo de visibilizar y crear conciencia sobre la esclavitud sexual de niñas en Estados Unidos y en el mundo. El mensaje básico de la campaña es directo y simple: los “verdaderos” hombres no compran niñas, quien lo hace no es un “verdadero” hombre. (Aquí cabría preguntar ¿qué es entonces? ¿Un “poco” hombre? ¿Un hombre afeminado? Peor aún, ¿una mujer?)

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Cada uno de los spots que componen la campaña, en la que han participado celebridades de la farándula estadunidense como Justin Timberlake, Sean Penn y Bradley Cooper, finaliza con la intervención de las actrices Eva Longoria y Jessica Biel mostrando la fotografía de algún actor célebre, “él es un hombre verdadero, ¿tú también?” La lógica parece ser, “esta mujer que considero sexualmente deseable está cuestionando mi virilidad, mejor dejaré de participar en el tráfico sexual de niñas para mostrarme atractivo a mujeres como ella”. Una guapa y reconocida actriz es el anzuelo utilizado para tratar de traer conciencia a un hombre que concibe la explotación sexual de menores de edad como un rasgo de su masculinidad. ¿Será? Fuera del evidente contenido heteronormado de la campaña, resalta la estrategia de reforzar una noción de masculinidad “verdadera” como medio para atacar un problema cuya base son precisamente las estructuras de género como las conocemos.

La idea subyacente de esta campaña no es nueva, basta recordar la controversial publicidad de Coca-Cola en México “Un verdadero macho toma Coca Light”, que causó polémica entre grupos feministas de la sociedad civil. Tanto los publicistas de Coca-Cola como los creativos detrás de la millonaria campaña de Demi y Ashton parten del mismo diagnóstico: en este siglo, en nuestra sociedad, el comportamiento masculino sólo puede ser modificado apelando a la idea de una “verdadera” virilidad. No hablemos de igualdad, de dignidad, de justicia. Vaya, de delitos. Los hombres entienden en categorías dicotómicas y simples, macho-no macho: un hombre no considerará la trata de personas si cree que eso lo hará menos hombre. Ese es el motor detrás del comportamiento masculino.

Por su parte, en su último discurso semanal desde la Casa Blanca, el presidente Barack Obama declaró: “Quiero que cada joven en Estados Unidos sepa que los hombres verdaderos no lastiman a las mujeres”. ¿Servirá la sentencia del presidente Obama para convencer a algún jóven violento de no lastimar a las mujeres? En todo caso, ¿Queremos una sociedad en la que el tráfico de niñas disminuya porque los hombres, que de otra manera hubieran comprado menores, no lo hagan porque temen ver su virilidad cuestionada? ¿Se puede evitar la violencia de género de esta manera?

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Sin duda, la campaña “Real Men don’t buy girls” tiene una buena intención: crear conciencia acerca del tráfico sexual de niñas para buscar una sociedad más justa. Sus mismos creadores explican los objetivos así: “No queremos vivir en un mundo donde niñas de seis y siete años son prostituidas por sus propios padres… ¿Y ustedes?” No, yo tampoco. Coincido, además, con las palabras de Demi Moore al describir que la estrategia para transformar estas realidades está en “cambiar los estereotipos culturales que permiten que los menores sean vendidos por sexo”. Sin embargo, creo que el cambio hacia una sociedad más justa y más igualitaria debe cuestionar la idea misma de una masculinidad o femeneidad categorizadas como “verdaderas” a las que cada sexo deba aspirar. Considero que estos discursos contribuyen a perpetuar precisamente los roles que busca transformar. Principalmente, confío en la importancia, como receptores de campañas publicitarias, políticas, de causas sociales, de ejercer una visión crítica de los discursos implícitos en ellas. Aunque sea el guapo de Ashton Kutcher sosteniendo la cartulina.

(Agradezco a @mauri8a por darme la idea y la inspiración para este blog).

 

* Isabel Fulda es analista de la dirección de @GIRE_mx

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