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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
¿A favor de la vida? Las cosas por su nombre
A raíz de la campaña de GIRE a favor de Hilda, joven condenada a un año de prisión en San Luis Potosí por abortar, la fundación Vida y Familia (Vifac) ha emprendido una contracampaña para que las mujeres con embarazos no deseados tengan a sus hijos y los cedan en adopción. El problema es que esta organización ha estado involucrado en el tráfico de niños a familias extranjeras.
Por Gire
22 de julio, 2013
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Por: Ana Ávila (@anaavilamexico)

Después de que GIRE lanzara una petición de firmas para revocar la sentencia de prisión por un año para Hilda, joven acusada de abortar en la localidad de Tamuín, San Luis Potosí, la fundación Vida y Familia (Vifac) ha salido a los medios potosinos a decir que aquellas mujeres embarazadas que no deseen a sus hijos o hijas pueden acudir a su organización para que se coloque a las y los recién nacidos con familias que quieran adoptarlos.

La voz que ha promovido a la organización Vifac es la de monseñor Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de San Luis Potosí. Este domingo, en plena catedral de San Luis Potosí, el sacerdote dijo que VIFAC “da la oportunidad a bebés de contar con una familia estable, un hogar cálido y amoroso, sin carencias afectivas, educativas ni económicas”. Monseñor remató su sermón convocando a los feligreses a “ser hospitalarios porque si no lo hacemos ¿cómo podremos ver el rostro de Dios? Debemos desechar de nuestro corazón la costumbre para ver y tratar con amor a nuestros semejantes”.

Las notas en los medios locales no sólo promueven lo que Cabrero Romero dijo, sino que agregan “si la mamá renuncia a la maternidad la fundación Vifac recibe a los niños para darlos en adopción en matrimonios consolidados que cumplan con los requisitos fundamentales legales y psicológicos para garantizarle al menor una vida íntegra”. No se sabe si la cita anterior es el propio sentir del reportero o reportera (la nota no está firmada), o bien se trata de la línea editorial del periódico El Sol de San Luis.

¿Por qué el sacerdote Cabrero hace énfasis en decir que los recién nacidos son acomodados en hogares sin carencias? ¿Por qué el periódico recalca que Vifac es una organización que cumple con todos los requisitos de ley? Pues porque Vifac además de cerciorarse de que son matrimonios heterosexuales con recursos económicos, se asegura de que puedan probar su fe católica. Sería iluso pensar que sólo deben probar estar casados por la iglesia, los interrogan sobre los sacramentos y otros preceptos fundamentales de la religión. Antes de entregar al niño o niña en adopción, llaman a la pareja en el momento menos esperado y les lanzan preguntas sobre el catolicismo, a las cuales deben responder acertadamente, so riesgo de perder el proceso. Lo sé y lo viví muy cerquita con una pareja de amigos.

Explicación no pedida acusación manifiesta, dice el dicho. El año pasado el procurador de Jalisco dio a conocer cómo Vifac estaba involucrada en el tráfico de niños a familias extranjeras, especialmente a irlandesas. Las historias de las madres a quienes engañosamente les quitaron a sus hijos son espantosas. ¿Será por eso que tanto el sacerdote como el diario local hacen alusión a la legalidad de la organización?

De ninguna manera estoy en contra de las organizaciones que se dedican a buscar familias para niños o niñas que no la tienen, el problema son los móviles y las intenciones que se esconden detrás de un trabajo social noble. Hay familias no nucleares que se salen de los estándares tradicionales y hegemónicos que podrían, sin duda, criar a un hijo o hija. Sin embargo, están fuera de todo rango para Vifac. Además, está el aleccionamiento católico que dan a las mujeres que no quieren continuar con su embarazo. Vifac se encarga de convencerlas, al grado de que muchas de las que recurren a la organización salen con el crío o cría en brazos cuando en un principio no lo deseaban. El problema también está en que Vifac, al despachar a la mujer, ya no se hace cargo de ella. Entonces me pregunto ¿qué será de ambos? ¿Cómo van a lidiar con la precariedad económica, con la discriminación y marginación? Bueno, eso es asunto que ya no le importa a Vifac, el chiste era que no abortara ¿y si era producto de una violación? ¿Qué será de ese niño o niña no deseado? ¿En qué ambiente crecerá? ¿Vivirá con el violador de su madre? Bueno, eso tampoco importa, el chiste era que no abortara, pues interrumpir un embarazo es pecado.

Es interesante ver cómo en los centros de Vifac predominan las mujeres de bajos recursos, con un nivel educativo básico y, al mismo tiempo, las familias nucleares tradicionales que solicitan los servicios de la organización son de clase alta. En su misa de ayer, el arzobispo de San Luis Potosí convocaba a la hospitalidad para tratar con amor a nuestros semejantes, lo que no dijo era que tenían que ser semejantes pudientes.

De acuerdo con la revista Proceso (4 de septiembre 2008) Vifac, junto con organizaciones como Provida, ha firmado desplegados en contra de la despenalización del aborto del Distrito Federal y se ha manifestado a favor de las reformas a las constituciones de los estados que protegen la vida desde el momento de la concepción. Sin duda la organización puede promover y militar en los asuntos que mejor le convengan, el problema es que interfiere con los derechos humanos de las mujeres amparados en el artículo primero de la Constitución. También viola el artículo cuarto de la Carta Magna, el cual suscribe que las personas son libres de elegir el número de hijos o hijas que quieran tener y el espaciamiento entre uno y otro. Un problema adicional es que este país tiene un Estado laico y que ninguna iglesia o credo debe interferir en las decisiones que éste tome y mucho menos en las políticas públicas. Sin embargo, Vifac está financiado por la Secretaría de Desarrollo Social y por el Indesol, lo cual se puede comprobar navegando la página web de la organización. Sin olvidar las ocasiones en que el Instituto de las Mujeres de Jalisco ha reconocido el trabajo conjunto que hace con Vifac.

La mejor manera de que el Estado mexicano honre a su Constitución es mantener en el espacio público un ambiente de derechos humanos y respeto de la legalidad y, en el espacio privado, permitir la libertad de conciencia y credo de las personas. En materia de derechos humanos, las mujeres pueden tomar las decisiones que mejor correspondan con sus planes de vida, eso incluye su autonomía reproductiva y la libertad de elegir sobre su cuerpo. Si las mujeres de Vifac están en contra de la interrupción del embarazo, pues que no aborten, pero que permitan al resto decidir sin influencias ideológicas.

 

* Ana Ávila es coordinadora de Comunicación

 

 

 

 

 

 

 

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