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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
¿Anticoncepción forzada? Te escuchamos
GIRE quiere conocer tus historias de anticoncepción forzada: ¿En cuál hospital público pariste? ¿En qué momento de tu embarazo o parto te pidieron que eligieras un método anticonceptivo?
Por Gire
6 de febrero, 2017
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R. es cajera de un supermercado en la Ciudad de México, tiene 22 años y vive con su esposo en casa de su suegra. En el transcurso de su primer embarazo acudió regularmente a sus consultas prenatales programadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), de donde es derechohabiente.

Durante una de estas consultas, en agosto de 2014, el médico que la atendió le pidió que acudiera al área de planificación familiar para recibir información sobre métodos anticonceptivos. Ahí fue atendida por una trabajadora social que le preguntó qué método quería después del parto, sin darle opciones. R. le respondió que no quería ninguno, que no lo había platicado con su pareja y que quería saber con cuál se sentiría mejor. En respuesta, la trabajadora social comenzó a regañarla, le dijo que no era posible que “siendo tan jóvenes sean tan inconscientes” y le preguntó sarcás­ticamente que si se quería “llenar de hijos” a esa edad. A manera de presión, le quitó su carnet del seguro y le dijo que debía decidir un método en ese momento y firmar una hoja de consentimiento informado. Nunca le proporcionó información sobre los diferentes métodos anticonceptivos disponibles. R. firmó la hoja “acep­tando” la colocación de un dispositivo intrauterino (DIU), porque se sintió presionada en ese momento y porque la trabajadora social le aseguró que podía cambiar de opi­nión al momento del parto.

El 16 diciembre de 2014 acudió al Hospital de Gineco-Obstetricia Número 4 “Luis Castelazo Ayala” (perteneciente al IMSS) con contracciones. El personal del hospital confirmó que estaba iniciando el trabajo de parto y le pidió que regresara al día siguiente. Dos días más tarde, finalmente se le rompió la fuente y fue trasladada a la sala de expulsión del hospital. Ahí, le dijeron que tenía cinco minutos para elegir un método anticonceptivo, que “ya hay muchos niños” y que no podría salir del hospital sin un método. La única “opción” que le ofrecieron fue un DIU. Ella no quería ponerse un DIU, pero en este contexto de presión se vio forzada a firmar un formato donde aceptaba el procedimiento.

Cabe mencionar que R. había presentado infecciones recurrentes antes y durante el embarazo, situación que debió de ser tomada en cuenta y que, de haberse analizado, habría llevado a concluir que no resultaba médicamente aconsejable la colocación del DIU. Ella recuerda que, el día de su parto, el personal de salud —en su mayoría residentes— se mostraba dis­traído con sus teléfonos celulares al momento de atenderla. Mientras esperaba a que evolucionara su parto, le realizaron diversos tactos vaginales, sin explicar por qué eran necesarios. Dio a luz a su hijo el 18 de diciembre y fue dada de alta dos días después.

Una semana más tarde tuvo que regresar al hospital porque comenzó a tener complicaciones derivadas de la episiotomía que le realizaron durante el parto. Por ello, tuvo que someterse a un segundo procedimiento de sutura. Después, R. sentía mucho dolor y así lo expresó, pero fue dada de alta a pesar de las indicaciones del médico titular, quien decía que la iba a dar de alta hasta el lunes para mantenerla en obser­vación. No recibió ningún analgésico al salir.

Pasó el tiempo y R. sentía dolor y no se recuperaba. Al acudir a consulta el 14 de enero de 2015, su médico familiar le informó que sus molestias se debían a que la habían suturado mal y que el hilo utilizado estaba caduco. Además, le dijo que el DIU que la habían forzado a aceptar estaba mal colocado y le estaba provocando una infección.

La historia de R. ilustra muy bien la cadena de violaciones a los derechos humanos que comienzan con la anticoncepción forzada y la defensa de su caso es contada en nuestro informe “Niñas y Mujeres sin Justicia. Derechos Reproductivos en México”. GIRE quiere conocer tus historias de anticoncepción forzada: ¿En cuál hospital público pariste? ¿En qué momento de tu embarazo o parto te pidieron que eligieras un método anticonceptivo? ¿Además de la ligadura de trompas y el DIU, te ofrecieron otro método anticonceptivo? ¿Te sentiste en libertad de elegir un método anticonceptivo? Visita nuestra página en Facebook para contarlos tu historia o envíanos un mensaje directo a nuestra cuenta de Twitter. Tus datos personales serán resguardados, tu identidad protegida y tu historia contada para denunciar la situación que se vive en los hospitales públicos de México.

 

@GIRE_mx

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