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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Cantos, mitos y patrones de negligencia
Pese a la celebración de las identidades indígenas, es una realidad el desprecio hacia lo indígena, reproduciendo la idea de subordinación, inferioridad y humildad. En un estudio de Parametría, el 9 por ciento relacionó la palabra humilde con indígena, y aunque 87 por ciento consideró a los indígenas como “la memoria viva de México”, el 14 por ciento opina que los indígenas son un lastre para el país.
Por Gire
15 de septiembre, 2014
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Por: Omar Feliciano

Kejelun chkok’itajba ta yichon jkurus

ta jvul ko’nton, ta jk’an jchamel,

jkuchoj ta jpat apukujil,

Ka’vinoj ta jbektal syalal ak’obtak.

Kuni malal, jnak’oj ta ko’nton axi’elal.

Hincada ante mi cruz

añoro la muerte,

mi espalda carga tu maldad,

mi cuerpo el poderío de tus brazos.

Niño-hombre, en mi vientre guardo tus temores.

Sk’eoj jme’tik U / Cantos de luna

Enriqueta Lunez

 

 

Mi reconocimiento a las mujeres indígenas del país. Su fortaleza nos inspira”, fue el tuit que escribió Roberto Borge, gobernador de Quintana Roo, para conmemorar el día internacional de la mujer indígena. Roberto Sandoval, gobernador de Nayarit, también escribió en la red social: “Mi admiración y respeto a todas las mujeres que con orgullo y ejemplo representan nuestros orígenes”. “El lugar de las mujeres indígenas en la sociedad debe de ser reconocido, valorado y respetado los 365 días del años”, aseguró en Twitter Manuel Velasco, gobernador de Chiapas, quien ilustró el tuit con fotos de él en convivencia con mujeres indígenas.

Es indudable que las identidades étnicas han constituido una parte importante en la formación del mito nacional, por eso no resulta extraño que los políticos hagan alarde del respeto a las culturas indígenas, particularmente a las mujeres. Éstas han sido retratadas en este mito como las preservadoras de la cultura y símbolos de identidades regionales. Es verdad que las mujeres indígenas parieron en sus entrañas a la “raza de bronce”, pero no sin una buena dosis de violencia por parte de españoles que habían dejado a sus esposas en la península y de africanos alejados de sus familias por la red de tráfico de esclavos del atlántico.

Con la conformación de la sociedad colonial y la llegada de las esposas de los conquistadores, las mujeres indígenas se integraron a los hogares criollos como fuerza de trabajo doméstico. Aquí es donde algunos investigadores como Natividad Gutierrez muestran la formación de la ideología que identifica a los indígenas, particularmente a las mujeres, con subordinación, inferioridad y humildad. Los hogares se convirtieron así en centro de aculturación donde las mujeres indígenas aprendieron las costumbres de los españoles, a su vez las nanas y nodrizas indígenas criaron a la burguesía criolla con sus palabras, comida y usos.

En el Censo de 2010 casi 16 millones se consideraron indígenas, de este grupo seis millones cumplen con el criterio de hablar una lengua indígena, en ambos casos poco más de la mitad de estas personas son mujeres. Pese a la celebración de las identidades indígenas, es una realidad el desprecio hacia lo indígena, reproduciendo la idea de subordinación, inferioridad y humildad. En un estudio de Parametría, el 9 por ciento relacionó la palabra humilde con indígena, y aunque 87 por ciento consideró a los indígenas como “la memoria viva de México”, el 14 por ciento consideró a los indígenas como un lastre para el país.

Estas ideas están vivas y presentes en los casos documentados por GIRE en donde las víctimas fueron mujeres indígenas. Por ejemplo, en el documental “¡Viva México!” se presenta el caso de Nicolasa, criminalizada por un evento obstétrico. Nicolasa no sólo fue víctima de violencia sexual y violencia institucional al haber sido maltratada por el Estado que se supone le debió haber brindado la educación y la protección de su salud, incluyendo la sexual y reproductiva. Nicolasa es víctima de violencia estructural, pues se le han negado estos derechos básicos.

El caso de Irma, la mujer mazateca que parió en el patio del Centro de Salud de San Felipe Jalapa de Díaz, Oaxaca, se presentó en las portadas de los periódicos, consiguió difusión internacional y con su historia se logró por primera vez demostrar las condiciones de violencia obstétrica en las que miles de mujeres indígenas paren. En este caso lamentablemente la institución que debe de vigilar y levantar la voz por las violaciones a los derechos humanos falló: Cuando la CNDH emitió una recomendación a favor de Irma, ella no fue notificada y su escrito en el que explicaba lo que exigía como reparación integral a sus derechos humanos fue ignorado.

Esta sordera institucional parece generalizada. En la Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género se está presentando un cineminuto en maya que ilustra claramente el desprecio médico mestizo al parto de la mujer indígena: firma de consentimiento sin explicar el procedimiento claramente y aislamiento de la parturienta de sus familiares. Más claro imposible.

En enero de 2014 una mujer indígena identificada como M murió por negligencia médica en el hospital Agustín O’Haran. En la recomendación 24/2014 la CNDH identificó que el personal médico no estuvo al pendiente del doble esquema de antibióticos para contrarrestar un proceso infeccioso, en las notas de enfermería no se aprecia que se hayan suministrado. El embarazo gemelar de alto riesgo de esta indígena maya fue ignorado y se le dio una mala atención que desembocó en su muerte.

M se negó a ir al hospital que le correspondía precisamente para evadir los maltratos y humillaciones que había recibido en el pasado. Por eso decidió atenderse en el Agustín O’Haran, desgraciadamente el trato no fue mejor y desembocó en su muerte. Además, había pedido constantemente anticonceptivos, los cuales le fueron negados. Ante su insistencia, la amenazaron con sacarla del programa Oportunidades.

Al esposo de M le dijeron que su esposa necesitaba una cesárea, luego que no se necesitaba, que parto natural era lo indicado (siendo embarazo gemelar de cinco meses). A él nunca le dieron un diagnóstico claro. Le entregaron el cadáver de su esposa y se negaban a darle a los gemelos. Los médicos le argumentaban que no era su obligación.

Finalmente, el caso de Susana, indígena tsotsil de la comunidad de Cruztón, nos hace cuestionar los avances en la reducción de la mortalidad materna en Chiapas. El caso pueden conocerlo en detalle en el micrositio ¿Chiapasionate? pero basta decir que a Romeo, su viudo, le entregaron el cadaver con una huella digital para simular la autorización para retirarle la vesícula. Nuevamente la CNDH emitió una recomendación modelo, no por ejemplar sino porque es un corta y pega de otras recomendaciones.

Para quienes respondieron en la encuesta de Parametría que las y los indígenas son un lastre, quizá no vean que históricamente se ha ignorado a esta población. ¿Cómo es posible que se les señale así?, si el Estado no ha sido capaz de ofrecerles condiciones de desarrollo y educación, ¿dónde está el arranque parejo en la vida?, ¿por qué una niña que nació en las montañas de Chiapas no tiene acceso a lo mismo que una niña de clase media en la ciudad de México, ¿no se merecen lo mismo?, ¿quién es el lastre?, ¿quién está en deuda con ellas y ellos?, ¿quién es responsable de que una niña indígena venda pulseras en una zona turística y ni su familia ni ella tengan opciones?, ¿de veras creen, aquellos que las y los consideran lastres, que si la niña tuviera la oportunidad de estar jugando en el recreo con sus amigas, preferiría estar vendiendo pulseras?

En relación con la criminalización por aborto Regina Tamés ha señalado que “todos estos casos cumplen un patrón: mujeres de bajos ingresos, con poco acceso a la información, acusadas por el personal hospitalario, obligadas a autoincriminarse y carentes de un debido proceso”, a los casos de violencia obstétrica y mortalidad materna hay que sumarles la negligencia, el desprecio y el menoscabo de la dignidad de estas mujeres.

Mientras la voz de las mujeres indígenas siga siendo despreciada, mientras las instituciones no cumplan con la protección cabal de sus derechos humanos, mientras sigan siendo usadas como fondo y extras en la foto para la promoción política, hablar de su reconocimiento y respeto será un mito genial. Posdata: No olviden firmar la petición para pedir Justicia para Susana.

 

 

* Omar Feliciano, Medios Digitales

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