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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Cicatriz de plastilina
Socialmente se ha creado un modelo de mujer, perfecta y eternamente joven, que nos impulsa a actuar contra la naturaleza. Lo peor de esta situación es que la violencia exterior es reproducida desde la esfera más íntima por presión social y la volvemos transgeneracional.
Por Gire
1 de julio, 2013
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Por: Dunia Campos

 

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

Un vientre con pliegues que es abrazado con aceptación y ternura. Un cuerpo que fluye libre con la nueva redondez. Unas manos que se posan con soltura en la piel rota. Un rostro apacible que trasciende la imperfección. La sensualidad por encima de la flacidez. Todas son imágenes captadas por Jade Beall, mujer que como muchas vivió la experiencia de sentirse fea y confundida después del parto. Al extraer de la esfera íntima su sentir, desencadenó en otras mujeres el deseo de compartir su experiencia en torno a las huellas de la maternidad en el cuerpo, para exhibir así la vulnerabilidad colectiva que coloca a quienes optan por ser madres en un lugar donde lo único que da mérito es la finura de las formas.

Al ver las fotografías que integran el proyecto A beautiful body, con el cual Jade Beall busca que las mujeres recuperen la confianza en sí mismas y se reconozcan tan bellas como inteligentes, confirmé que he participado en el sometimiento voluntario a las ideas de belleza de alguien más, que me permití vivir incómoda con la mujer que soy por no cumplir con las exigencias de otros.

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

El rechazo hacia mi cuerpo fue inevitable al descubrir la voluptuosidad de mi cicatriz. Cuando me informaron que me harían una cesárea porque era la única forma de que mi hija “saliera”, se les olvidó comentarme que se esmerarían en que quedara dispareja y demasiado visible. Quien tuvo en sus manos la ruptura y reconstrucción de mi útero, poca delicadeza mostró al tratar de juntar los dos extremos de mi tejido abdominal, simplemente tomó hilo y aguja y cerró. Jamás pensó que semanas después las huellas de su violencia obstétrica me generarían traumas e inseguridades.

Puedo decir que cursé un embarazo sin contratiempos, corporalmente hablando. La aparición de estrías, la flacidez o el exceso de grasa no me inquietaban. Sin embargo, cuando dejé de estar embarazada todo aquello que nunca me angustió se condensó en una impronta incómoda: una cicatriz fuera de toda proporción, anticuada, ancha, no uniforme, fruncida, gruesa y profunda. Nunca me atreví a mostrar el vientre porque la verticalidad infinita de una cesárea mal hecha me rebasaba, para mí era una tortura ver “eso” todos los días. Sentía que mi cuerpo había sido tasajeado sin consideración y añoraba la apariencia de mi piel antes de la tragedia. Durante años cubrí con dolor y demasiada vergüenza la evidencia de la maternidad sin ser consciente de cuán interiorizados estaban en mí los cánones de belleza impuestos a tantas mujeres, con los cuales no sólo nos evalúan sino que nos orillan a convertirnos en las peores enemigas de nosotras mismas.

Socialmente se ha creado un modelo de mujer, perfecta y eternamente joven, que nos impulsa a actuar contra la naturaleza. Sobran recomendaciones y productos para detener el paso del tiempo, sostener lo que inevitablemente se cae, contraer lo que requiere expandirse y obstruir los cambios normales en un cuerpo que abriga a otro cuerpo. Las mujeres, durante el embarazo o después del parto, cargamos con angustias ajenas y buscamos satisfacer necesidades creadas. ¿Acaso no corrimos en busca del aceite, la crema o el ungüento mágico para combatir las estrías? ¿No sufrimos por los mapas que se dibujaban en nuestros senos? ¿No nos sentíamos inconformes con los tejidos guangos que el espejo arrojaba cada vez que nos parábamos frente a él? Estrías, flacidez, curvas indeseables, celulitis, hemorroides, manchas en la cara: un cúmulo de hastío capaz de opacar el regocijo y el asombro, de impedir que la mirada se vuelque hacia la hermosura intocada.

Lo peor de esta situación es que la violencia exterior es reproducida desde la esfera más íntima por presión social y la volvemos transgeneracional. Atentamos contra nosotras cuando nos rechazamos y enjuiciamos por los estragos del embarazo, lo hacemos en privado pero también delante de nuestras hijas, quienes introyectan esta forma de maltrato personal y entonces a ellas, como a nosotras, les preocupa si la cintura no es miniatura, si la cadera es muy ancha o si las piernas tienen celulitis. Se exigen y nos exigen. Desean ser perfectas y tener madres perfectas.

A beautiful body suma a la elección libre y voluntaria de la maternidad, la aceptación del cuerpo con profundo respeto. Con sus fotografías, Jade Beall hace un llamado que retumba desde lo íntimo y privado hasta lo social y público, nos conmina a descubrir quiénes somos, cuestionar las presiones que nos arrastran al rechazo y refrendar la conciencia de que las mujeres, embarazadas o no, con o sin hijos, somos más que una talla y una piel lozana, beneficiarias de la lucha emprendida por construir condiciones de igualdad en las distintas esferas de la vida, incluida la reproductiva. Así como tenemos el derecho a no recibir tratos crueles, inhumanos y degradantes, tenemos el derecho a defender nuestro cuerpo, reconocernos portadoras de una belleza particular y decirle adiós, sin angustia, al photoshop.

 

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