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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
De calostros y políticas públicas
Cuando de lactancia se trata, todos tienen una opinión, un tip, una experiencia que compartir; lo absurdo es que ahora una decisión personal se convierte en una obligación impuesta por el Estado. Hablemos mejor de las políticas públicas y las condiciones laborales que impiden la lactancia materna.
Por Gire
19 de mayo, 2014
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Por: Dunia Campos, Mariana Roca, Regina Tamés (@reginatames) y Brenda Rodríguez (@mothernidades)

“¿Con esas chichis vas a darle de comer a tu hija?”: la suegra. “Toma cerveza, la levadura es buenísima para la producción de leche”: la prima. “Champurrado, hijita, champurrado”: la abuelita. “Échate un pulque, mija”: el abuelito. “Ni sacaleches, ni biberones, exprime tu leche con la mano y ponla en un vasito”: trabajadora social del IMSS. “La leche materna mejora la salud y la inteligencia de nuestro bebé”: Cecilia Galiano, conductora de televisión. “Cuidado con lo que comes, provoca cólicos y alergias a tu bebé”: pediatra. “Los calostros son los que le forman el estomaguito”: Maribel Guardia, actriz y cantante. “Te conviene darle pecho si quieres recuperar la línea”: la vecina. “Mientras das pecho, no hay riesgo de embarazo”: la comadre. “La lactancia materna es la primera oportunidad que tiene una mujer para asegurar la salud, bienestar y felicidad que toda madre desea para sus hijos”: Liga de la Leche. “El cuerpo de la mujer que está lactando produce oxítocina, conocida también ‘la molécula del amor’”: la diputada. “La lactancia materna es un derecho natural del niño”: el Estado.

Cuando de lactancia se trata, todos tienen una opinión, un tip, una experiencia que compartir; lo absurdo es que ahora una decisión personal se convierte en una obligación impuesta por el Estado. ¡Amamanten, mujeres, que ustedes son las únicas responsables de la felicidad, salud e inteligencia de sus hijos e hijas! Pero no se les ocurra hacerlo en espacios públicos porque una cosa es cumplir con la obligación de nutrir y otra el exhibicionismo. ¡Amamanten! Pero en secreto, en aquellos rincones creados específicamente para cumplir el mandato sin incomodar. ¿Libertad? ¿Posibilidades? Nada. Que todas produzcan. ¿Tienes senos? ¡Exprímelos!

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 afirma que “el porcentaje de niños de seis meses que reciben lactancia exclusiva es sumamente bajo, 14.4%”. El porqué de esta cifra queda como una incógnita que sólo podría resolverse preguntando a las propias mujeres e indagando sobre sus condiciones, pero el gobierno del Distrito Federal sugiere que se debe al egoísmo de las mujeres que anteponen la belleza a la salud de sus hijos. Al menos ésa es la conclusión al ver las imágenes y leer los comentarios en Twitter del creativo de la campaña. Según él, “Muchas mujeres por egoísmo no dan leche materna”. Entonces la mejor estrategia consiste en motivar con el ataque: “Si las mujeres dan leche materna, no tienen por qué perder la forma de sus senos si se ejercitan y alimentan correctamente” y estereotipando con fotografías de cuerpos que no reflejan la realidad de las mujeres después de un parto.

El gobierno del Distrito Federal consideró que para promover la lactancia materna lo más efectivo es culpar a las mujeres, echarles en cara su egoísmo y generarles frustración por no seguir las indicaciones y pautas estéticas de las voceras de su campaña. “Es un placer saber que él está comiendo de ti. No hay que pagarlo”, aun cuando la mujer padezca desnutrición. “Que la mamá dé pecho, tiene que ser lo más hermoso”, a pesar de que la salud y anatomía de la mujer no sean óptimas y por tanto amamantar represente más un riesgo que una bella experiencia constructora de vínculos amorosos.

Más allá de la campaña, la cual ya ha sido recibido la adición de una segunda etapa tras haber sido ampliamente criticada en los medios, las columnas de opinión y las redes sociales, las medidas que se proponen para fomentar la lactancia parecen absurdas e insuficientes. Aunque en principio parecería una buena idea, los lactarios en lugares de trabajo son inaccesibles para la mayoría de las mujeres. La Ley Federal del Trabajo, en lo que se refiere a trabajadoras al servicio del Estado, permite dos permisos extraordinarios de 30 minutos para la lactancia. Lo cual, para una ciudad como el Distrito Federal, realmente resulta complicado o prácticamente imposible. Imaginemos el trajinar: dejo al bebé en la guardería, corro al trabajo, cargando con el respectivo extractor de leche, bolsas para almacenarla, lonchera térmica para que no se eche a perder… además de un cambio de ropa, por si ocurriera un incidente. Y todo esto sólo vale la pena si la cuidadora de la guardería está dispuesta a calentar la leche de refri y dársela al infante en cuestión. Lo logran, tal vez, quienes trabajan medio tiempo, quienes pueden ausentarse de su lugar de trabajo unos minutos para ir a tramitar el líquido vital, quienes tienen en casa a alguien dispuesta a calentar la leche y dársela al niño en un biberón, quienes tienen un buen extractor de leche (¡porque ni crean que se van a sacar la leche con las manos en el dichoso lactario!). Si se ha podido amamantar significa que se trata de una mujer con mucha suerte, que se ha ganado el premio a la mejor madre. Pero debemos admitir que incluso en este escenario “ideal” y amamantando por voluntad y sin culpas, este trajín es una chinga…

La lactancia debe ser parte de una política integral del Estado para lograr la convivencia de la vida laboral y reproductiva. Entre las medidas que posibilitarían una política de mayor alcance se podría considerar: ampliar la licencia de maternidad a 16 semanas (estándar recomendado por la Organización Internacional del Trabajo) y establecer que la mujer podrá decidir cuándo tomar las semanas de licencia; establecer la flexibilización de los horarios de trabajo de forma que se fomente la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos e hijas; ampliar el número de estancias infantiles, y promover que las empresas y los centros de trabajo cuenten con guarderías para favorecer la compatibilidad de la maternidad y el trabajo fuera del hogar.

 

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