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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
De una fan de Planned Parenthood
Es admirable que, a pesar de los ataques que muchas de las clínicas de Planned Parenthood han recibido, el personal sigue atendiendo a hombres y mujeres. Estas personas son defensoras de derechos humanos en riesgo. Defensoras en la línea de fuego. Son personas que ponen su vida en riesgo todos los días con tal de servir a quienes requieren servicios de salud sexual y reproductiva. De no ser por ellos, mucha gente no tendría acceso a servicios de calidad.
Por Gire
14 de diciembre, 2015
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Por: Regina Tamés (@reginatames)

He vivido de manera intermitente en Estados Unidos, por periodos cortos y en diferentes momentos y edades. Durante estas estancias, Planned Parenthood Federation of America (PPFA) siempre fue una constante. Honestamente, en un inicio no me interesó saber quiénes eran y, de hecho, la única relación que hacía con el nombre era ubicarlas como clínicas que realizaban abortos. Mi educación religiosa y muy conservadora me hizo guardar ese nombre en el cajón de las cosas malas. Conforme pasaron los años y fui teniendo la posibilidad de cuestionar mi formación, empecé a ver al aborto de manera distinta. Quizá sin comprender del todo su necesidad, pero sí aceptando que no existía una sola postura frente al tema y que para emitir una opinión era necesario tener información. Empecé a comprender lo importante que es PPFA.

En una de esas visitas a Estados Unidos, como estudiante universitaria, acudí a una charla sobre derechos reproductivos. Yo estudiaba derechos humanos pero poco se analizaban los reproductivos. La charla, impartida por una brillante abogada colombiana, me conquistó. Fue un momento de lucidez en donde me di cuenta que la manera en como entendíamos la sexualidad y la reproducción estaban influenciadas por religión, moral y clase social, entre otras. Fue tarde en mi vida, pero es uno de los momentos que me han marcado. Hablé con la abogada colombiana y me invitó a participar como pasante en una organización en Nueva York, pues tenían un caso de una niña mexicana de doce años que había sido violada y como consecuencia había quedado embarazada. Mi perfil de abogada mexicana era perfecto para esto. Así empezó mi pasión por la defensa de los derechos reproductivos desde una perspectiva de derechos humanos. Ese caso, el de Paulina, se podría decir que cambió mi vida. Es curioso que una de las peticionarias en ese caso fuera GIRE, organización que 15 años después, encabezo con orgullo.

Mi comprensión de la relevancia de que niñas y mujeres tengan acceso a servicios de aborto legal y seguro, se consolidó en 2008 cuando empecé a trabajar en Planned Parenthood. Nunca imaginé lo que sería ese trabajo. Llegué por azares del destino a una entrevista en la que me preguntaron —nunca lo olvidaré— qué haría yo si una mujer me pidiera apoyo para interrumpir el embarazo. Recité todo el marco normativo, la jurisprudencia y di todo el discurso de derechos humanos que sabía de memoria y del cual estaba convencida. Pero la pregunta estaba dirigida no sólo a argumentar por el derecho de esa mujer, sino a dónde físicamente la podríamos llevar para que se le practicara la interrupción. Ahí me di cuenta de que la teoría es relevante, pero puede volverse cómoda y resolver poco para las personas de carne y hueso. A pesar de que no respondí la pregunta, obtuve el empleo. Vaya aventura que empezaba con PPFA.

Esta organización tiene más de 95 años promoviendo el derecho que tienen las personas a tomar decisiones informadas sobre su sexualidad y reproducción. Pero más importante que todo, proveen directamente los servicios. Operan aproximadamente 700 centros de salud para cubrir las necesidades de sus comunidades. Aunque son más conocidas por brindar servicios de aborto, lo cierto es que su enfoque es integral y dan servicios de prevención del embarazo brindando anticonceptivos, servicios para prevenir el contagio de infecciones de transmisión sexual, detección de cáncer cervical y otros tipos de cáncer. La confianza que tiene la gente en sus servicios es enorme y se debe en gran parte al personal que ahí trabaja. Los doctores y doctoras, enfermeras, trabajadoras sociales, la gente de recepción, psicólogas, y más, son personas que están capacitadas pero además tienen un compromiso enorme con el trabajo que realizan. Una de cada cinco mujeres estadounidenses informa haber acudido a Planned Parenthood para recibir atención.

PPFA tiene además trabajo global en América Latina y África en donde se brinda asistencia técnica a contrapartes locales. Mi trabajo justamente se centró en esa área de la organización, trabajando de cerca con Perú, Guatemala y Costa Rica. PPFA Global se dedica a generar y fortalecer capacidades y así mejorar los servicios de salud. También impulsa estrategias de incidencia con el mismo fin. Fue en este trabajo que comprendí mejor que nunca la relevancia de que la teoría y la práctica vayan juntos. Las activistas podemos impulsar estrategias de incidencia, cambiar leyes e incluso ganar casos. Pero debemos siempre estar atentas y escuchar de primera mano las necesidades de quienes prestan los servicios de salud sexual y reproductiva, y las necesidades de las mujeres.

El hecho de que PPFA sea uno de los proveedores de aborto en Estados Unidos lo ha puesto siempre en la mira de los grupos contrarios, al grado de convertir siempre tanto a su personal como a las mujeres que entran a las clínicas en un blanco. El asesinato del Dr. Tiller en 2009 en Witchita, Kansas, fue muy conocido, pero fuentes periodísticas señalan que desde 1977 ha habido ocho ejecuciones, 17 amenazas de muerte, 42 bombas y otros 186 incidentes incluyendo vandalismo. Y las amenazas a su trabajo no se limitan a estos ataques contra la integridad personal, también tienen que pelear en los congresos locales contra legislaciones que pretenden obstaculizar su trabajo para prestar servicios de aborto legal y seguro. Entre estas dificultades pretenden establecer periodos de espera a las mujeres que quieren abortos, reconocimiento de la personalidad jurídica de un embrión, requisitos absurdos para operar las clínicas donde trabajan, entre otras.

Es admirable que, a pesar de los ataques que muchas de estas clínicas han recibido, el personal sigue atendiendo a hombres y mujeres. Estas personas son defensoras de derechos humanos en riesgo. Defensoras en la línea de fuego. Son personas que ponen su vida en riesgo todos los días con tal de servir a quienes requieren servicios de salud sexual y reproductiva. De no ser por ellos, mucha gente no tendría acceso a servicios de calidad.

El reciente ataque a una clínica en Colorado Springs nos dejó perplejas. Un hombre entró armado con un arma estilo AK-47 abriendo fuego contra el personal. Murieron tres personas y otras nueve fueron heridas. El detenido habló en su audiencia de la defensa que hacía de los supuestos bebés asesinados. Es increíble pensar que alguien pudiera llegar al extremo de matar para salvar lo que a su parecer son bebés inocentes. Nada lo justifica.

Hace unos meses se desató una fuerte discusión también en contra de PPFA por la supuesta venta de fetos. Como de película, se orquestó toda una estrategia por parte de un grupo de ultra derecha para hacer parecer que en las clínicas de PPFA se vendían los fetos después de los abortos. Lo sorprendente para mí no fue lo que hizo este grupo, sino la reacción de algunas personas que dudaron de PPFA. En dos estados del país, cuando las mujeres desean donar tejido para la investigación médica fundamental que puede ayudar al tratamiento o cura de enfermedades graves, las ayudan a hacerlo. Este trabajo, así como todos los demás servicios de Planned Parenthood, se realizan bajo los más altos estándares médicos y legales.

Lo bueno es que todos los esfuerzos de estos grupos extremistas por desacreditar a PPFA han fracasado. PPFA ha presentado acciones en su defensa y se ha determinado que sus actividades se apegan plenamente al marco legal y ético, y el público en general rechaza la agenda política detrás de esta campaña fraudulenta. Este ataque no ha pasado desapercibido en nuestra región. La estrategia de difamación por parte de los grupos antiderechos se ha basado en realizar búsquedas de cualquier organización que tenga algún tipo de conexión con el nombre Planned Parenthood, tanto PPFA como International Planned Parenthood Federation (IPPF).

El doctor Willie J. Parker, quien es hoy en día prácticamente el último proveedor de abortos en el estado de Alabama, escribió hace poco un artículo en New York Times que vale la pena leer. Su artículo se titula “¿Por qué realizo abortos?” y señala cómo su profesión es básicamente atender las crisis y aliviar el dolor. Solidarizarse con las mujeres. Habla de cómo comprendió las palabras de Martin Luther King, quien hace referencia al buen samaritano que debe preocuparse por el bienestar de las personas que necesitan ayuda y qué pasaría si no se les brindara dicha ayuda. Parker señala que cuando comprendió esto, dejó de preocuparse por lo que le pasaría a él si ayudaba a otros y se concentró en mostrar compasión y actuar en solidaridad con las mujeres.

Me quito el sombrero ante el personal de PPFA. Su valentía y compromiso son una inspiración que nos mueve a muchas. Mi paso por PPFA fue una oportunidad única. Me siento orgullosa de haber contribuido con un granito de arena a ese inmenso y fundamental trabajo en defensa de los derechos reproductivos.

P.D. En México también hay personal de salud aliadas de las mujeres a quienes hay que alentar y reconocer su honorable labor. Tampoco en nuestra sociedad es fácil brindar servicios de salud reproductiva sin ser juzgados, a pesar de que estos son fundamentales para el bien de todos. Esto invisibiliza su trabajo y dificulta el acceso a estos servicios.

 

* Regina Tamés es Directora de @GIRE_mx

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