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El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Desastres naturales: salud materna en riesgo
Cuando empieza el trabajo de parto todo se trastorna. Al mismo tiempo las mujeres quieren correr, volar y ser llevadas en brazos con suavidad y mucha calma. Quienes están cerca no saben si gritar o respirar con ellas porque las certezas del minuto previo se alejan con rapidez. Si esto sucede en condiciones normales y con cierto grado de seguridad, imaginemos lo que será tener fuertes contracciones y estar en medio de un desastre natural, saber que el parto se aproxima y darse cuenta de que la casa está a punto de ser arrastrada por el huracán.
Por Gire
7 de octubre, 2013
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Por: Dunia Campos

Varios testimonios de mujeres a punto de parir evidencian los obstáculos que enfrentan las embarazadas para acceder a los servicios de salud en contextos que intensifican las emergencias obstétricas. Los estragos causados por “Ingrid” y “Manuel” en localidades de Guerrero, Oaxaca y Veracruz, estados con alta pobreza y marginación, cuyas construcciones se ubican en zonas de riesgo y donde la población está expuesta de manera permanente a perder no sólo su patrimonio sino la vida, obligan a preguntarnos si las autoridades están preparadas para el cuidado de la salud materna, si tienen y aplican protocolos para garantizar el derecho a la salud y a la vida, y si las unidades médicas cuentan con personal capacitado para atender emergencias obstétricas en situaciones de desastre.

Cuando empieza el trabajo de parto todo se trastorna. Al mismo tiempo las mujeres quieren correr, volar y ser llevadas en brazos con suavidad y mucha calma. Quienes están cerca no saben si gritar o respirar con ellas porque las certezas del minuto previo se alejan con rapidez. Si esto sucede en condiciones, digamos, normales y con cierto grado de seguridad, imaginemos lo que será tener fuertes contracciones y estar en medio de un desastre natural, saber que el parto se aproxima y darse cuenta de que la casa está a punto de ser arrastrada por el huracán.

Casos como el Eréndira y Heidi pueden considerarse afortunados: la oportuna intervención del personal de Protección Civil y la Cruz Roja permitió que tuvieran a sus hijos superando las adversidades; otros, gracias a la iniciativa de los pobladores, no llegaron a convertirse en desgracia: dos embarazadas pudieron salir de la zona de riesgo y dirigirse a un mejor lugar para parir. Sin embargo, la zozobra aqueja a mujeres que como Silvia e Iveth no saben si conseguirán alimento o podrán llevar a término su embarazo en condiciones seguras y sin complicaciones.

De acuerdo con el documento Reducción del riesgo de desastres: un instrumento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Unión Interparlamentaria / United Nations. International Strategy for Disaster Reduction), “las mujeres, los niños y pobres son propensos a un mayor riesgo de malnutrición y a contraer enfermedades, debido a los crecientes efectos de las sequías, inundaciones y tormentas en su seguridad alimentaria… Por lo general, las mujeres embarazadas y los niños pequeños son altamente vulnerables a los diversos efectos provocados por las amenazas naturales”.

Más allá de las encomiables acciones de algunas personas para resguardar la vida de las mujeres en trabajo de parto, es necesario tomar en cuenta que cuando los centros hospitalarios son escasos y resultan dañados por el paso de los huracanes, las opciones de recibir atención médica oportuna y de calidad para las embarazadas se reducen considerablemente, sobre todo en zonas del país donde las mujeres encuentran en las parteras la alternativa más viable –si no es que la única– para el cuidado de su salud. La Confederación Internacional de Matronas reconoce que la formación de las matronas debe incluir componentes que suministren conocimientos e incrementen la conciencia con respecto a los problemas de salud en las mujeres y sus familias, durante y después de un desastre, y recomienda llevar a cabo investigación para desarrollar estrategias que garanticen cuidados de partería adecuados.

En México se presentan por lo menos dos retos para el cuidado de la salud materna en zonas cuya población es más vulnerable: por un lado, el reconocimiento e integración de personal alternativo para la atención de partos y, por otro, la capacitación de dicho personal para reducir el riesgo y contar con la preparación ante los desastres. En la medida que las autoridades correspondientes legitimen el trabajo de parteras y enfermeras obstetras, por ejemplo, habrá mayor capacidad de atención a las embarazadas y con ello se les podrá garantizar el derecho a la salud. Asimismo, es importante que los proveedores de servicios de salud actúen con mayor conciencia sobre el estado de vulnerabilidad en el que se encuentran las mujeres embarazadas; si bien más del 80 por ciento de los partos ocurren sin contratiempos, se requiere preparación e infraestructura para atender las emergencias obstétricas en que derivan el 15% de los partos.

La conciencia de la vulnerabilidad que representa para las mujeres un embarazo se refleja en las palabras de Eréndira:  “lo bueno es que no me agarró el parto en el temporal, pues no la hubiera librado”, e Iveth: “cuatro días después de que se cayó el puente, llegó un helicóptero con despensas y ahí dijeron que a los enfermos y mujeres embarazadas nos iban a trasladar a Chilpancingo, yo la verdad no quería por mi hijo que se quedó allá, pero después pensé: ¿y si se me complica el parto?” Testimonios que deberían tener eco en los servidores públicos del campo de la salud para hacerse responsables de salvaguardar la vida de las mujeres, oportuna y eficientemente.

Una vía para que las autoridades cumplan con su responsabilidad y la sociedad pueda romper la cadena de omisiones que sumen en la desgracia a las poblaciones marginadas es considerar lo que señala el ya mencionado documento Reducción del riesgo de desastres: un instrumento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, cuyas recomendaciones incluyen conocer mejor a aquellos que son más vulnerables a la mortalidad infantil, la salud materna deficiente, la mortalidad materna y las enfermedades graves, y promover leyes que favorezcan la creación de hospitales e instalaciones sanitarias seguras ante los desastres, en cumplimiento de las directrices de la Organización Mundial de la Salud.

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