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El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Discriminación en escuelas privadas: del Cumbres al Miraflores
Mi experiencia de 14 años en el colegio Miraflores me permite ser crítica de algunas de las cosas que yo constaté y que no fue hasta años posteriores que caí en cuenta de varias conductas discriminatorias a las que estuve expuesta tanto tiempo. No he seguido los pasos de esta escuela desde hace dos décadas que me gradué, por lo que no conozco si lo que yo viví sigue estando presente o no, aunque no tengo mucha esperanza de cambios sustantivos. También reconozco que mi crítica la hago desde un lugar privilegiado, pero no por eso distante y ajeno a la realidad.
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6 de abril, 2015
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Por: Regina Tamés (@reginatames)

Es grato ver que el video del Colegio Cumbres ha ocasionado reacciones de indignación en algunos sectores de la sociedad, pues puso sobre la mesa de debate el tema de la discriminación tan presente en nuestro país en la gran mayoría de escuelas privadas. Pero poco se habla de la discriminación que se perpetúa y fomenta en prácticas cotidianas dentro de muchas de estas escuelas y eso es lo que yo aquí comparto.

Mi experiencia de catorce años en el Miraflores me permite ser crítica de algunas de las cosas que yo constaté y que no fue hasta años posteriores que caí en cuenta de varias conductas discriminatorias a las que estuve expuesta tanto tiempo. Reconozco que no he seguido los pasos de esta escuela desde hace dos décadas que me gradué, por lo que no conozco si lo que yo viví sigue estando presente o no. Confieso que no tengo mucha esperanza de cambios sustantivos. También reconozco que mi crítica la hago desde un lugar privilegiado, pero no por eso distante y ajeno a la realidad.

La mía fue la segunda generación mixta donde se graduaron hombres y mujeres y por ello era considerada una escuela más liberal que otras religiosas, convivíamos en las mismas aulas ambos sexos. Pero nunca olvidaré que en época de mundiales, los hombres podían salir del salón a ver los partidos mientras las mujeres teníamos que continuar clases pues era imposible pensar que nos interesara ver los juegos mundialistas. Éramos mujeres. También recuerdo que las mujeres vestíamos de falda y los hombres de pantalones, y era imposible llevar algún atuendo diferente. Nuestras faldas siempre debían llegar al piso cuando nos hincábamos para no mostrar más allá de lo debido, y para las monjas lo debido es nada. La libertad para hombres y mujeres era diferente.

El tema tabú siempre fue la sexualidad. Jamás recibimos educación sexual. Lo más cercano fueron algunas clases de anatomía en donde no se mencionaba ni al pene ni a la vagina ni se explicaban las relaciones sexuales. Lo que se hacía era aleccionar y adoctrinar para que se hiciera lo correcto que consistía en conservar la virginidad hasta el matrimonio (había que evadir los tampones durante el ciclo menstrual pues hicieron de nuestro conocimiento que los mismos podían romper el himen y perderíamos la virginidad). En el Miraflores existía la premisa de que esconder información era mejor para no caer en tentaciones o fomentar promiscuidades. No se proporcionaban herramientas para pensar y tomar decisiones sino sólo para absorber la información que te era proporcionada sin cuestionarla. Recuerdo bien una charla magistral de Carlos Cuauhtémoc Sánchez sobre su libro Juventud en Éxtasis, en donde a través de la historia de un joven con VIH nos convenció de que la sexualidad sólo quedaba reservada para el matrimonio entre mujeres y hombres enamorados pues las consecuencias podían ser tan graves que hasta podías morir. A él hasta lo seguíamos a Gente Nueva, que son congresos en donde jóvenes de preparatoria y universidad son invitados a participar y escuchar a ponentes con la finalidad de construir proyectos de vida cimentados en los “valores”. Esos valores sin duda no están basados en derechos humanos. Me consta.

No critico la enseñanza católica pues sin duda es una opción para muchas personas, sino la falta de congruencia entre los principios católicos y la práctica dentro del Miraflores. Empecemos por su líder. Sor Salud, quien pertenece a las Esclavas de la Santísima Eucaristía y la Madre de Dios, nunca me pareció ser una mujer que encarnara el voto de humildad que se requiere o se espera de quienes deciden optar por una vida de religiosa. Merecería mucho más mi respeto si la señora fuera una empresaria y no monja. De quienes se podría aprender humildad sería de algunas de las otras monjas también pertenecientes a esa orden y maestras muchas en la escuela.

En el Miraflores, como seguramente en muchas otras escuelas privadas, se promueve lo que bien llama Emilio Lezama una burbuja “para aislar, contener y proteger a las élites”. Se trata de espacio en donde los hijos e hijas estarán rodeados de personas similares, con las mismas aspiraciones y valores. Todas las personas están, o pretenden estar, de una u otra manera cortadas con la misma tijera. Lo grave de esto no es en sí estar cómodas entre iguales, sino lo que te supone alguien con características distintas a las propias. Empiezan las etiquetas del “otro” que en estas escuelas puede representar un riesgo, peligro, tentación, y un posible desvío en el plan de vida que se tiene para ti. Al otro generalmente se le discrimina por ser diferente, pues no entra en el estereotipo de lo conocido. Esto pareciera abiertamente contrario al primer mandamiento católico que dicta que “amarás al prójimo como a ti mismo”.

El Miraflores tiene una escuela para personas de escasos recursos llamada Ángel Matute, lo cual es admirable. Sin embargo, nunca pisé dicha escuela. No se fomentaba el intercambio entre alumnos de ambas escuelas a pesar de estar a sólo unos metros de distancia. Lo poco que escuché del Ángel Matute eran amenazas con mandarte a esa escuela de pobres si no te portabas bien. ¿Cómo fomentar así el amor al prójimo si ni siquiera era posible ver la realidad de la mayoría de niñas y niños en este país, sino que era un castigo el convivir con ellos?

El estatus económico jugó un papel importante no sólo para el ingreso sino para ocupar puestos de decisión como la junta de padres de familia, la cual estaba prioritariamente compuesta por familias de ascendencia española y con recursos económicos, dos características que no encuentro necesarias para lograr un mejor rumbo para las y los alumnos. Lo “español” en esta escuela siempre fue importante lo cual me recuerda a lo que Ricardo Raphael se refiere en su libro Mirreynato (Temas de hoy, 2014), en donde al mirrey “le provoca sensación contradictoria el hecho de haber nacido en México”, pues está orgulloso pero a la vez se “prefiere lo europeo, la piel blanca”. Por otro lado, los salones de clases estaban muchas veces etiquetados entre las alumnas como el salón de “las güeras”, el de “las nacas”, “las españolas”, y así la lista. Si bien dichas etiquetas no eran institucionales, tampoco eran secretas y jamás se hizo nada por corregir esta discriminación en la que las alumnas incurríamos para diferenciarnos unas de otras.

Comparto para cerrar una anécdota que les permitirá juzgar los derroches que en su momento tenía normalizados. Un 6 de enero estando en el patio central para celebrar la venida de los Santos Reyes vimos llegar un helicóptero del cual descendieron los tres personajes. Jamás cuestionamos en donde estaba el caballo, el elefante y el camello.

La escuela sin duda no es la única responsable de formar personas cultas, éticas y respetuosas de los derechos humanos; la familia y la sociedad juegan un papel clave. Hay quienes logran romper la burbuja y otras que seguirán cómodamente en ella perpetuando la comodidad y discriminación a la eternidad. Opciones siempre hay. Es cuestión de voluntad y evolución.

P.D. No dejen de ver la foto del último congreso organizado por este Colegio en donde se da cuenta de la presencia del señor presidente Enrique Peña Nieto.

 

* Regina Tamés es directora de GIRE

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