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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Discriminación sin fronteras: derechos reproductivos de las mujeres en Texas
Las latinas que viven en la zona de Río Grande siempre han enfrentado obstáculos para acceder a estos servicios que van desde exámenes preventivos como papanicolaus o mamografías, hasta el acceso a la atención de salud materna durante el embarazo, parto y postparto, entre otras. Pero los obstáculos se ampliaron en 2011 cuando se hicieron reformas a políticas públicas en Texas, las cuales restringen el acceso a servicios de salud en virtud de severos recortes financieros y limitaciones a los prestadores de servicios.
Por Gire
16 de marzo, 2015
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A todas ustedes mujeres poderosas que compartieron sus historias conmigo

Por: Regina Tamés (@reginatames)

El pasado fin de semana estuve en la frontera norte de nuestro país, puntualmente en Río Grande, Texas, frontera con Tamaulipas. La realidad me dejó asombrada, pero a la vez me era familiar. La terracería sin pavimentación, las casas construidas por partes dependiendo del dinero (pero todas con antena de televisión), los numerosos niños y niñas corriendo, la falta de alumbrado público, me hicieron sentir en México. El paisaje no era distinto al que se puede encontrar en cualquier comunidad a unos kilómetros de las grandes ciudades. Quizá el escuchar frecuentemente la mezcla entre inglés y español era lo que me hacía reconocer que no estaba en territorio mexicano. El factor común de pobreza también era palpable. Y, cuando empecé a escuchar a las mujeres, confirmé que la discriminación contra ellas trasciende fronteras.

Uno de los derechos más vulnerados como consecuencia de esta discriminación por razones de sexo, género, etnia, raza, idioma, localización geográfica, estatus económico o migratorio, es el derecho a la salud, incluyendo la salud reproductiva. Las latinas que viven en la zona de Río Grande siempre han enfrentado obstáculos para acceder a estos servicios que van desde exámenes preventivos como papanicolaus o mamografías; acceso a métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados; servicios de interrupción del embarazo; acceso a atención de salud materna durante el embarazo, parto y postparto, entre otras. Pero los obstáculos se ampliaron en 2011 cuando se hicieron reformas a políticas públicas en Texas, las cuales restringen el acceso a servicios de salud en virtud de severos recortes financieros y limitaciones a los prestadores de servicios.

El Instituto Nacional de Latinas para la Salud Reproductiva o NLIRH por sus siglas en inglés (National Latina Institute for Reproductive Health) y el Centro de los Derechos Reproductivos o CRR por sus siglas en inglés (Center for Reproductive Rights), hicieron una investigación pormenorizada del impacto de estas políticas en las mujeres latinas de la región y publicaron un informe a finales de 2013 con los hallazgos. El documento es valioso porque retoma además las historias de las mujeres que cuentan los cambios vividos a partir de la entrada en vigor de los cambios en política pública. También lanzaron una fenomenal campaña Nuestro Texas, para informar al público en general y a los tomadores de decisión de las violaciones que las mujeres sufren día con día.

Son muchas las historias detrás del informe y la campaña. Muchas y tan diversas como mujeres existen, pero el poder que tienen sus voces hace que una no quiera quedarse callada o ser parte de la omisión frente a las injusticias. Ellas se llaman a sí mismas Mujeres Poderosas y con razón. La historia de Mayda de 41 es común. Le descubrieron hace cinco años unas bolitas en su seno y le recomendaron hacerse una mamografía, sin embargo no tiene recursos para pagarla (el costo varía entre 180 y 480 dólares). A pesar de que ha ofrecido hacerlo a plazos, el hospital se negó a menos que pagara al contado. Marya está preocupada por la posibilidad de tener cáncer, pues señala que siente bolitas en los senos y tiene picor y malestar en el cuello de su útero. La historia de Ida es similar pues ella tiene el virus del papiloma humano genital, pero no tiene recursos para acceder al tratamiento. Vive en constante angustia, pues es el sostén de sus hijos de 7 y 17 años.

Durante el viaje a Río Grande estuve en una audiencia el 9 de marzo y escuché los testimonios de éstas y muchas otras mujeres que representan las historias de miles más. Las historias no sólo conmueven sino que enojan. Escuché a quien contó cómo perdió a su hijo recién nacido por atención tardía y negligente durante el parto; quien no pudo compartir su historia, pues murió después del parto. Otras compartieron que por falta de anticonceptivos se embarazaron sin haberlo planeado y tienen una familia numerosa. Otras narraron el maltrato del personal de salud por no hablar inglés o por ser latinas. Algunas mujeres contaron que en ocasiones regresan a México para hacerse algunos exámenes como papanicolau o comprar anticonceptivos. Sin embargo, no todas las mujeres tienen esta opción porque su situación migratoria puede estar en riesgo si cruzan la frontera. No olvidemos el constante miedo que muchas de estas mujeres viven de ser deportadas. Otras mujeres contaron cómo siguen recurriendo a remedios caseros para interrumpir un embarazo por la falta de servicios de abortos seguros.

Un dato impactante es el hecho de que los hospitales en Estados Unidos no pueden negar la atención del parto a las mujeres – independientemente de su situación migratoria. Pero esta política no se relaciona con los derechos de las mujeres, sino con el futuro “ciudadano” estadounidense. Las mujeres entonces que tienen complicaciones durante o después del parto no necesariamente tendrán servicios de cuidado para salvar su salud y su vida, pues el foco de la política es el producto del embarazo o en su caso el recién nacido.

Estando en Brownsville hice el ejercicio de cerrar los ojos y escuchar las impactantes historias de las mujeres; no podía dejar de preguntarme por qué las historias de discriminación, humillación y desprecio eran las mismas en México que en Estados Unidos. Sin duda cada frontera tiene sus particularidades, sus problemáticas y retos, pero las historias son igualmente terribles. Con la misma enjundia que exigimos al Estado mexicano respetar los derechos humanos de las personas migrantes en nuestro país, deberíamos tenerla para nuestras compatriotas que por diversas razones, pero principalmente por culpa del Estado mexicano, cruzaron la frontera buscando mejor vida y se topan con las mismas barreras.

 

* Regina Tamés es directora de GIRE

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