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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
¿Dónde está el nacionalismo mexicano cuando mueren las mujeres?
De acuerdo con los Objetivos del Milenio, México se había comprometido a bajar la muerte materna para 2015 hasta un 75 por ciento, problema de salud pública que se concentra en Oaxaca (55.9%), Guerrero (47.2%), Chihuahua (35.9%), Yucatán (25.0%) y Chiapas (24.6%), estados todos con alta población indígena. Ahora, en diversos foros, la Secretaría de Salud ha señalado que esta meta no se alcanzará. Frente a esta fuerte declaración tampoco nos han informado cuánto podría reducirse.
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30 de junio, 2014
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Por: Regina Tamés (@reginatames)

 

A todas las mujeres que han perdido la vida por culpa del Estado

 

Qué mal estamos en el país que sólo logramos unirnos con el fútbol. Éste ha sido mi análisis (y queja) de las últimas dos semanas en donde he visto el nacionalismo impregnado en las camisetas de la Selección que porta la ciudadanía, en los gritos cada vez que juega México, en las felicitaciones en Facebook por cada gol.

Siempre me ha indignado la falta de cohesión social -que sí logra el fútbol- frente a situaciones de extrema injusticia que se viven en el país. De hecho, encontrar una herramienta útil que me permitiera aportar algo para paliar estas injusticias fue una de las razones que me llevó a estudiar Derecho (aunque me enseñaron poco sobre justicia social en la carrera). Mi frustración se ha acentuado en los últimos años al defender directamente casos de mujeres y familias que sufren injusticias en el ámbito de los derechos reproductivos.

La defensa que hacemos en GIRE, con el mejor equipo, es integral. Estamos claras que la defensa jurídica es importante, pero de nada sirve si no va acompañada de las medidas de atención a la salud física, mental y social de las mujeres. Nuestro trabajo es mínimo y focalizado frente a las enormes deficiencias del Estado, pero aportamos un grano de arena. Sabemos que muchas otras organizaciones hermanas nos acompañan en este camino, pero tristemente no logramos convencer a más personas -activistas o no- de la relevancia de indignarnos todas juntas con la esperanza de que las cosas empiecen a cambiar. Por eso admiro el fútbol y quizá es pura envidia lo que me hace no seguirlo.

Me centro ahora en un tema puntual y desgarrador: la muerte prevenible de mujeres embarazadas en México. La muerte materna en México sigue siendo una agenda pendiente. Los números varían, pero los datos públicos nos dicen que la tasa de muerte materna en México se ha reducido muy poco en los últimos años. De acuerdo con los Objetivos del Milenio, México se había comprometido a bajar la muerte materna para 2015 hasta un 75 por ciento. Ahora, en diversos foros, la Secretaría de Salud ha señalado que esta meta no se alcanzará. Frente a esta fuerte declaración tampoco nos han informado cuánto podría reducirse. Para 2010, cinco entidades federativas concentraban el mayor porcentaje de muerte materna en el país Oaxaca (55.9%), Guerrero (47.2%), Chihuahua (35.9%), Yucatán (25.0%) y Chiapas (24.6%), estados todos con alta población indígena.

A principios de este año nos enteramos por medio de notas de prensa que había fallecido una mujer indígena maya en Yucatán, a la que llamaremos Marta. Lilia Iñiguez, abogada litigante de GIRE, junto con Amelia Ojeda, abogada yucateca perteneciente a la red de abogadas Radar 4o, se dieron a la tarea de buscar a la familia para documentar lo sucedido y brindar apoyo. Posteriormente presentaron un escrito de queja a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en donde narraban cómo Marta había llegado al hospital con dolores fuertes y un embarazo gemelar de cinco meses. Marta ingresó primero al Hospital Comunitario de Peto, pero la situación se agravaba y el personal de salud no sabía qué hacer y no tenía el tipo de sangre que necesitaba, por lo que la mandaron al Hospital General Agustín O´Horan, ambos dependientes de la Secretaría de Salud del Estado. Aquí, primero le hicieron un legrado y posteriormente falleció. Así, Marta estuvo dos días en el hospital, pero nunca salió.

Lilia me cuenta que cuando visitó a la madre de Marta y a su esposo se dio cuenta que las cosas eran aún peor de lo que parecían. En esta visita, Lilia descubrió que Marta no había tenido planes de embarazarse, ella ya tenía cuatro hijos, y meses antes de su embarazo le habían negado anticonceptivos en el centro de salud de su comunidad y la amenazaron con retirarle el apoyo de Oportunidades si se quejaba. La madre de Marta le contó a Lilia de manera reiterada en maya cómo los centros de salud siempre tratan mal a las mujeres; que siempre las discriminan por ser indígenas. Lilia me dijo que, a pesar de no comprender todo lo que le decía, la señora hablaba el idioma universal del dolor.

La CNDH emitió el pasado 17 de junio una recomendación (24/2014) sobre el caso, en la concluye que hubo violaciones al derecho a la vida, la salud y el trato digno y hace recomendaciones encaminadas a que el estado de Yucatán tome medidas preventivas para evitar futuros casos de muerte materna en el estado. Sin embargo, la recomendación se queda corta respecto al análisis que hace de las medidas preventivas para evitar la muerte materna, pues se limita a solicitar una indemnización, capacitaciones, que se apliquen las normas oficiales respecto a la atención del parto y del expediente clínico, y que se abran investigaciones administrativas y penales en contra de quienes resultan responsables. No se hace un análisis profundo ni un diagnóstico de la situación en el país, simplemente se limita a enumerar una lista de medidas, tampoco retoma los elementos básicos para una reparación integral en materia de derechos humanos, esto con el fin de lograr una lógica entendible de las recomendaciones.

A todo esto, qué bueno que al menos las recomendaciones se pueden consultar en línea puesto que la CNDH no se tomó la molestia de notificarle la recomendación a Marta ni a nosotras, sus representantes legales, y tuvimos que enteramos por medio de una nota de prensa. Así de absurda es la manera de actuar de la CNDH. Pareciera que lo que tienen que hacer es “sacar la chamba” y a las víctimas después les avisan. Habría que recordarles que el único fin de las recomendaciones es reparar a las víctimas por los derechos violados. El pasado viernes 27 de junio, Lilia acudió a la CNDH a consultar el expediente, pero le fue negado el acceso por la propia cuarta visitadora. Increíble realmente, no sólo no nos notifican sino que estamos al margen del contenido de la investigación. La CNDH sin duda está muy lejos de ser defensora del pueblo.

Del análisis de la recomendación, me gustaría retomar dos puntos y detenerme en su análisis:

1. Se detectó que Marta tenía anemia durante su estancia en el hospital. Esto no es cosa menor, toda vez que la anemia es una causa indirecta de muerte materna que de no ser detectada a tiempo en el embarazo puede ser mortal. De acuerdo a la OMS “la anemia afecta a casi la mitad de todas las embarazadas en el mundo: al 52% de las embarazadas de los países en vías de desarrollo y al 23% de las embarazadas de los países desarrollados”.  Pareciera que en este caso se detectó el padecimiento cuando Marta se encontraba al borde de la muerte. De haberlo detectado a tiempo, Marta podría seguir viva.

2. La CNDH señala que “la atención médica que recibió fue inadecuada, pues los médicos tratantes debieron interrumpir el embarazo, debido a la inviabilidad de los productos…” Incluso señala que debió haberse realizado a su ingreso y se hubieran evitado complicaciones que derivaron en la muerte de Marta. Aquí no queda claro si el embarazo no se interrumpió a tiempo por negligencia, ignorancia, por ideología o por alguna otra razón. Lo cierto es que pareciera haber indicios de que se pudo haber salvado con una interrupción temprana del embarazo. Vale la pena recordar aquí que Yucatán contempla dentro de sus excluyentes de responsabilidad el aborto cuando la vida de la mujer esté en peligro.

Dato curioso es que Yucatán es una de las 16 entidades federativas que protegen la “vida desde la concepción”. El caso de Marta deja claro que quienes elucubraron esta “protección” no estaban pensando en embarazos como el suyo en donde sin duda el Estado falló en proteger la vida prenatal por partida doble al tratarse de un embarazo gemelar. El Estado falló en proteger la vida prenatal y la vida de una mujer.

La problemática de muerte materna ha estado ahí frente a nosotras desde hace mucho tiempo, y parece que seguirá estando. Mientras tanto, miles de mujeres siguen perdiendo la vida y a pocos les importa. Estamos frente a un tema en donde no hay quien piense que una mujer embarazada merezca morir (al menos eso quisiera pensar). A pesar de esto, no se logra que este país se movilice para ponerle un alto a estas muertes que dejan a tantos niños y niñas huérfanas, tantos padres, hermanos, amigas y parejas en el desamparo a causa de que el Estado no hizo nada para prevenir su muerte. ¡Qué daríamos porque cada jugador de la selección portara en su camiseta el nombre de una mujer embarazada que murió injustamente! Al estilo del Barcelona cuando se suma a la causa de la infancia con el nombre de UNICEF. Quizá así no sólo habría afición por el juego, sino que sería una afición con una causa social fundamental: salvar a las mujeres embarazadas. Mi utopía.

 

* Regina Tamés es directora de @GIRE_mx

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