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El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
El aborto en Texas y las mujeres marginadas
Los abortos seguros sólo están disponibles para las mujeres que viven en zonas urbanas o tienen los medios económicos para viajar a las clínicas, tomar tiempo de sus trabajos y pagar por los servicios.
Por Gire
7 de marzo, 2016
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Por: Antonina Weber

 

“El acceso desproporcionado al aborto seguro implica una carga excesiva en las mujeres más marginalizadas”.

 

Aprobada en 1972, Roe v. Wade estableció el derecho al aborto legal y fue una de los logros más importantes para el avance de los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos. Hoy en día, 43 años después, hay varias generaciones de mujeres estadounidenses que nunca han tenido que experimentar las restricciones del aborto ilegal que ponen la vida en riesgo. Sin embargo, una cosa no ha cambiado desde entonces: acceso desproporcionado a los servicios del aborto seguro depende de la condición socioeconómica de la mujer.

Alrededor de 250 iniciativas han sido propuestas para limitar el acceso al aborto en Estados Unidos durante los últimos cinco años. Estas iniciativas restringen, sobre todo, el acceso a los servicios de aborto seguro para las mujeres marginadas. Al igual que antes de Roe v. Wade, los abortos seguros son cada vez más accesibles pero sólo para quienes pueden pagarlos.

El miércoles pasado, la Corte Suprema de los Estados Unidos tuvo una de las audiencias más importantes sobre el aborto desde el caso Planned Parenthood v. Casey (1992), que estableció que el interés del Estado en la salud de la mujer debe sopesarse en función de si una ley de aborto colocaría una “carga excesiva” en las mujeres que buscan los servicios de aborto. Había una “carga excesiva” en el centro del debate de esta semana, con la clínica de Whole Women’s Health argumentando que las barreras creadas por la Ley HB 2 de Texas (que resultó en el cierre de más de 20 clínicas en el estado desde que fue aprobada en 2013) obliga a miles de mujeres a viajar hasta cientos de kilómetros para obtener un aborto, causando una carga excesiva.

La ley, que fue aprobada con el supuesto interés de proteger la salud de la mujer, exige que las clínicas cumplan con la norma poco realista de los centros quirúrgicos, similar a las instalaciones hospitalarias que normalmente son utilizadas para cirugías ambulatorias. Además, la ley requiere que todos los médicos que realizan abortos tengan privilegios de admisión a hospitales locales. Estos dos requisitos no son obligatorios para el procedimiento de bajo riesgo de aborto, e incluso la Asociación Médica de los Estados Unidos ha dicho que son innecesarios para proporcionar servicios de aborto seguro.

Estas restricciones casi imposibles han diezmado el número de clínicas que ofrecen abortos en Texas, lo que, a su vez, afecta de manera desproporcionada a las mujeres de bajos ingresos, mujeres de color, mujeres latinas y, sobre todo, las mujeres indocumentadas en el estado. Texas tiene la segunda población más alta de personas indocumentadas en Estados Unidos: el Centro de Derechos Reproductivos destaca que hay 2.5 millones de latinas en edad reproductiva que se ven afectadas por la Ley HB 2, debido al cierre de más de la mitad de las clínicas del estado, la mayoría en áreas donde predomina la población latina.

Por ejemplo, la región del Valle del Río Grande en el sur tiene sólo una clínica de aborto, Whole Women’s Health en McAllen. Ésta es sólo una de las barreras que enfrentan las mujeres inmigrantes al tratar de acceder a servicios de la salud sexual y reproductiva. Si HB 2 cierra esta clínica, las mujeres indocumentadas tendrían que viajar al proveedor más cercano en San Antonio para un aborto seguro, una ruta que se vigila con puestos de control de transporte e inmigración. Además, las mujeres enfrentan una carga excesiva en el tiempo que necesitan para viajar o encontrar quien cuide a sus hijos. Una vez más, los abortos seguros sólo están disponibles para las mujeres que viven en zonas urbanas o tienen los medios económicos para viajar a las clínicas, tomar tiempo de sus trabajos y pagar por los servicios.

Igual que en Estados Unidos, las leyes restrictivas sobre el aborto en México implican una carga excesiva para las mujeres con bajos recursos económicos. Para las mujeres que viven en la Ciudad de México y sus alrededores, donde el aborto es seguro, legal y gratuito, las cargas pueden incluir el tiempo de viaje y los gastos, el costo de tomar el día del trabajo o asegurar cuidado para sus hijos, e incluso el costo del procedimiento en el sector privado. Estos aumentan para las mujeres que viajan de otros estados a la capital. Desafortunadamente, para las mujeres en el país que no tienen los medios para viajar a la Ciudad de México (que son la mayoría), hay pocas opciones seguras cuando se enfrentan a un embarazo no deseado.

El aborto es legal de jure, bajo un número limitado de causales en otras entidades de México. Sin embargo, existen barreras de facto que hacen el acceso a estos servicios casi imposible. Por ejemplo, el aborto en casos de violación es técnicamente legal en todo el país, pero las barreras como los plazos, la denuncia obligatoria de la violación, y previa autorización de los ministerios públicos crean una carga excesiva sobre un sinnúmero de mujeres y más importante, niñas, a pesar del gran riesgo para su salud y su vida si llevan a cabo el embarazo.

Barreras similares, tales como plazos, periodos de espera, y citas limitadas debido a la falta de clínicas en Texas han causado una disminución de los abortos médicos más seguros, menos invasivos, y un aumento de abortos quirúrgicos, que es lo opuesto a la tendencia en el resto de Estados Unidos. Esto es preocupante porque el aborto quirúrgico, que puede ser muy seguro, plantea más riesgos que el aborto con medicamentos por medio de pastillas durante el primer trimestre, lo que es sumamente seguro. Una razón para la disminución del aborto con medicamentos puede ser que entre los requisitos de la Ley HB 2 se encuentra que las mujeres tienen que ir a un centro de cirugía ambulatoria para tener un aborto médico, a pesar de que las pastillas se toman, por lo general, en el hogar y por prescripción médica. La Corte preguntó si otros tratamientos médicos que usan solamente una pastilla, como para algunos tipos de cánceres, están sujetos a tales requisitos estrictos, y la respuesta fue no.

Según los diseñadores de estas leyes, la protección de la salud de las mujeres es de alta prioridad. Pero, ¿cuántas mujeres tienen que morir por abortos inseguros? ¿Cuántas niñas, obligadas a someterse a partos de alto riesgo antes de que los y las legisladores noten que no están protegiendo a las mujeres sino causándoles daño?

Después de la audiencia, la Corte Suprema de los Estados Unidos votará sobre la ley de Texas. Pero existe la posibilidad de que el juez que tiene el voto decisivo regrese el caso a Texas para recolectar datos adicionales. Esto retrasaría cualquier decisión, como mínimo, hasta el próximo año. Si la Corte vota por revocar la ley de Texas, podría establecer un precedente a nivel nacional para desafiar otras leyes conservadoras similares. Pero si la Corte no anula la ley de Texas, se podrían seguir proponiendo este tipo de leyes en otros estados.

Tanto en Estados Unidos como en México, las mujeres merecen igual acceso a servicios de salud reproductiva, independientemente de su condición socioeconómica. Como dijo la Juez Ruth Bader Ginsburg de la Suprema Corte de los Estados Unidos: “En este país, una mujer con los medios económicos nunca se quedará sin opciones. Una mujer que puede pagar un boleto de avión, un boleto de autobús, siempre podrá decidir tener un aborto. Las mujeres que no podrán elegir son las más pobres. Eso no tiene sentido“.

 

* Antonina Weber, Desarrollo Institucional de @GIRE_mx

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