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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
¿El derecho a la vida de quién?
El derecho ha sido muy claro en reconocer derechos y obligaciones a las personas nacidas. Ni tribunales nacionales ni internacionales han reconocido que los Estados tienen el deber de garantizar el respeto y protección de derechos humanos a una futura persona.
Por Gire
30 de agosto, 2012
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Por: Regina Tamés, directora general

 

Este es el título de una reciente publicación del Centro por los Derechos Reproductivos, organización civil internacional, cuyo trabajo admiro y respeto profundamente. En dicho documento, aunque desde un enfoque jurídico, se pone sobre la mesa la ya vieja discusión sobre la supuesta vida de los no nacidos.

El derecho ha sido muy claro en reconocer derechos y obligaciones a las personas nacidas. Ni tribunales nacionales ni internacionales han reconocido que los Estados tienen el deber de garantizar el respeto y protección de derechos humanos a una futura persona. Su deber es proteger la vida prenatal mas no reconocerle personalidad jurídica. Quienes sí se han empeñado en hablar de este reconocimiento son los grupos conservadores, grupos anti derechos, pro embrión o mal llamados también “provida”.

Soy una convencida de la libertad de conciencia y libertad religiosa. Mi quehacer cotidiano es justamente el respeto por los derechos humanos, incluyendo éste. A la vez, soy intolerante frente a las mentiras, y en particular aquellas que pueden tener como consecuencias injusticias sociales. Me refiero aquí a la defensa a ultranza de algunas personas o grupos que prefieren defender a un óvulo fecundado, feto, producto u llámesele como quiera, versus la vida digna de una persona, y en particular la de las mujeres.

Leí la semana pasada una nota de un diario local de Veracruz, en el cual aparecía una fotografía de un señor que mostraba a la cámara una cubeta. No entendí la imagen ni la importancia de la cubeta hasta que leí la nota completa. La foto hacía referencia a la historia de una joven de tan solo dieciséis años, que tenía un embarazo ya de 39 semanas de gestación. La joven tenía un embarazo gemelar. Lamentablemente, uno de los fetos no presentaba signos de vida, y la mujer y su pareja (el señor de la fotografía), festejaron solamente el nacimiento de uno de sus hijos a pesar de haber esperado a dos.

No obstante el dolor que esta noticia provocó a la familia, el personal de salud metió al feto muerto en una cubeta, la cual entregó a la pareja para que se la llevaran a su casa y la trajeran al día siguiente para determinar la muerte del producto, pues en ese momento no tenían posibilidad de realizarle los estudios.

Se suman a esta historia, muchas otras historias de mujeres que mueren por complicaciones del embarazo, parto o puerperio. Muertes terribles pues son, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, prevenibles en su mayoría.

El caso de Erika se suma a estas tragedias. Joven de 23 años con 38 semanas de gestación, es decir, que ya estaba en término, y que murió junto con el producto de su embarazo, después de irregularidades tanto de parte de las autoridades estatales y federales de la entidad.

Su historia es un caso paradigmático que demuestra los ires y venires a clínicas, centros de salud u hospitales, por los que pasan las mujeres sin encontrar respuestas de quienes debieran salvarles la vida. Por ausencia de insumos, de un mal diagnóstico, de falta de especialistas, mujeres como Erika, no viven para contar su historia.

La morbi mortalidad materna es una problemática que aún aqueja a México pero parece importarle a pocos. La impunidad no es excepción en este campo. El Estado se lava las manos y pocos son los casos en donde se hace justicia. Pero más grave aún, pocas las medidas que se toman para evitar futuras muertes. Tampoco es un secreto que las mujeres que más se mueren son aquellas con menos recursos económicos. Aquellas que viven lejos de las grandes ciudades y en donde los servicios de salud son escasos, los recursos e insumos inexistentes y el personal poco calificado. No son raras estas historias. No son casos aislados. Hacen parte de la vida cotidiana de nuestro país.

Lo irónico y frustrante de este tema es la ausencia de manifestaciones de reclamo de justicia por la pérdida de vida de estas mujeres, de aquellos grupos cuya misión es preservar la “vida”. ¿Qué ciega a estos grupos? ¿Por qué no les importa que mueran bebés deseados? ¿Por qué no importa si mujeres mueren dejando huérfanos a otros hijos? En mi opinión, ahí está el enigma a resolver, no el de cuándo empieza la vida.

 


Whose Right to Life? Women’s Rights and Prenatal Protections under Human Rights and Comparative Law:
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 Proceso: bit.ly/PBDBA0; AVC Noticias: bit.ly/TvJRw2

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