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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Incubadora (in)humana
En contra de los deseos de los familiares, un hospital en Texas mantiene con respiración artificial el cuerpo de Marlise Muñoz, declarada con muerte cerebral, para que incube el feto que alberga. Abogados especialistas en bioética aseguran que el hospital no se apega a la ley, porque Marlise no se encuentra en fase terminal de una enfermedad, sino que legalmente está declarada como muerta.
Por Gire
13 de enero, 2014
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Por: Brenda Rodríguez Ramírez (@mothernidades)

 

Cuando vi The Matrix en un cine de barrio de Eslovenia, tuve la oportunidad única de sentarme al lado del espectador ideal para la película, es decir, de un idiota: un hombre que rozaba la treintena, sentado a mi derecha y, tan absorto en la película, que constantemente molestaba a los otros espectadores con exclamaciones como: «¡Dios, la realidad no existe!»…

Slavoj Žižek, The Matrix, o las Dos Caras de la Perversión

 

La escena parece sacada de una película o cuento de ciencia ficción. Una mujer declarada como muerta con base en un criterio neurológico es mantenida con “vida” en el hospital Jonh Peter Smith en Fort Worth, Texas, mediante respiración artificial. Pese a la oposición de sus familiares y a sus propios deseos, ha sido obligada a incubar el feto que alberga para cumplir con las leyes de este estado. Un cuerpo que ya no puede comunicarse, ni expresar sentimiento alguno es convertido en una incubadora humana. La imagen aturde.

El 26 de noviembre del año pasado, Marlise Muñoz de 33 años, tras desmayarse en su casa y haber recibido atención médica, fue diagnosticada con muerte cerebral. Su esposo y sus padres optaron por no prolongar su vida, sin embargo, su decisión se topó con la legislación vigente en Texas que prohíbe a los prestadores de salud dejar de proporcionar un soporte vital a las pacientes embarazadas; Marlise tenía entonces 14 semanas de embarazo.

El hospital ha sido implacable en sus declaraciones: mantendrán su cuerpo con “vida” porque se apegan a la ley. No obstante, diversos abogados especialistas en bioética aseguran que la interpretación es errónea porque Marlise no se encuentra en fase terminal de una enfermedad, sino que legalmente está declarada como muerta, resulta entonces absurdo tratarla como paciente o discutir sobre los tratamientos que puede recibir.

En reiteradas ocasiones, la familia ha hecho público que Marlise siempre manifestó su oposición a mantener su vida en forma artificial, era una decisión que había platicado con su esposo Erick. La pelea de la familia porque se respete este deseo y sean tomados en cuenta en el proceso de toma de decisiones, se une con una legítima preocupación: la viabilidad del feto por las secuelas de haber sufrido la falta de oxígeno al igual que Marlise. De no haber sufrido una muerte cerebral como consecuencia de la embolia pulmonar quizá ella habría optado por interrumpir su embarazo ante el inminente daño provocado en el producto.

La legislación en Texas es una de las más restrictivas hacia el derecho de las pacientes embarazadas y con enfermedades terminales de decidir poner fin o no al apoyo artificial de la vida. La decisión anticipada sobre qué tratamiento recibir o de cómo morir se invalida ante la presencia de un embarazo, con lo cual se restringen los derechos de las mujeres embarazadas según el estado en donde se encuentren.

De acuerdo con el estudio Pregnancy Exclusions in State Living Will and Medical Proxy Statutes del Centro de Estudios Políticos de las Mujeres, mientras que las legislaciones de Alabama, Idaho, Indiana, Kansas, Kentucky, Michigan, Missouri, Carolina del Sur, Texas, Utah, Washington y Wisconsin violan el derecho de las mujeres a rechazar un tratamiento para prolongar su vida y su derecho al aborto, consagrado en el caso Roe versus Wade, en los estados de Maryland, Minnesota, Nueva Jersey, Oklahoma y Vermont deben ser respetados sus deseos sin ninguna exclusión. El contraste, nuevamente, habla de lo discriminatoria que puede resultar una legislación por el lugar de residencia de las mujeres; en algunos lugares son vistas e instrumentalizadas por la ley como incubadoras, nada más literal que el trágico caso de Marlise.

Los derechos reproductivos de Marlise han quedado anulados; hoy, absurdamente, ni ella ni su familia más cercana tienen algún poder de decisión, sus derechos están en manos del personal médico, completos extraños que deciden el devenir de una familia. El Estado como The Matrix, ese “Gran Otro”  que manipula la vida de las personas; la vida de las personas inmersas en las sociedades de control deleuzelianas.

Mientras esta discusión continúa entre la opinión pública y, posiblemente, en el sistema judicial estadounidense, la familia, a través de NARAL Pro-Choice America, hace una petición en línea para presionar porque se respeten sus deseos y sus derechos.


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