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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
La (peligrosa) retórica de la tradición
El 21 de septiembre pasado, en sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se aprobó la resolución A/HRC/21/L.2 que reconoce los valores tradicionales como marco para los derechos humanos.
Por Gire
15 de octubre, 2012
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Por: Omar Feliciano, medios digitales.

 

El Maestro dijo: «Yo me limito a transmitir, no invento nada. Confío en el pasado y lo amo. En esto me atrevo a compararme con nuestro venerable Peng.»

Confucio. Analectos capítulo 7 verso 1

(一) 子曰:「述而不作,信而好古,竊比於我老彭。」

《論語‧ 述而第七》

Antes de que los cristianos acostumbraran la vigilia, en India ya se practicaba el vegetarianismo, casi al mismo tiempo que los hebreos definían las prescripciones alimenticias de su fe. La compasión sin distinguir especies es un valor tradicional que distingue al subcontinente indio. Asia también es cuna de los Analectos de Confucio, quien fundó su doctrina en cinco valores; la benevolencia, la justicia, la cortesía, la sabiduría y la sinceridad. Así se forjó una civilización que influenció naciones y despertó admiración en occidente.

Esta es una manera retórica de esencializar y reducir aspectos de culturas ajenas. Por ejemplo, es en la misma India donde existe un sistema de castas que no se caracteriza por su compasión, es ese lugar donde aún ahora las mujeres cometen Satí, un tipo de suicidio ritual que sucede en la pira funeraria del marido. ¿Una piadosa o una víctima? ¿Honró la tradición o no tenía otra salida en una sociedad que no da valor a la mujer? En China, en este año la actriz de cine Bai Jin fue asesinada por su esposo, en un episodio de violencia doméstica, situación que viven una de cada cuatro mujeres chinas de acuerdo a las estadísticas. La relación entre cónyugues es una de las cinco relaciones tradicionales reconocidas por el confucianismo, todas verticales, donde el superior tiene la obligación de proteger al inferior que debe corresponder con lealtad y respeto.  Estos valores se manifiestan en la china contemporánea, las mujeres aguantan los abusos en privado para no deshonrar a su familia y prefieren un matrimonio abusivo a ser “shengnu”, el término para “quedadas” o “sobras”.

El 21 de septiembre pasado, en sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se aprobó la resolución A/HRC/21/L.2  que reconoce los valores tradicionales como marco para los derechos humanos. La propuesta fue presentada por Rusia y apoyada por 16 naciones. India y China estuvieron entre las naciones que apoyaron la iniciativa rusa.

Pakistán también reconoció la resolución. Lo hizo a nombre de la Organización de Cooperación Islámica, en este país es tradicional el matrimonio con niñas, también lo hizo Senegal y Burkina Faso, donde se practica la tradicional ablación de clítoris y otras formas de mutilación genital femenina. Se estima que una de cada cinco senegalesas ha sufrido mutilación genital femenina, en Burkina Faso son cuatro de cada cinco.

Si bien la resolución considera que “las tradiciones no deberán invocarse para justificar prácticas contrarias a la dignidad humana”, es muy clara cuando se refiere a que “es necesario tener en cuenta la importancia de las peculiaridades nacionales y regionales y los diversos antecedentes históricos, culturales y religiosos”. Es decir, al hablar de antecedente religioso seguramente el reino de Arabia Saudita está pensando en interpretar de acuerdo con su visión Wahhabita (una versión estricta del Islam creada en el siglo XVIII) o Tailandia justificará  la dureza de sus leyes cuando se transgreden las reglas, incluso por encima de la libertad de expresión.

En la reconstrucción del orden mundial tras la Segunda Guerra Mundial el consenso global sobre los derechos humanos ganó legitimidad y presencia en las sociedades del mundo, sin embargo no lo ha sido sin conflictos, desencuentros y divergencias. Ya desde la redacción de la Declaración Universal se puso en signos de interrogación la supuesta universalidad de estos derechos. Chang Peng­chun, el representante de China en el comité consideró que la redacción debía de reflejar los valores chinos,  en el mismo tono, el representante saudita manifestó que los artículos 16 (libertad para contraer matrimonio) y 18 (Libertad de conciencia y religión) eran contrarios al Islam, por lo que el Reino Saudita se abstuvo en la histórica votación.    Algo ha cambiado, han aprendido el lenguaje y ya no se abstienen, apoyan propuestas como la Rusa.

Rusia se ha distinguido por la implementación de  disposiciones para restringir los derechos de las mujeres. Alexey Komov, organizador del Congreso Mundial de Familias, presentó las medidas restrictivas al aborto aprobadas en Rusia durante 2011 en la figura de Evgeny Yuriev, consejero del presidente Medvedev. Komov estuvo en Guadalajara en el congreso “Dilo Bien 2012” y su charla se llamó “Raíces ideológicas del movimiento anti-familia /LGBT”, pues ha conseguido impulsar exitosamente cinco leyes contra la “propaganda homosexual”.  Seguramente Komov es uno de esos rusos que se ofendió con los actos de Pussy Riot, el grupo de punk femenino que le pidió a la virgen que se volviera feminista en un acto de irrupción a la catedral católica ortodoxa. ¿Necesito decir más para explicar cómo se utilizó el concepto de odio religioso para penalizar desproporcionadamente una manifestación artística de protesta? Es que el punk, el feminismo y la democracia no son valores tradicionales en Rusia.

¿Qué son los valores tradicionales?, ¿Cómo es que no van a demeritar la dignidad humana si algunos de los países firmantes no permiten el ejercicio pleno de las libertades? Los discursos políticos, por más que pretendan ser universales, no pueden abrazar a la totalidad de la humanidad ni a sus múltiples y afortunadas manifestaciones culturales, políticas y religiosas. Un discurso que promueve los valores tradicionales es un corsé apretado que promueve una homogeneización en nombre de una forma perversa de multiculturalismo. Y vale la pena preguntar, ¿por qué perpetuar prácticas dañinas a las mujeres y las niñas en nombre de un valor? Si hay una tradición universal es la innovación en el devenir humano, todas las culturas aspiran a un piso mínimo de civilización y en tal búsqueda han cesado tradiciones. Por ejemplo, en China, el vendado de pies que deformaba los cuerpos de las mujeres e imposibilitaba su movilidad ha sido erradicado. ¿Se desvirtuó la cultura china por eso? No.

Con la resolución que reconoce los valores tradicionales se ha sentado un precedente muy peligroso para el sistema de derechos humanos en la ONU. Hay tradiciones que  lastiman, hieren y matan a las niñas, adolescentes y las mujeres. Tradiciones como la preferencia de un hijo frente a una hija, el matrimonio forzado y temprano (con o sin rapto), la prostitución ritual de niñas en templos de India y Nepal, la mutilación genital femenina, las pruebas de virginidad, los asesinatos de honor, la dote, la violencia y/o la violación en el matrimonio. Pese a que la resolución aclare que las tradiciones no podrán invocarse para menoscabar la dignidad del individuo, la relativización que permite preocupa a la luz de prácticas dañinas que no han podido eliminarse y que podrían encontrar un aliento para su sustento.  Lo que es incuestionable es que los países que apoyaron la resolución han firmado tratados internacionales con los que adquirieron compromisos con los mujeres, adolescentes y niñas. Utilizar como argumento la retórica de la tradición no puede ser una excusa para incumplir con estos compromisos.

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