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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
La SCJN y la ausencia de paridad en México
De quedar un hombre y una mujer en la Corte como resultado de las dos ternas enviadas por el Ejecutivo para ocupar las vacantes en la Suprema Corte, México seguiría estando dentro de los países que no cuentan con paridad.
Por Gire
7 de diciembre, 2015
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Por: Alex Ali Méndez Díaz (@alex_ali_md), Rebeca Ramos (@rebecabouquets) y Regina Tamés (@reginatames

México se encuentra en una profunda crisis de derechos humanos. Pero dentro de esta crisis parecía hace unos meses que se abría una ventana importante de oportunidad por lograr acceso a la justicia a las víctimas de dichas violaciones: la posibilidad de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se fortaleciera. No es poca cosa esta oportunidad frente a un Poder Ejecutivo debilitado y deslegitimado en donde la ciudadanía pueda contar con una Suprema Corte a manera de balanza que sirva de esperanza frente a la hecatombe.

En este contexto, la designación de las personas que integrarán las dos vacantes en el órgano máximo de justicia del país ha estado presente en el último mes en la opinión pública. Varias organizaciones hemos enfatizado la necesidad de seleccionar personas con credibilidad, legitimidad y trayectoria en derechos humanos. También se ha insistido en la transparencia del proceso sin que hayamos tenido mucho éxito. Públicamente incluso hicimos preguntas al presidente Enrique Peña Nieto antes de que presentara sus ternas, debido a que esta designación es un tema de interés público: ¿Cuál es el perfil que en su opinión deben tener las y los integrantes de la SCJN? ¿Cuál es la lista que personas que por cualquier medio le han sido propuestas para integrar las ternas y cuáles han sido esos medios? Interrogantes que a la fecha siguen sin responderse.

Una de las interrogantes sobre las ternas versó sobre si ambas debían o no ser de mujeres. Sin duda alguna el que el presidente Peña haya decidido no mandar dos ternas de mujeres es una señal clara de su poca intención de contar con una Corte cerca de la paridad. El mensaje es que si de once Ministros, dos son mujeres es suficiente. Esta movida desconoció la obligación que México ha asumido al ratificar la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Lo mismo sucede con los poderes ejecutivo federal y local y el judicial local, que han mostrado poco interés por homologar el marco legal de derechos humanos de acuerdo a los estándares internacionales.

Nadie dijo que tenían que ser dos ternas de mujeres y que cualquier mujer estaría mejor que un hombre. Eso es falso. Es más que sabido que cuerpo de mujer no garantiza mente de género. Pero es un insulto pensar que Peña no pudo identificar a seis mujeres capaces, dentro o fuera del Poder Judicial, que pudieran ser ministras. ¿De verdad no había tres mujeres más capaces –o igual– que los hombres que integran una de las ternas? La CEDAW claramente establece que los Estados deberán implementar medidas de carácter temporal (mejor conocidas como acciones afirmativas o cuotas) como un mecanismo para gradualmente lograr la paridad entre hombres y mujeres en los espacios públicos. Esto no es complejo, no es injusto con los hombres, simplemente es una medida que se utiliza a nivel mundial para cerrar la brecha de desigualdad que ha existido durante años entre hombres y mujeres. Una vez alcanzada esta igualdad las medidas desaparecerían como lo señala la propia CEDAW (de ahí que son temporales).

En contextos de discriminación histórica contra las mujeres, la paridad plantea que frente a dos candidatos de igual capacidad, pero de diferente sexo, se elija a la mujer. En ningún lugar se establece que “se haga el favor” a las mujeres y se le “regalen” espacios. El mérito, las habilidades, fortalezas y experiencia deben estar presentes.

De quedar un hombre y una mujer en la Corte como resultado de las dos ternas enviadas por el Ejecutivo, México seguiría estando dentro de los países que no cuentan con paridad. Ni cerca de lograrlo. El Presidente tenía en sus manos una ventana de oportunidad de mostrar su compromiso con la paridad de género misma que desaprovechó. Es importante hacer notar que las mujeres han sido relegadas en el acceso a cargos como impartidoras de justicia. La primera Ministra llegó en 1961, María Cristina Salmorán; tuvieron que pasar 14 años (1975) para que otra mujer pudiera a ocupar otro espacio en el Alto Tribunal. La Ministra Olga Sánchez Cordero fue la novena mujer en integrar la Corte. También debe señalarse que la primera jueza federal fue designada formalmente en 1974; para 1978 había sólo cuatro mujeres ocupando este cargo. En 1985 había 92 magistrados y 7 magistradas, 96 jueces de distrito y 5 juezas.

Sí, mucho se han presumido las cuotas en el congreso federal y en algunos congresos locales. Pero aquí algunos números de cómo estos logros han escondido un fuerte realidad de desigualdad en el país respecto a los cargos ocupados por mujeres en el espacio público. De acuerdo a datos del Observatorio de Participación Política de las Mujeres, a octubre 2014, sólo 175 de los 2,445 municipios eran gobernados por mujeres, lo que representó apenas el 7.16%. Sólo un estado es gobernado por una mujer, Claudia Pavlovich en Sonora, lo cual representa el 3.12%. Sólo ha habido siete mujeres gobernadoras de 1979 a la fecha. El día de hoy, de los veintitrés cargos de las secretarías de estado y oficinas dependencias del gabinete, solamente tres son ocupados por mujeres.

Nadie argumenta que el contar con mujeres, cualquier mujer, haría una diferencia en la Corte. Es por ello que también exigimos que a la Corte se integren mujeres y hombres que conozcan la perspectiva de género y que entiendan las consecuencias diferenciadas que en razón del sexo se dan en la aplicación de la ley o en la interpretación de la misma. Existe todavía un rezago importante con respecto al acceso a la justicia constitucional para las mujeres. No cabe duda que los retos a vencer son grandes; a pesar de ello no puede sostenerse que uno u otro tema sea más o menos importante en la agenda de derechos humanos; lo que sí se puede asegurar es que históricamente ciertas personas han sido excluidas del reconocimiento y goce de sus derechos humanos.

Las mujeres forman parte de este sector de la población que enfrenta mayores obstáculos para el respeto y ejercicio de sus derechos humanos; a ello deben agregarse las barreras que directa o indirectamente se han erigido en el sistema jurídico, económico, social y político que impiden a las mujeres el acceso a la justicia constitucional. Entre las recomendaciones emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a los Estados miembros de la OEA para el cumplimiento de sus obligaciones, se encuentra el acceso oportuno a recursos judiciales efectivos para las mujeres.  El principal mecanismo para garantizar la debida investigación de violaciones a los derechos humanos y su sanción es asegurar que las víctimas y sus familiares tengan acceso a recursos efectivos y protección judicial.

Es cierto que hay avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, pero también es importante ocuparse de los grandes pendientes, un ejemplo de ello son los derechos reproductivos. En general en México estos derechos no han sido entendidos como tal y por lo tanto poco abordados en las decisiones de la Corte, dejando con ello un importante vacío que debe ser atendido consistentemente por la Suprema Corte y en general por el Poder Judicial.

Como síntoma de esos obstáculos en el acceso a la justicia puede anotarse que hasta el momento la Suprema Corte no ha conocido de algún caso de negación de servicios de interrupción legal del embarazo. Tampoco ha habido una sentencia sobre muerte materna o violencia obstétrica. A nivel internacional hay pronunciamientos sobre estos temas, este silencio de la justicia constitucional mexicana es un gran pendiente. 

No es casual que los temas relacionados con la reproducción y que afectan especialmente a las mujeres no se encuentren suficientemente discutidos por la justicia constitucional en México. En el aspecto histórico tampoco debe pasarse por alto que las mujeres obtuvieron el derecho al voto en 1953, hasta entonces la voz de las mujeres pudo escucharse en el seno de la democracia mexicana. Para esa fecha la ley de amparo vigente en aquél momento llevaba 17 años aplicándose. Esto quiere decir que el juicio de amparo empezó a consolidarse bajo una perspectiva en que las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres. No debe olvidarse que hasta hace poco los propios criterios de la SCJN se negaban a reconocer la existencia del delito de violación entre cónyuges. 

Con todo esto el Presidente de la República debió tomar en cuenta los retos pendientes de la justicia constitucional en México al momento de hacer la propuesta de terna para ocupar las dos vacantes en la Suprema Corte de Justicia, quienes con su voto podrán delinear el camino por el que los derechos humanos deben transitar para la consolidación de la democracia en México. Por su parte el Senado de la República también tiene el compromiso de revisar cuidadosamente los perfiles de quienes sean propuestos para ocupar los espacios que quedarán vacantes en la SCJN. Se debe tener presente que la decisión que se tome repercutirá de manera positiva o negativa en la aplicación real de la Constitución y como consecuencia en los derechos de las mujeres.

Ambos, Presidente y Senado comparten la responsabilidad de garantizar la transparencia en este proceso de designación tan importante para la vida institucional del país. No debe perderse de vista que la democracia de un país puede evaluarse a través de las decisiones de su tribunal constitucional, cuya legitimidad radica en decisiones acordes al marco constitucional e internacional de derechos humanos.

Qué lástima que no se contó con dos ternas de mujeres. Qué lastima que en las comparecencias las candidatas mujeres poco hablaron de las urgencias en este país sobre desigualdad y violencia contra las mujeres.

Posdata: Los perfiles y el proceso en detalle se puede seguir en Designaciones, observatorio ciudadano de los procesos de designación de los servidores públicos. Vale la pena echar un vistazo a el blog de Nexos el juego de la Corte que hace un análisis de las comparecencias. Finalmente, no dejen de consultar la campaña Gqual que busca promover la paridad de género en la composición de los organismos internacionales. La misma pelea que se da en México, se sigue dando en aquellos organismos de toma de decisión a nivel internacional.

 

* Alex Ali Méndez Díaz es Coordinador de Documentación y Litigio de Casos. Rebeca Ramos es Coordinadora de políticas públicas, legislación e investigación. Regina Tamés es Directora de @GIRE_mx

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