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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Las guerras por el útero
Los feminismos que buscan prohibir los contratos de gestación subrogada en términos prácticos terminan alineándose con los jerarcas eclesiásticos y partidos políticos, que buscan controlar los úteros de las mujeres desconociendo su agenda y sus decisiones.
Por Gire
13 de julio, 2015
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Por: Omar Feliciano (@tipographo)

Los ecos de #NoSomosVasijas, la campaña feminista española contra la gestación subrogada se escuchan hasta México. Para algunas representantes de cierto feminismo, la gestación subrogada, popularmente conocida como alquiler de vientres, no sólo debe de prohibirse, sino debe ser asimilada como trata de personas bajo la figura de “trata con fines reproductivos”. Regina Tamés ha señalado un par de veces en este espacio cómo es en realidad el limbo jurídico el que afecta a las mujeres y que la posición de GIRE es la de regular este fenómeno reconociendo la agencia de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, su reproducción y su proyecto de vida.

Como bien ha señalado Isabel Fulda en su participación en el programa Sin Filtro, este no es un nuevo cisma en los feminismos, sino la renovación del choque entre las feministas que consideran que hay que prohibir el trabajo sexual y las que piensan que hay que regularlo, entre las feministas que piensan que la pornografía denigra a las mujeres y las que se han lanzado a reapropiarse del porno para transformarlo en formas que alcanzan el nivel de arte crítico de los roles y los estereotipos sexuales. Quienes buscan prohibir la gestación subrogada lo hacen desde falacias básicas, ignorando el marco de los derechos humanos y sin realizar un análisis interseccional que insiste en la misma idea de que la labor reproductiva es igual de sospechosa que el trabajo sexual.

En primer lugar, la crítica feminista y de izquierda que mira como neoliberal el hecho de que una mujer usufructe con su cuerpo a través del trabajo sexual o la labor reproductiva, repite la misma idea cristiana de que el cuerpo es uno y la mente/alma es otro. Desde marcos filosóficos críticos a esta idea occidental hemos llegado a la idea de que el cuerpo es un yo encarnado, una coordenada del sujeto en la existencia, que es indivisible.

¿Cómo es esto? Supongamos la labor intelectual de una escritora que vende sus textos. ¿Es en verdad una labor meramente intelectual? ¿Acaso no hay lesiones en el cuerpo por las largas horas a las que se le somete en una posición para la escritura? ¿Acaso no existe el síndrome del túnel carpiano resultado de forzar la mano para escribir? Supongamos ahora el trabajo de una reportera. ¿Acaso no está poniendo su cuerpo en el campo al momento de realizar una investigación? ¿Acaso las corresponsales de guerra no están exponiendo su cuerpo en las trincheras? Lo que se reproduce acá es la idea cristiana de que lo hecho con la mente/alma es bueno y deseable y lo realizado con el cuerpo es sucio y desagradable.

Estefanía Vela, mi compañera en feminismos pop, me ha hecho ver otra de las falacias de esta postura feminista: si la idea de que con prohibir la celebración de un contrato se protege a las mujeres de los abusos en su contra, entonces estas feministas deberían estar pidiendo que se prohiban los contratos matrimoniales. Es bien sabido que muchas mujeres que voluntariamente firman estos contratos se ven sometidas a abusos, violencia sexual y física dentro de esta relación contractual. Habría que protegerlas de sus propias decisiones para que no entren en esta relación contractual que potencialmente podría ponerlas en riesgo de ser víctimas de algún tipo de violencia.

Para estos feminismos mi esterilidad relacional no forma parte de la ecuación. Este término lo escuché por primera vez en boca de Lourdes Motta, que lo usa para trascender la visión médica de las técnicas de reproducción asistida con lo que les añade una dimensión de derechos humanos. Ella habla de cómo las parejas del mismo sexo se ven imposibilitadas a reproducirse debido a su elección de pareja, la cual forma parte de una de las expresiones más íntimas del ser: a quién decido amar y con quién decido hacer vida en común no debe ser impedimento para formar una familia con la que comparta patrimonio genético. En resumen, ni yo ni mi pareja contamos con un útero para poder reproducirnos biológicamente, y atendiendo al derecho a formar una familia, a la intimidad y al goce de la tecnología, el Estado no debería de poner trabas para que yo haga uso de la gestación subrogada con pleno respeto de los derechos de la mujer gestante. No se preocupen, no pienso dejar estirpe en este páramo de lágrimas. (Este punto ciego de estos feminismos es el reverso de lo que expliqué en mi texto orgullo y vergüenza, sobre los gays progresistas contra el aborto).

Pecan de ingenuidad las feministas del mundo desarrollado que con orgullo ondean la bandera de la prohibición de la gestación subrogada. Lo único que han logrado ha sido aumentar el caudal de turistas reproductivos que visitan México. También pecan de ingenuidad las que buscan limitar la gestación subrogada a su modalidad altruista; al prohibir la labor reproductiva remunerada están reproduciendo la idea de que la maternidad es algo sagrado que no debe ser manchado por el lucro. ¡Oh sucio dinero!, ya manchas nuestras manos, ¿por qué habríamos de dejar que ensucies el halo divino de la maternidad?

No hay que equivocarse. Los feminismos que buscan prohibir los contratos de gestación subrogada en términos prácticos terminan alineándose con los jerarcas eclesiásticos y partidos políticos que buscan controlar los úteros de las mujeres desconociendo su agencia y sus decisiones. ¿Se puede considerar feminista a una mujer que desde su condición económica y de clase considera que otra mujer pobre es incapaz de tomar una decisión sobre su propio cuerpo? Compañeras, no necesitamos al enemigo en casa. Por congruencia, deberían de checar sus privilegios y confiar en que las otras mujeres tomarán las decisiones más acertadas para su vida, incluyendo hacer uso de su cuerpo para una labor reproductiva remunerada.

 

* Omar Feliciano es responsable de Medios Digitales de @GIRE_mx

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