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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Las nuevas reproducciones: el difícil caso de la gestación subrogada internacional
Uno de los mayores conflictos relacionados con la práctica internacional de la gestación subrogada es la falta de reconocimiento por parte de países donde la subrogación comercial es ilegal de acuerdos llevados a cabo en países donde lo es. Este año, la Corte Europea de Derechos Humanos pronunció dos sentencias en contra de Francia por negarse a reconocer la nacionalidad de tres niños nacidos de padres franceses bajo esquemas de subrogación en Estados Unidos.
Por Gire
1 de septiembre, 2014
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Por: Isabel Fulda (@ifulda)

Desde hace algún tiempo estoy convencida de que la gestación subrogada es el fenómeno reproductivo más complejo que enfrentamos actualmente. En ella confluyen dilemas morales y jurídicos, posibilidades tecnológicas antes inexistentes y realidades económicas desiguales. La gestación subrogada cuestiona uno de los principios más arraigados, no solamente en nuestra sociedad, sino también en nuestro derecho: mater semper certa es, “la madre siempre es cierta”. En la gestación subrogada el parto no resulta suficiente para determinar la maternidad. En un proceso de subrogación hasta cinco personas pueden ser directamente partícipes del proceso reproductivo: quienes fungirán como padres “sociales”, la mujer gestante y las personas que proveen los gametos. Qué significados queremos asignarle a estas relaciones es un reto que esta práctica nos obliga a enfrentar.

Dentro del feminismo, la gestación subrogada comercial genera opiniones fuertes y frecuentemente opuestas. Para algunas, la posibilidad de que una mujer reciba un pago por gestar un producto puede igualarse al comercio de niños –práctica penada internacionalmente- y es una clara muestra de explotación y cosificación de las mujeres. Para otras, la gestación subrogada es parte del ejercicio de la autonomía reproductiva de las mujeres que, de manera informada y con las debidas protecciones, deben poder obtener una remuneración por un servicio que tradicionalmente se ha considerado un rol natural de las mujeres. Las primeras tienden a pelear por la prohibición de la práctica, suponiendo que es posible y deseable tratar de abolirla. Las segundas tienden a favorecer su regulación. Hablar sobre gestación subrogada nos obliga a discutir temas de raza, de pobreza, de consentimiento informado, de los significados sociales que le damos al hecho biológico de la reproducción.

A grandes rasgos el panorama internacional actual consiste en un flujo de gente desde países donde se encuentra prohibido hacia los pocos países donde se permite (como India, algunos estados de Estados Unidos y el estado de Tabasco, en México). Lo cierto es que estos acuerdos tienden a llevarse a cabo en contextos de desigualdad de poder y de información, hecho que lleva a la aparición de abusos de diferente índole: mujeres gestantes que son puestas en riesgo por procedimientos que no toman en cuenta sus derechos y su salud, padres contratantes que son estafados por agencias de subrogación, bebés que no pueden ser registrados en sus países de origen y por lo tanto terminan sin padres legales y sin nacionalidad.

Uno de los mayores conflictos relacionados con la práctica internacional de la gestación subrogada es la falta de reconocimiento por parte de países donde la subrogación comercial es ilegal de acuerdos llevados a cabo en países donde lo es. Este año, la Corte Europea de Derechos Humanos pronunció dos sentencias en contra de Francia por negarse a reconocer la nacionalidad de tres niños nacidos de padres franceses bajo esquemas de subrogación en Estados Unidos. La Corte condenó al estado francés y defendió que, independientemente de su legislación interna al respecto, el interés superior del menor, así como el respecto al derecho a la privacidad obligaba a que la nacionalidad y filiación de estos niños fuera reconocida.

Recientemente el caso conocido como Baby Gammy obtuvo una gran atención mediática internacional: una pareja australiana viajó a Tailandia para contratar los servicios de una mujer gestante, Pattaramon Chanbua, quien tuvo un embarazo gemeral producto de este acuerdo, con el material genético de la pareja. De acuerdo con el testimonio de Pattaramon, en el trascurso del embarazo se descubrió que uno de los productos nacería con una discapacidad. La pareja le pidió a la mujer gestante que abortara, pero ella se negó. Al nacer los bebés, la pareja australiana salió del país con la niña y abandonó a Gammy, nacido con Síndrome de Down. Tras este incidente y la atención internacional que produjo, el estado tailandés declaró prohibida la gestación subrogada comercial. Este caso ha contribuido a impulsar el debate con respecto a la práctica en general; en particular, sobre la mejor manera para evitar o minimizar este tipo de consecuencias.

Estos y otros conflictos han llevado a discutir la necesidad de crear algún tipo de arreglo internacional que minimice los riesgos implícitos en la práctica internacional de la gestación subrogada. Con esta idea se llevó a cabo hace unas semanas en La Haya el Foro Internacional de Adopciones entre Países y Gestación Subrogada Global. La idea del Foro fue reunir a personas activistas, académicas e integrantes de organismos internacionales para debatir sobre la posibilidad de reformar la Convención de la Haya sobre Adopciones entre Países e incluir reglas mínimas para regular la gestación subrogada internacional. El Foro estuvo integrado por personas con experiencias, orígenes y perspectivas diversas con respecto al tema. Algunas defendían apasionadamente la necesidad de prohibir la práctica, por lo que rechazaban la idea de una convención que “normalizara” una situación que debía ser perseguida y condenada. Otras buscaban favorecer esquemas de reducción del daño, donde las consecuencias negativas para las mujeres, para la(s) persona(s) contratantes y para los futuros bebés fueran mínimas. Otras más llamaban a tomarse en serio la voz de las mujeres gestantes a la hora de debatir acerca de la coerción y el consentimiento informado en situaciones de pobreza. El debate fue rico y variado, pero lo cierto es que un acuerdo para regular la práctica de la gestación subrogada internacional –comercial o altruista- parece imposible, al menos por ahora.

Mientras tanto, el número de clinicas y agencias instaladas en México para llevar a cabo acuerdos de gestación subrogada va en aumento, consecuencia en gran parte de los nuevos requisitos impuestos en India a partir de 2012 para acceder a las visas médicas necesarias para participar en un acuerdo de subrogación. Desgraciadamente, sabemos muy poco sobre la dimensión de este fenómeno en el país y, más importante aún, sobre las condiciones en las que se están dando los arreglos. Aunque ha aparecido esporádicamente en nuestros medios de comunicación, hasta ahora ha sido un tema muy poco discutido. Es tiempo de que empecemos a hablarlo.

 

* Isabel Fulda es investigadora de GIRE.

 

Caso Mennenson v. Francia y Labassee v. France

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