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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Las simulaciones de Raúl Plascencia y la complicidad del Estado
Todos sabemos que Raúl Plascencia simula que protege a las personas víctimas de violaciones a derechos humanos, que a su vez los gobernadores pretenden enojo ante las superfluas recomendaciones que emite y en la cámara alta hacen cómo que no ven el desdén con el que trata a quienes buscan su protección, a tal grado, que son capaces de reelegirlo en el puesto.
Por Gire
3 de noviembre, 2014
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Por: Ana Ávila (@anaavilamexico)

Cuando entramos a la sala del pleno del Senado se quejaba de la impunidad, movía la cabeza de un lado a otro en tono molesto. Narraba los días que se tardaban los gobiernos en aceptar las recomendaciones que emitía; le añadía a sus palabras un tono de queja. Quien no lo conociera, pensé, de veras creería que estaba enojado.

Raúl Plascencia, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), hablaba enfático en la tribuna, con una elocuencia y concentración estoica. No perdió el hilo ni cuando entramos a la sala con nuestras playeras negras que tenían los datos de muerte materna y los fotógrafos con sus flashes cortaban la monótona sesión.

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No lo queríamos interrumpir; sólo queríamos que supiera que nadie le cree. Nosotros como sociedad civil menos porque sabemos de sus artimañas, pero tampoco las víctimas, ni los senadores, ni los gobernadores. Todos sabemos que él simula que protege a las personas víctimas de violaciones a derechos humanos, que a su vez los gobernadores pretenden enojo ante las superfluas recomendaciones que emite y en la cámara alta hacen cómo que no ven el desdén con el que trata a quienes buscan su protección, a tal grado, que son capaces de reelegirlo en el puesto.

Sin embargo, sabemos que las recomendaciones le hacen el favor a los gobernadores, que los gobernadores las aceptan porque son políticamente correctos, que luego los visitadores de la CNDH le dicen a las víctimas que cuánto quieren de indemnización y con eso dan por zanjado el conflicto. El asunto se cierra con dinero para personas que son de bajos recursos y que cualquier oferta les parece que resuelve la condición de marginación estructural que padecen, el gobernador queda contento porque cumplió y Plascencia tiene los votos de los senadores de ese estado, pues el jefe (el mandatario estatal) quedó contento.

Es indignante. Quizá no debería quejarme, yo no tengo hijos estudiantes desaparecidos, ni ningún familiar en una fosa, pero entonces ¿nos quedamos cruzados de brazos? ¿Qué no la justicia debería estar fincada en los derechos humanos? El jueves 30 de octubre llegamos al Senado como cualquier ciudadano/a que atiende una convocatoria abierta de audiencias públicas, no queríamos ser irrespetuosas ni causar ningún daño.

Estuvimos ahí desde las nueve, siendo que la cita, según la invitación del Senado, era a las 10. No nos dejaban pasar, que sólo estando en una lista de invitados. ¿Por qué? Esa era la instrucción que tenía el bigotudo de la entrada. De pronto apareció una lista. Los nombres que tenía eran de apoyadores de Plascencia, ¿casualidad? Los demás no podíamos pasar. Después, quienes estaban adentro nos decían que escuchaban los hurras a favor del presidente de la Comisión. Que asco. Minutos más tarde mujeres de otras organizaciones civiles como las de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (Ddeser) protestaban en la entrada principal y que llegan los granaderos, como si fuéramos criminales, violentadoras de la paz pública. Rodearon a las mujeres de la entrada principal y el resto vino hacia la puerta que da a la calle de Madrid, dónde estábamos nosotras. Después de unos minutos, cuando vieron que no hacíamos nada, se regresaron a la puerta principal. ¿Cuál era el miedo? ¿Por qué tanto alarde de seguridad?

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En teoría el Senado es un espacio donde se delibera públicamente aquello que tiene que ver con el interés público, de ahí que el acceso debe ser libre a sus ciudadanos, máxime si había una invitación abierta. Nos dieron las 12, tres horas habían pasado y no podíamos entrar, empezó a hablar Plascencia y dos filas de hombres de seguridad se apostaron en la entrada del recinto. Sí, así fue. No estaban afuera del Senado, sino del salón del pleno. Me pregunto, ¿quién dio la instrucción de resguardarlo así? ¿Quién se convirtió en su cómplice? ¿Quiénes querían que hablara sin interrupciones ni contratiempos? ¿Por qué a él lo cuidaron tanto y no a otros candidatos a quienes sí interrumpieron? Por supuesto, una interrupción de un palero de Plascencia, pues cuando lo entrevistaron los periodistas dijo que el actual presidente de la CNDH era el mejor candidato, que él sí cuidaba a la gente, no como el que estaba hablando, del cual ni recordaba su nombre.

Entramos por ayuda de una senadora que mandó un oficio con una de esas listas codiciadas. Sí, fuimos privilegiadas, no debió ser así, tuvimos que haber entrado en orden de llegada, según nuestro lugar en la fila. Quizá se arrepintió la senadora cuando nos pusimos las camisetas negras, pero lo hicimos en silencio. Curioso que sobraban asientos adentro, ¿por qué no pasó la gente?

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Nuestras playeras decían que en 2012 murieron 960 mujeres durante el embarazo o el parto, según datos el Observatorio de Mortalidad Materna. En GIRE litigamos los que podemos, pero nos rebasan. Y no sólo es la muerte la que padecen las mujeres, sino la discriminación y maltrato. Las recomendaciones de la CNDH han sido generales, sin considerar las particularidades del caso, ignorando las peticiones de los hijos, viudos, padres y madres. Sin dar seguimiento a las medidas de no repetición, sin proponer soluciones para que las mujeres dejen de morir. No notifican a las víctimas, a nosotras nos restringen el acceso a los expedientes, en fin, la lista es interminable.

Me dolería que los Senadores reeligieran al actual presidente de la CNDH, pero no me extrañaría. En este país donde Plascencia habla de impunidad, donde a ciudadanas las rodean granaderos y donde la displicencia es la característica natural del Estado, yo ¿qué puedo esperar? Qué pena que siempre lo peor, pero ya no me queda nada de optimismo.

 

@GIRE_mx

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