close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Los embriones de Sofía Vergara
Sí, como cualquier persona, Nick Loeb tiene derechos reproductivos. Pero sus derechos reproductivos no incluyen el derecho de utilizar los óvulos de Sofía Vergara.
Por Gire
18 de mayo, 2015
Comparte

Por: Isabel Fulda (@IFulda)

En las últimas semanas, el mundo del chisme del espectáculo se ha visto inmerso en una disputa entre (la guapísima y talentosísima*) Sofía Vergara y su ex, el empresario Nick Loeb. El escándalo comenzó por la publicación de un artículo escrito por el mismo Loeb en el New York Times cuyo motivo principal –dice– es “proteger la vida” de dos embriones que mantienen congelados desde 2013.

El caso es relativamente sencillo: cuando aún eran pareja, Vergara y Loeb firmaron un contrato que estipula que los embriones, formados con gametos de ambos, sólo podrán ser utilizados con el consentimiento de ambas partes. Ahora que se separaron, Loeb quiere que se invalide dicho contrato para usar los embriones que, argumenta, son sus “hijos” e implantarlos en una mujer gestante (nada más le faltaba querer implantarlos en Sofía). En el artículo afirma que, debido a su formación católica, él sí cree en la “sacralidad de la vida” y que mantener los embriones congelados de manera indefinida equivale a un asesinato (aquí valdría preguntarse cómo es que, si sostiene estas creencias, accedió a utilizar técnicas de reproducción asistida en primer lugar).

El dilema que trata de plantear es si “el deseo de una persona por evitar la maternidad biológica pesa más que los deseos de paternidad de la otra”. De manera tramposa, el empresario pretende crear una percepción de derechos en pugna cuando la realidad es que su incapacidad de usar esos embriones particulares no le impide de ninguna manera ser padre. Sí, como cualquier persona, Nick Loeb tiene derechos reproductivos. Pero sus derechos reproductivos no incluyen el derecho de utilizar los óvulos de Sofía Vergara. Para continuar con su argumentación, Loeb equipara su deseo de utilizar los embriones sin el consentimiento de Vergara con el derecho de las mujeres a la interrupción del embarazo (que corresponde sólo a ellas). Pero Loeb no es una mujer con un embarazo no deseado. Los embriones en disputa no se encuentran dentro de un cuerpo con derechos. Las situaciones no son ni remotamente equivalentes.

De ser llevado el caso a una corte californiana, la jurisprudencia estadounidense sugeriría que se harían aplicables las cláusulas del contrato y Loeb no podría usar los embriones. Incluso sin existir este contrato, casos anteriores han establecido la necesidad de requerir el consentimiento expreso de ambas partes para el uso de embriones creados durante matrimonios o relaciones de pareja. Han existido algunas excepciones a esto, como en el caso Reber vs. Reiss, discutido en 2012 en la Suprema Corte de Pennsylvania, en el que se permitió a una mujer utilizar embriones sin el consentimiento de su ex-esposo bajo el argumento de que, tras un procedimiento de quimioterapia, los embriones representaban su única posibilidad para lograr una reproducción biológica. Pero, a diferencia de este caso, Loeb sí tiene la posibilidad de ejercer la paternidad biológica de otra manera.

El escándalo iniciado por Loeb parece motivado más por un deseo de venganza personal que por una intención real por defender sus creencias religiosas y fervientes deseos paternales. La realidad, para fines prácticos, es que la actriz colombiana tiene todas las de ganar. Pero el hecho es que nos tienen hablando de embriones. La fama de Sofía Vergara (porque la atención al tema no se debe al carisma y la belleza de Loeb) nos ha puesto a hablar de un fenómeno que difícilmente habría sido mencionado en revistas de moda y programas de espectáculo y, con ello, nos ha llevado a un debate muy necesario. ¿De quién son los embriones? ¿Qué reglas debemos establecer para su uso (o deshecho)? ¿Qué pasa si una de las partes desea destruir, donar o venderlos mientras que la otra busca preservarlos? ¿Cómo relacionamos el matrimonio, el divorcio y la muerte con la capacidad tecnológica que ahora tenemos para unir gametos sexuales en un laboratorio?

Estas preguntas no son (tan) nuevas, pero los espacios a los que ha llegado esta discusión sí lo son. Ojalá que, al menos por el morbo de conocer el desenlace de este escándalo, esto genere interés en México, donde no existe una normativa que regule las técnicas de reproducción asistida, un pendiente urgente del Congreso Federal.

 

* (Como en este espacio no me alcanza para hacerle una carta de amor a Sofía Vergara y, al mismo tiempo, hablar de reproducción asistida, recomiendo este artículo de @catalinapordios al respecto).

 

 

Cabe resaltar que en este caso el exesposo no adquirió ninguna responsabilidad filial con respecto a los hijos que nacieran de estos embriones.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.