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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Los riesgos de no reconocer la partería tradicional
Desde GIRE, se ha observado que los servicios de salud públicos en muchas ocasiones tienen actitudes discriminatorias y con poco o nulo enfoque intercultural durante la atención del embarazo, parto y puerperio, convirtiéndose en un práctica invasiva que se encuentra lejos de atender las necesidades reales de los pueblos originarios. Una de las alternativas para contrarrestar este tipo de violencia obstétrica es el modelo de “Parto Humanizado”, mismo que las parteras pueden facilitar en los pueblos o comunidades indígenas dándoles a las mujeres la oportunidad de parir con libertad y en un ambiente cómodo y seguro.
Por Gire
20 de julio, 2015
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Por: Jacqueline Álvarez Milflores, abogada de Documentación y Litigio (@jackietucherie)

La partería tradicional es un elemento fundamental de los pueblos y comunidades indígenas en México, ya que forma parte de la cultura, de la cosmovisión, de la salud, y del papel que desempeñan muchas mujeres. Esta labor que prestan las mujeres indígenas es en muchas ocasiones el único servicio de salud disponible, ya que los que presta el Estado, difícilmente son accesibles, gratuitos y de calidad para los miembros de los pueblos originarios. Por ello, es imprescindible que el gobierno mexicano reconozca, apoye y aporte el marco legal adecuado que permita a las parteras ejercer su autonomía como prestadoras de atención en la salud durante el embarazo, parto y puerperio. Por otra parte, es esencial, desmitificar e informar sobre el trabajo que realizan, pues contribuye a evitar la violencia obstétrica, la muerte materna y la muerte neonatal.

Estos son algunos sinónimos de partera: abuela, abuelita (Chis, Pue, Ver), comadrona o matrona en áreas rurales y urbanas de México; facultativa (Pue), madrina omadín (Yuc); sacadora (Pue). Lengua indígena: Mam chich, abuela. Maya, xalanzah. Mixe, u’unixpø. Mochó yoq’loman. Náhuatl (SLP) teitskijke; otomí (Hgo) bâdi, sabia; horpate, aquella que da la vida. Tepehua, dakunú. Totonaco (Pue) laqcaqeni, la que lava la ropa de la parturienta y recién nacido; na’natsiit, pacukunu, la que corta el cordón umbilical; ta’qo’nu’. Zapotecoweletgrbidao, la que baja los niños. Zoque oko.  Las definiciones fueron tomadas del Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM.

Son estas mujeres con conocimiento ancestral y con todo el sustento de la medicina tradicional, que logran atender partos de bajo riesgo, ayudando a las mujeres que no tienen acceso a los servicios de salud, que no tienen la posibilidad de atenderse en clínicas privadas o que simplemente prefieren ser atentidas por alguien de la misma comunidad.

De acuerdo con Sheila Cosminsky, históricamente en “La antropología médica y el parto”, la partera tradicional ha sido una opción importante para la atención de las mujeres indígenas y mestizas por tres razones: a) pertenece a la misma cultura, por lo que sus prácticas responden al orden simbólico y a las normas de la organización social comunitaria; conoce sus condiciones de vida y las contradicciones de su entorno social; b) su condición de mujer, la ubica en un lugar privilegiado para promover una visión amplia e integral de la salud de la mujer; y c) la atención que proporciona es calurosa y cálida.

Desde GIRE, se ha observado que los servicios de salud públicos en muchas ocasiones tienen actitudes discriminatorias y con poco o nulo enfoque intercultural durante la atención del embarazo, parto y puerperio, convirtiéndose en un práctica invasiva que se encuentra lejos de atender las necesidades reales de los pueblos originarios. Una de las alternativas para contrarrestar este tipo de violencia obstétrica es el modelo de “Parto Humanizado”, mismo que las parteras pueden facilitar en los pueblos o comunidades indígenas dándoles a las mujeres la oportunidad de parir con libertad y en un ambiente cómodo y seguro.

En cuanto al marco legal existente, la partería tradicional está fundamentada en el reconocimiento de la medicina tradicional en la Constitución Méxicana en los artículos 1 y 2 y en la Ley General de Salud en el artículo 6 y 93. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que las intervenciones más alentadoras para reducir la morbilidad perinatal estuvieron relacionadas con la capacitación de parteras tradicionales, en nuestro país,  no existen leyes adecuadas ni programas con pertinencia cultural que reconozcan sus derechos, mismos que contribuyen a la reducción de la violencia obstétrica y muerte materna y perinatal.

Por otra parte es necesario tener un acercamiento con las parteras tradicionales de las comunidades y de los pueblos indígenas, realizar una profunda investigación de campo para conocer sus necesidades antes de legislar y no obstaculizarlas en el desarrollo de una partería segura, libre y legal.

En un taller sobre interculturalidad, la docotora Lina Rosa Berrío Palomo dijo que en México existen más de 15,000 parteras tradicionales, y es necesario que el  Estado las certifique, además de que no sean perseguidas ni criminalizadas, ya que en el país se presentan muchos casos al respecto.

Si el objetivo es lograr que la salud materna sea plena es imprescindible armonizar todos los elementos que nos acercan a ello, por lo que las autoridades de salud deben respetar la cosmovisión, cultura, lenguas indígenas, usos y costumbres, autonomía de las comunidades y de los pueblos indígenas. Mismos elementos  serían básicos e indispensables si se quiere llegar a una incorporación de las parteras tradicionales a ciertos servicios de salud del modelo médico hegemónico.

Es evidente que con el adecuado reconocimiento, que incluya una consulta previa y un enfoque de interculturalidad pertinente, es posible evitar factores que contribuyan a la violencia en contra de las mujeres indígenas en el embarazo, parto y puerperio, además de la criminalización de las parteras.

De ahí que sea fundamental que el Estado realice la legislación y capacitación adecuada en el tema y no permita que las practicantes de este servicio de salud se encuentren en un estado de indefensión jurídica. De esta forma también se reconocería la autonomía y autodeterminación de los pueblos indígenas y, sobre todo, la de las mujeres para ejercer la medicina y partería tradicional.

Es gracias a las medidas mencionadas que el personal médico de salud pública estaría en la posibilidad de compartir los conocimientos de forma que se logre la unificación de conciencia de la salud integral del embarazo y así poder vivir en un país construido con base en el respeto entre la medicina obstétrica tradicional y occidental en bienestar de todas las mujeres que deciden ejercer su maternidad.

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