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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Mi lucha por la justicia
En 2013, por la negligencia de una institución que solapó una atención mediocre, casi pierdo la vida y perdí la matriz. Hoy, después de siete años, se han vuelto a vulnerar mis derechos. La CNDH determinó que no existió violación a mis derechos humanos.
Por Liliana Macías Adame
6 de septiembre, 2021
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Desde GIRE hemos acompañado el proceso de búsqueda de justicia de Liliana, quien vivió violencia obstétrica en un hospital del IMSS del estado de Quintana Roo cuando tenía 28 años. Hoy comparte el arduo camino de lucha y exigencia que ha transitado por ella y por todas las mujeres. Agradecemos la confianza que Liliana ha depositado en nosotras para acompañarla.

***

En 2013, por la negligencia de una institución que solapó una atención mediocre, casi pierdo la vida y perdí la matriz. Mi vida y la de mi hija quedaron en manos de un obstetra del que hablan sus propios compañeros de trabajo por ser conocido como un doctor déspota, irresponsable e inhumano. Hoy me consta esa actitud repugnante. Me recuperé, viví para contarlo y lo haré hasta que la demencia senil me lo permita.

Quiero expresar que hice lo correcto. Enfoqué la poca fuerza que iba surgiendo en mí para obtener justicia. Me encontraba muy confundida, pero tenía claro que ninguna mujer debería sufrir ningún tipo de violencia al parir; ninguna mujer debería perder su útero, a sus hijos o su vida por una negligencia. Sin embargo, esto sucede todos los días sin que alguna autoridad haga algo.

No tenía claro qué justicia podría existir para mí, pues, finalmente, ¿qué en este mundo podría devolverme la capacidad de tener un hijo nacido de mi vientre? ¿Qué me devolvería el tiempo perdido con mi hija recién nacida, con quien no estuve sus primeros meses de vida? ¿Qué me quitaría el dolor físico sufrido cuando ni la morfina era suficiente para aliviarlo? ¿Qué me quitaría el dolor del alma que sigue rota hasta ahora? Nada. Absolutamente nada podría compensarme, pero tampoco podría dejar pasar algo que pudo costarnos la vida a mí y a mi hija.

Acudí en penumbras, con temor, poca información y desconfianza al Órgano Interno de Control de la delegación del IMSS para presentar una queja que no fue procedente. Mandé una más a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED), que tampoco fue procedente. Acudí tanto a la Fiscalía General de la República con sede en Quintana Roo como a la Fiscalía General de Justicia del Estado de Quintana Roo a interponer una demanda, y tramité una queja en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), donde en un principio se determinó improcedente; sin embargo, con el acompañamiento del Grupo de Información en Reproducción Elegida, logré reunir las pruebas necesarias para que retomaran mi expediente.

En este proceso comprendí la importancia que tenía la queja en la CNDH y puse todas mis esperanzas de justicia en este organismo, pues, en definitiva, y valga la redundancia, es el responsable de promover, proteger y defender los derechos humanos de las personas: al fin las mujeres tendríamos justicia.

Hoy, después de siete años, se han vuelto a vulnerar mis derechos. La CNDH determinó que no existió violación a mis derechos humanos. Perdí —junto con todas las mujeres de mi familia, estado y país— la posibilidad de acceder a la justicia en el tema del respeto a nuestros derechos reproductivos y humanos. Hoy seguimos vulnerables ante el monstruo de la injusticia, solapado por la estructura institucional que debería defendernos.

Hoy lloro esta infamia. Me siento sumamente decepcionada de este organismo y de todos los demás a los que acudí, porque al pasar por alto mi expediente, que para ellos consta de papeles y para mí representa mi vida cercenada, avalan un dictamen que es la prueba fehaciente de la omisión y el atropello a mis derechos humanos.

Hice todo lo que estuvo en mis posibilidades. Recorrí un largo y tortuoso camino, y la CNDH me negó la justicia.

No voy a rendirme. Con la fuerza que ahora tengo y con orgullo puedo decir que seguiré haciendo lo que pueda para que esta situación denigrante que vivimos día a día las mujeres cambie. Porque a pesar de que hasta ahora pasan por alto las injusticias que nos han realizado, nos tenemos las unas a las otras y somos muchas las que no vamos a parar hasta que seamos escuchadas y respetadas.

En cada mujer que grita: ¡justicia! está inmersa mi voz y en cada que grito de justicia está inmersa la voz de todas las mujeres que no nos vamos a rendir.

* Liliana Macías Adame es defensora de los derechos reproductivos de las mujeres.

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