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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Modelos de salud contra los pobres
Los modelos de gobierno, así como los modelos de salud, tienen que luchar contra la pobreza no contra los pobres.
Por Gire
16 de mayo, 2016
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Por: Ana Ávila (@anaavilamexico)

Bajaba por el ascensor del hotel, se detuvo y subió un niño con su papá. Yo no soy una de esas personas que se pone a hablar, pero platicamos. ‘El niño es idéntico a usted’, le dije. Sonreímos. Más tarde, cuando me senté como jurado del tribunal y los vi del otro lado, contando su historia, se me hizo un nudo en el corazón. Yo no creo en casualidades”.

El hombre del elevador y su hijo eran Romeo y Jonathan, respectivamente. Ambos viajaron de Cruztón, Chiapas, a la Ciudad de México, para contar la historia de Susana, esposa de Romeo, quien murió en el parto por un mal diagnóstico médico, además de haber recibido maltrato y discriminación por ser indígena. La mujer del ascensor era Julissa Mantilla, abogada que realizó investigaciones sobre esterilización forzada contra las mujeres peruanas y que estuvo encargada de la línea de género de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú, y de la investigación de los casos de violencia sexual contra las mujeres en el conflicto armado peruano.

Los dos participaron en el Tribunal Simbólico organizado por GIRE y otras 27 organizaciones convocantes, en el que 27 mujeres y sus familias hablaron de la violencia obstétrica o muerte materna que sufrieron. Las escucharon seis mujeres que fungieron como jurados internacionales, entre ellas, Julissa. Las también expertas en salud y derechos humanos escribieron sus recomendaciones al Estado mexicano sobre cómo debió ser la atención médica y sobre las violaciones a derechos humanos en los casos presentados.

Yo, a Romeo –platica Julissa en una charla días después de escuchar los testimonios— lo conocí en ese ascensor y en el tribunal lo reconocí. Esa es una lección del proceso que fue el tribunal, nos reconocemos en los demás, nos vinculamos, nos sensibilizamos, en un ‘nosotros’ nos miramos. Eso no pasa entre otros, sino que nos pasa a nosotros que debemos reconocernos en las personas“, recalca.

Fue muy importante que en el tribunal simbólico sobre muerte materna y violencia obstétrica hubiera la posibilidad de reunir a tantas familias y que todas pudieran expresar lo que sintieron. Además, abundó, trasciende también que no se puede hablar de casos aislados, lo que se presentó no es lo único, “cada uno de los testimoniantes hablaba de otros casos que recibían mala atención en un contexto grave de violencia y es importante lo que decían las mujeres, no sólo sobre las secuelas físicas y sicológicas, sino de un maltrato generalizado, discriminatorio contra las mujeres en especial de las indígenas”.

Maltrato y discriminación por ser indígena

El punto de partida, afirma Julissa, es una cosa tan básica, que no se por qué no se ve así. Al establecer un centro de salud, con cierta política de salud, el Estado tiene que ver quién va a utilizar esos servicios, para saber cómo establecerlo. Si son mujeres indígenas, lo mínimo son políticas de interculturalidad, que el personal de salud reciba una capacitación en esta línea, que sepan el lenguaje de los indígenas o por lo menos lo básico y que conozcan las costumbres. Aquí, Julissa se pregunta si los médicos de los centros de salud pertenecen a las comunidades. La persona de la capital, agrega, no puede pretender que sea su modo de vivir y entender las cosas el que se vaya a imponer. Tiene que aprender lo básico en términos culturales y de lenguaje, o bien tener un traductor. Eso pasa por una voluntad política, se tienen que establecer relaciones de confianza, cómo es posible –recuerda Julissa— que en uno de los testimonios las mujeres dijeran que las regañan porque traen las chanclas con barro, que se las tienen que sacar, eso es una ofensa. Cómo es posible que a la mamá de Romeo la corran del hospital cuando estaba acompañando a Susana porque no hablaba español, eso son faltas de respeto por no diseñar un sistema de salud que entienda la humanidad de las personas, no son menos, ni son menos importantes, todo esto tiene que ver con atender la salud de manera integral.

Naturalización de la violencia

En esta línea, agrega la abogada, en todos los testimonios había violencia contra las mujeres, pero ya naturalizada. Tal parece, dice, que es natural maltratarlas, gritarles. El país tiene altos índices de feminicidio y de violencia intrafamiliar que nos habla de un contexto de violencia y esa violencia no se suspende en el sistema de salud.

Hay un mal manejo de la salud sexual y reproductiva. A las mujeres, en el momento del parto les dicen, “ahora sí te duele, pero cuando lo hiciste no te dolía”, pero por qué –se pregunta— si una mujer puede tener todas las relaciones que quiera en la vida, pero condenan la sexualidad. En los testimonios del tribunal hay maltrato, a las mujeres se les atendía sin ningún tipo de respeto, “el cuerpo de las mujeres no tiene respeto, no vale, en contraste con esa imagen que se promueve de la madre pura y buena, pero antes de que sea madre, pasa por todas estas faltas de respeto”.

Quiénes son los maestros, quiénes son los responsables de salud, cuestiona. Necesitan formación profesional de género, eso va para hombres y mujeres, pasa por ese lado, pero también tiene que ver con la poca información que las mujeres tienen sobre salud sexual y reproductiva. “Me sorprendía, cuando daban el testimonio, el nivel de conocimiento que adquirían después de la violencia obstétrica, con nombres técnicos de medicinas, de los procedimientos, cirugías, sabían todo”.

Modelo de salud no para los pobres, sino contra los pobres

En los centros hospitalarios hay un problema macro de falta de infraestructura y eso pasa en los países de la región, pero no es excusa para el maltrato y sí tiene que ver con la naturalización de la violencia. Aquí la reflexión tiene que ser más amplia. Los modelos de gobierno, así como los modelos de salud, tienen que luchar contra la pobreza no contra los pobres, si no se prioriza la salud de las personas, entonces de qué estamos hablando.

Quienes decían que no había medicina, que no había equipo, son las historias que vemos en todos los países de la región, pero si un embarazo dura nueve meses, entonces hay nueve meses para tener seguimiento y para hacer las previsiones necesarias para esas mujeres. Julissa recuerda que en un testimonio, la mujer dijo que le tenían que hacer una cesárea de emergencia, pero que no se la hicieron porque era el cambio de turno y el bebé murió dentro del vientre. También está el caso gravísimo de la señora que dio a luz en la calle, “puedo entender que no tengas recursos, pero no es excusa para situaciones previsibles, que las dejen en la calle no tiene que ver con falta de recursos económicos, sí hay falta de recursos, pero no es excusa para tratos crueles, inhumanos y degradantes”.

Inasistencia de autoridades

Para Julissa es preocupante que no hayan asistido las autoridades al tribunal simbólico. “Era un gesto importante para las víctimas. Creo que el Estado no puede decir que no sabe, está documentado, en el informe de Gire, por ejemplo. El Estado no puede decir que no conoce la situación, hubiera sido positivo que escucharan a las víctimas y a las mujeres, hubieran valorado las respuestas.Al no ir, el Estado no asume su responsabilidad, además el tribunal es un proceso dentro de un trabajo más grande, falta aún la difusión de la memoria, de las recomendaciones”.

Revictimización

Al platicar sobre cómo tratar a las mujeres y sus familias para evitar que sean revictimizadas en espacios como los tribunales simbólicos, Julissa comenta que primero el trabajo desde la organización y con las victimas debe ser con mucha sinceridad y claridad. Se debe hablar con las mujeres y decirles de los impactos que pudiera tener el tribunal; dejar claro el nivel de expectativas, lo que se puede o no cumplir porque en ocasiones la falta de claridad y no explicar los alcances puede tener efectos revictimizadores.

Lo segundo, agrega, es el acompañamiento. Una persona puede haber contado mil veces su historia, pero es importante que sepan lo que es el espacio de un tribunal simbólico; es fundamental que las mujeres y sus familias se sientan escuchadas, además con un acompañamiento de salud mental para que no sientan que se les vuelva a herir. El hablar con claridad, escuchar cómo se sienten, que sepan claramente que si no quieren participar no tienen que hacerlo. Mientras más se hable y se establezca confianza, más se evita la revictimización.

En el tribunal simbólico sobre violencia obstétrica y muerte materna las mujeres han formado grupos de apoyo, conocerse entre ellos antes del tribunal fue importante. Todo esto sirve también para conocer cómo están superando esta situación tan grave, narra Julissa.

Julissa, al escuchar las historias, buscaba que su reacción hacia las mujeres y sus familias fuera la mejor, es decir, la que ellos más necesitaran. Pensaba – concluye — qué puedo decir para que ellos se sientan respaldados por nuestra presencia. Esto se puede lograr, con la base de que todos, todos, somos seres humanos, Romeo, yo, nosotros, no “los otros”. “Aprendí muchísimo en el tribunal simbólico sobre los hechos sucedidos pero, sobre todo, sobre la fuerza de las personas testimoniantes que no se rinden y que no piden sino que exigen desde su dignidad que se les salde la deuda de la justicia y la reparación que el Estado y la sociedad les tiene pendiente. En ese proceso, como dije en el Tribunal, las acompañamos”.

 

@GIRE_mx

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