Muerte materna y pandemia
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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Muerte materna y pandemia
A dos años de pandemia, se requiere contar con datos públicos actualizados sobre los obstáculos para acceder a servicios de salud durante el embarazo, parto y puerperio, así como los relacionados con el impacto que la pandemia ha generado en las distintas poblaciones de mujeres que buscan atención obstétrica.
Por Gire
20 de junio, 2022
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En mayo de 2021 se definió a las mujeres embarazadas como grupo prioritario para el Plan Nacional de Vacunación debido al alto riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y muerte a causa de COVID-19. También se determinó que toda mujer embarazada, mayor de 18 años y con más de 9 semanas de gestación, podría recibir la vacuna a partir de dicho mes.

Una de las consideraciones de salud pública debido a las cuales se definió a las mujeres embarazadas como grupo prioritario en la estrategia de vacunación fue el notable incremento en la Razón de Muerte Materna (RMM) durante la pandemia por COVID-19, aumento que se traduce en una regresión de casi una década respecto a la tendencia precedente: la RMM calculada hasta la semana epidemiológica 16 de 2021 fue 50.8, y la registrada en el año 2010 fue de 51.5.

De acuerdo con un estudio multinacional prospectivo que incluyó a población mexicana, las mujeres embarazadas con diagnóstico de COVID-19 presentaron riesgos sustancialmente elevados de sufrir complicaciones severas en comparación con aquellas sin este diagnóstico. Entre dichas complicaciones destacó el ingreso a unidades de cuidado intensivo, preeclampsia-eclampsia, parto pretérmino e infecciones bacterianas, de tal manera que el riesgo de mortalidad materna fue 22 veces mayor en el grupo de mujeres con COVID-19.

En abril de 2020, la Secretaría de Salud federal, a través del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, publicó el Lineamiento para la prevención y mitigación de COVID-19 en la atención del embarazo, parto, puerperio y de la persona recién nacida, que  estableció la clasificación de los servicios de salud sexual y reproductiva, particularmente la atención durante el embarazo, parto y puerperio, como servicios esenciales que debían  mantenerse en apego a las medidas de prevención y mitigación de la transmisión de COVID-19.

Sin embargo, la demanda de estos servicios disminuyó. Con base en datos del Sistema de Información de la Secretaría de Salud, el número de consultas prenatales se redujo 44% en el primer trimestre de 2020 en comparación con 2019. Por un lado, se ha explicado que las dificultades de las mujeres para acceder a atención médica tanto para cuidados prenatales como para la atención del parto aumentaron en la medida en que los servicios se volcaron en la atención de la pandemia; por otro, se ha reportado que el temor al contagio y las restricciones a la movilidad también contribuyeron a esta disminución. Si bien los servicios de atención obstétrica se declararon como esenciales, la realidad es que ha hecho falta información por parte de los servicios de salud de las entidades federativas sobre qué unidades brindan atención materno-infantil y, específicamente, para urgencias obstétricas.

Por otra parte, aun cuando en los lineamientos se reconoce que la pandemia ha obligado a replantear la manera en la que los servicios de salud brindan atención y se señalaron medidas como el seguimiento remoto mediante el uso de tecnologías de la información, no debe ignorarse que el acceso a ellas no es una opción para todas las personas. De hecho, en el mismo lineamiento se reconoce que dadas las persistentes brechas de desigualdad en salud de la población mexicana existe la necesidad de intensificar esfuerzos para garantizar la continuidad y calidad de los servicios, pues estas brechas significan riesgos diferenciados para las mujeres en edad fértil y durante el proceso reproductivo.

Recientemente, un estudio colaborativo publicado en la revista científica The Lancet Regional Health – Americas aplicó un modelo, con base en datos argentinos, que permitirá a otros países contar con un instrumento para medir la calidad de los registros de muertes maternas. De acuerdo con una de las investigadoras participantes, este estudio puede ser útil para evaluar los efectos específicos de la pandemia por COVID-19: “la difusión de este tipo de estudios es clave, por un lado, para tomar conciencia y poder actuar en tiempo y forma ante virus emergentes, priorizando la prevención de las muertes maternas y la disminución de los factores de riesgo para la salud y, por el otro, para monitorear, fortalecer o rectificar las políticas de salud pública que impactan a las mujeres en base a la información y evidencia científica local”.

Entre las conclusiones del estudio se menciona que se debe tomar conciencia en todos los sectores de la sociedad para no demorar el acceso a la cobertura integral de la salud, a los controles prenatales y a la atención calificada durante el embarazo, parto y puerperio; y que se necesitan nuevos estudios sobre el impacto de la COVID-19 en la salud de la mujer y mayores esfuerzos en la atención médica para prevenir las muertes maternas.

En México, de acuerdo con la Secretaría de Salud Federal, al 13 de junio de 2022 hubo 375 casos de decesos de mujeres embarazadas por COVID-19, y en los Informes Semanales de Muerte Materna se ha señalado ésta como la primera causa de defunción. A dos años de pandemia, se requiere contar con datos públicos actualizados sobre los obstáculos para acceder a servicios de salud durante el embarazo, parto y puerperio, así como los relacionados con el impacto que la pandemia ha generado en las distintas poblaciones de mujeres que buscan atención obstétrica. En este sentido, es de gran relevancia el trabajo que se realiza desde las organizaciones de la sociedad civil, como el Observatorio Género y COVID-19 en México, para dar a conocer la situación que enfrentan las mujeres y personas gestantes, pues además de monitorear las violaciones a derechos humanos, llevan a cabo diversas acciones para llenar los vacíos del Estado y garantizar la salud materna.

@GIRE_mx

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