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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Ni la teta ni nada más
Señoras y señores senadores que quieren prohibir el acceso a leche gratuita, salvo que un médico la prescriba por condiciones de salud de la madre o el crío: no todas las mujeres van de la casa al coche, al senado y de regreso.
Por Gire
23 de mayo, 2016
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Por: Mariana Roca (@SansSobriquet)

A finales del pasado abril se presentó una iniciativa para agregar los artículos 66 bis y 66 ter a la Ley General de Salud. Ésta sugiere que en hospitales, clínicas y centros de salud no se podrá promover el uso de fórmula láctea para bebés; que no habrá acceso a leche gratuita salvo que un médico la prescriba por condiciones de salud de la madre o el crío (en cuyo caso tal vez aplicaría el acceso al banco de leche materna, de acuerdo con sus propias reglas), o si hubiera un desastre o emergencia de salud pública.

Por otro lado, el 10 de mayo (día de honrar y venerar la sagrada maternidad), los guardias de seguridad de Plaza Galerías Zapopan sacaron del centro comercial a una mujer que amamantaba a su hijo. Esto derivó en que cerca de cien mujeres se reunieran en una plaza a amamantar. Le llamaron “tetada masiva” y la organizaron las mujeres que han decidido amamantar y que, a diferencia del caballero que muestra su pene en la vía pública, entienden que no todo lo relacionado con su cuerpo tiene que ser sexual.

A veces este México querido pareciera escenario de una comedia de enredos en cuatro actos que, por absurda, deja de ser graciosa.

Primer acto

Escena I: Un caballero se sienta a la mesa de un elegante restaurante, coloca su servilleta en el cuello de su camisa a manera de babero y le da una cucharada a la deliciosa sopa que tiene enfrente.

Escena II: En medio de su exquisito banquete, cuando parece estar disfrutando más que nunca de aquel suculento platillo, mientras empieza a descubrir las bondades de una panza llena y un corazón contento, aparece un guardia de seguridad y le dice “no puede hacer esto aquí”.

Escena III: El caballero hambriento come su sopa sentado en WC del centro comercial, lejos de la vista de otros.

Segundo acto

Las senadoras Barrera Tapia (PVEM), Merodio Reza, Flores Escalera, Díaz Salazar, Ríos de la Mora y Acosta Islas (PRI) deciden las ya mencionadas adiciones a la Ley General de Salud. De aprobarse, las fórmulas lácteas estarán destinadas de manera exclusiva para hijos de mujeres que definitivamente no pueden amamantar, y usted deberá comprobar (con médico de por medio) que no hay forma en que pueda hacerlo. Una vez más, la decisión no es de la mujer.

Tercer acto

Vemos mujeres que se sientan día y noche con sus pequeños bebés y los amamantan puntualmente cada tres horas, o cuando la criatura pida. Mujeres que pueden llenar bolsas de leche y congelarla y guardarla o donarla o usarla para cocinar. Mujeres sin preocupaciones, sin empleos, sin prisas. Mujeres con cómodos sillones que pueden poner la vida en pausa cada vez que el niño llora: se abren la blusa, se sacan la teta y en la comodidad de su hogar alimentan a su hijo, brindándole lo que algunos han osado llamar “el mejor regalo de la vida”.

Cuarto acto

Una mujer cruza alguna gran ciudad mexicana en transporte público. Ha dejado a sus hijos hora y media atrás para cumplir con una jornada laboral, de ida y vuelta carga un tira-leche (o no, porque o compraba uno o compraba pañales), bolsas estériles para almacenar leche, bolsas llenas de leche en perfectas condiciones para que la pequeña criatura meriende. Abandona su estación de trabajo durante media hora un par de veces durante la jornada, su jefe no hace caras, ella se sienta en un sitio limpio, cómodo y acondicionado para sacarse la leche del pecho antes de guardarla en un refri especial que la empresa para la que trabaja ha colocado ahí especialmente para esto. Pero no pudo salir a tiempo de una reunión y no llegará a casa a tiempo para que el hijo cene. Nadie puede alimentar al niño —que llora y grita con hambre— porque no había suficientes bolsitas en la casa y no tienen acceso a leche de bote… Madre cruel y desnaturalizada que abandona al hijo por irse a trabajar.

Señoras senadoras, ¿se detuvieron a preguntarse si a todas las mujeres mexicanas les “baja” la leche, si a todas les resulta cómodo amamantar? ¿Si hacerlo o dejar de hacerlo tienen un costo emocional? ¿Alguna de ustedes lo hizo? ¿Les resultó doloroso? ¿Todas las mexicanas están perfectamente nutridas y descansadas, ninguna toma medicamentos, todas viven en condiciones de higiene y comodidad que permiten la lactancia, tienen acceso a los cuatro litros de agua que se recomienda beber para producir la leche, y al calcio y las vitaminas y minerales que hay que consumir para no desbaratarse en el camino? ¿Qué hay del lactante que succiona hasta dejar a la madre sin leche pero sigue con hambre? Pues que se quede así porque comer de un bote, ¡jamás! ¿Qué pasa si la ciudad colapsa por una tormenta o se va la luz en el metro o hay una manifestación y la madre trabajadora no puede llegar a casa? De que los niños coman un alimento fabricado especialmente para ellos a que no coman, ¡pues que no coman!

Supongamos que les creemos a las senadoras. Digamos que tienen razón y que todas las cosas sin fundamento que se dicen sobre la lactancia en comparación con la fórmula láctea fueran ciertas. En una de esas, el mejor regalo que les puedes dar a tus hijos no es tu tranquilidad y su bienestar, no es respeto y cariño, no es una alimentación balanceada, de pecho o de bote. Quizás éste es una especie de impuesto a las farmacéuticas por toditos los paros que les han hecho a lo largo de la historia. ¡Bah! Probablemente el fin último es reducir la cantidad de latas que se van a la basura semana con semana y lograr así un “México limpio”.

Pero no, estimadas senadoras. No todas las mujeres somos iguales y no todas tenemos ganas de las mismas cosas. Lo que cada una haga con sus tetas (como ya dejaron claro las mujeres de Zapopan el fin de semana pasado) es decisión de cada una; mientras que lo que haga el tipo del gafete sigue siendo responsabilidad de ustedes. Mientras no existan las condiciones para que las mexicanas que así lo decidan puedan amamantar o extraer leche sin sentirse incómodas; mientras las mujeres que deciden dar pecho no tengan las condiciones laborales y de salud idóneas para hacerlo y quienes decidan no hacerlo sigan sintiendo culpa por la presión que ustedes ejercen, adiciones como las recientemente publicadas en la ley de salud son discriminatorias: promueven la desigualdad entre hombres —que no podrán alimentar a sus hijos, pero sí irse a trabajar— y mujeres —que no podrán más que vivir pegadas al niño durante dos años, porque no hay acceso a otra cosa—.

Señoras, dejen de hacer como que hacen bien las cosas, como que les interesan las mujeres, como que el bien superior de la infancia es lo que las mueve. Ustedes emiten reglas, normas y adiciones como si se hubieran detenido a observar las distintas e increíblemente disparejas realidades de las mujeres en México. Algunas no van de la casa al coche, al senado y de regreso. Las invito a ponerse en el lugar de cualquier mujer en el metro que, con dolor de senos a punto de reventar por la cantidad de leche, y con 40 minutos más de camino y el hijo en casa, no tiene más que hacer que cerrarse el suéter para que nadie note las manchas en su blusa.

Una vez más nuestras legisladoras nos dejan sin opciones: a unos les perturba que demos la teta, y otros nos prohíben dar algo más.

 

@GIRE_mx

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