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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
¿Quién tiene la decisión sobre embarazarse o no?
La desigualdad, la pobreza y la discriminación no anulan la capacidad que tienen las mujeres de consentir y optar por embarazarse por las razones que sean, incluyendo las que optan por razones económicas. Un embarazo es una decisión que sólo ellas pueden tomar. Esto no significa que el Estado no deba garantizar que no existan abusos, explotación o incluso trata, y que las decisiones se lleven a cabo de la manera más informada y libre posible.
Por Gire
6 de julio, 2015
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Por: Regina Tamés Noriega (@reginatames)

Para mí la respuesta es simple: solamente la mujer misma. Las decisiones relacionadas con la reproducción son íntimas y recaen en la autonomía que sólo las mujeres pueden ejercer sobre su propio cuerpo. Al discutir con respecto a la despenalización del aborto en el Distrito Federal, la Suprema Corte de Justicia de la Nación señaló en 2008 que esta decisiones son exclusivas de las mujeres en un ejercicio de sus derechos reproductivos, y la misma tendencia siguen los órganos internacionales de derechos humanos que se han enfrentado a casos sobre el tema de aborto. Eso sí, aunque la decisión recaiga en las mujeres, el Estado está obligado a garantizar los medios para que dicha interrupción se realice en condiciones de seguridad y legalidad. Este derecho es el mismo para todas las mujeres.

Sólo en la mujer recae la decisión de una interrupción del embarazo. Pero la pregunta a discusión ahora es sobre quién debe recaer la decisión de si una mujer puede o no embarazarse. Mi respuesta sería la misma, pues la decisión entra en la misma esfera de la intimidad reproductiva. Una mujer, independientemente de su condición socioeconómica, puede decidir si puede, quiere y/o desea embarazarse, por las razones que elija. Al igual que no preguntamos a las mujeres en el Distrito Federal la razón por la que quieren interrumpir su embarazo hasta la semana doce de gestación, no vería por qué tenemos que indagar sobre los motivos que tenga una mujer para embarazarse. Quizá hasta aquí habrá quienes coincidan conmigo. Sin embargo, las respuestas empiezan a cambiar cuando se habla de gestación subrogada.

La gestación subrogada es una práctica que consiste en que una mujer se embarace por encargo de alguien más, en ocasiones de manera altruista y en otras con un pago durante el tiempo que dura la gestación con una compensación. El disentimiento principal a esta práctica se centra en la capacidad que tienen o no las mujeres de tomar decisiones libres para gestar para alguien más. En particular, en un contexto de desigualdad en el que por lo general las mujeres gestantes se encuentran en una mayor desventaja socioeconómicas que la pareja o persona contratante.

El cuestionamiento es sin duda válido en un país con tanta desigualdad, pobreza y discriminación como México. Pero estas condiciones no anulan, desde mi punto de vista, la capacidad que tienen las mujeres de consentir y optar por embarazarse por las razones que sean, incluyendo las que optan por razones económicas. Un embarazo es una decisión que sólo ellas pueden tomar. Esto no significa que el Estado no deba garantizar que no existan abusos, explotación o incluso trata, y que las decisiones se lleven a cabo de la manera más informada y libre posible. En eso no hay punto de discusión.

GIRE ha trabajado con una socióloga investigadora que, junto con su equipo, ha realizado una amplia investigación de campo en varios estados del país entrevistando a mujeres gestantes en acuerdos de gestación subrogada. Estas mujeres, la mayoría madres solteras de clase media, no buscan la prohibición de la práctica. Estas mujeres piden una regulación que les garantice mayores derechos. De hecho, muchas de las entrevistadas señalan que no les cuesta trabajo estar embarazadas y prefieren eso que tener un trabajo mal pagado en el que tienen que pasar más de diez horas diarias. Me parece fundamental que su voz sea escuchada.

La gestación subrogada en este país es cada vez más frecuente. México se ha convertido en un destino de turismo reproductivo, principalmente por el hecho de que la ley es ambigua y permite que se den estas prácticas sin supervisión estatal. Nuestro país no tiene de hecho regulada ninguna técnica de reproducción asistida. Son miles de mujeres, hombres y parejas que recurren a estas prácticas por diversas razones –infertilidad, parejas del mismo sexo, personas solas- sin tener conocimiento de que no existe legislación al respecto. Esto se traduce en que no hay políticas sobre el destino de los embriones congelados si la pareja dueña del material se separa ni sobre qué hacer con los gametos y embriones que no se utilizan; no está regulada la confidencialidad de los donantes de gametos, entre otras. Es un mundo de incertidumbre que quizá la gente que hace uso de estas técnicas (que son una maravilla del avance de la tecnología), debería conocer e incluso pedir al Estado protección.

El turismo reproductivo se ha incrementado en nuestro país en los últimos años, y la gestación subrogada hace parte de éste. Hoy existen agencias en el Distrito Federal, Tabasco, Cancún y Puerto Vallarta, y seguramente en algún otro estado por ahí, pero éstas son las más conocidas. Las agencias son el puente entre las parejas intencionales y las mujeres gestantes, pero existen también las clínicas que son las que llevan a cabo los procedimientos de reproducción asistida para lograr el embarazo.

Los medios de comunicación internacionales -pues poco han dicho los medios nacionales sobre el tema- han centrado la discusión en culpar a las agencias que están dispuestas a explotar a las mujeres gestantes y pagarles cualquier cosa por un embarazo y ellos quedarse con la mayoría del dinero que pagan las personas que solicitan el servicio. Coincido en que las agencias tienen una ganancia y por tanto no pueden estar al margen de la ley. No obstante, mi preocupación principal es la ausencia del Estado para vigilar estos acuerdos. La falta de regulación hace que las agencias y clínicas se auto regulen, es decir que dependerá de los criterios éticos de cada una si se da un pago justo a las mujeres, si sus derechos están o no garantizados en un contrato, por mencionar algunas cuestiones.

Reconozco que la gestación subrogada plantea muchas complejidades y por tanto no debe tomarse a la ligera. Reconozco también el contexto de desigualdad en el que se lleva a cabo esta práctica. Pero sería tapar el sol con un dedo, como lo ha hecho todos estos años el Estado, pretender que esto no sucede en el país y que todas las mujeres que quieren o son gestantes lo hacen bajo un contexto de explotación.

Me aterra pensar que en este país cuando no se sabe qué hacer con situaciones complejas se opta por penalizar conductas. La vía aparentemente sencilla, y que ya ha sido planteada por algunos grupos, es que la ley prohíba la gestación subrogada, como se ha hecho en varios países. Nunca he pensado que la vía penal sea solución para nada y la gestación subrogada no sería la excepción. El aborto ha demostrado que cuando se prohíbe algo inmediatamente se abre un mercado clandestino que a quien más lastima es a las mujeres más discriminadas. La penalización del aborto lleva a la criminalización de las mujeres y, en ocasiones, a su muerte por tener que recurrir abortos inseguros. Penalizar la gestación subrogada llevaría a la persecución de mujeres que, por cualquier razón, tomaron una decisión de entrar a un acuerdo de este tipo. La gestación subrogada debe verse como una decisión de las mujeres en el ejercicio de su autonomía reproductiva y, ¿por qué no?, como un trabajo que debe ser regulado por el Estado para garantizar que sus derechos no sean vulnerados.

Existen más de 15 iniciativas en el Congreso de la Unión relacionadas con reproducción asistida y ninguna de ellas ha sido aprobada. Esta legislación va mucho más allá de la gestación subrogada. México necesita regular todas las técnicas de reproducción asistida, y no sólo la subrogación, para evitar abusos de todo tipo y generar certeza jurídica para todas las partes involucradas en este tipo de técnicas.

Ya el Comité de Derechos del Niño en sus recomendaciones a México de este año, señaló la necesidad de abordar el tema de la gestación subrogada para que ningún recién nacido sufra violaciones a sus derechos humanos por haber sido gestado bajo esta técnica de reproducción asistida. ¿Cuántas recomendaciones internacionales va a esperar tener nuestro país para hacer algo al respecto?

México necesita una legislación que proteja los derechos humanos de las mujeres gestantes, a las personas que quieren tener una familia, así como a los recién nacidos. Ojalá pronto veamos varias entidades federativas legislando en este sentido.

 

*Regina Tamés Noriega es directora de GIRE

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