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Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Rosario Robles y su Oportunidades
La secretaría Robles parece ignorar que el derecho de las mujeres a decidir sobre su reproducción no es una dádiva del gobierno, sino un derecho humano consagrado en nuestra Constitución, así como en diversos tratados internacionales de los que México hace parte. Limitar este derecho a las mujeres indígenas no es solamente contrario a sus derechos humanos, sino discriminatorio y racista.
Por Gire
5 de mayo, 2014
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Por: Regina Tames (@reginatames)

Durante la década de los 70’s y 80’s, las políticas públicas de control poblacional trajeron a la luz pública una importante discusión acerca del uso de métodos anticonceptivos. Sin embargo, estas políticas se centraban en objetivos demográficos y no en los derechos de las personas para decidir acerca de su reproducción y, en América Latina, fueron muchos los casos documentados de esterilizaciones forzadas dirigidas particularmente a mujeres indígenas con el “objetivo” de controlar el crecimiento poblacional, constituyendo a todas luces actos discriminatorios y sexistas. A finales de la década de 1980 e inicios de 1990. se lograron avances significativos a nivel mundial para las mujeres respecto al reconocimiento de su derecho a acceder a metodos anticonceptivos como parte del libre ejercicio a una maternidad libre y voluntaria. Este reconocimiento se plasmó claramente en los resultados de la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo en Naciones Unidas en 1994. Así, el discurso del control poblacional fue reemplazado por el de los derechos humanos.

Lamentablemente, en los últimos años han resurgido algunas tendencias a nivel mundial por rescatar el enfoque del control poblacional o “planificación familiar”, en lugar de abordar el tema del acceso a métodos anticonceptivos como una parte esencial del derecho de las personas a decidir sobre el número de hijos que quieren o no tener. Hablar de planificación familiar -en lugar de anticoncepción- supone que los métodos deben utilizarse exclusivamente para “planear” una familia y, por tanto, se basan en el supuesto católico de que el sexo es para la procreación (deseablemente dentro de un matrimonio). Más allá de eso, esta perspectiva desdibuja la capacidad de agencia de las mujeres para controlar sus propios cuerpos y, con ello, su reproducción, reconocimiento que representa una importante victoria del discurso de los derechos humanos.

Melinda Gates, esposa del multimillonario Bill Gates, ha sido una de las caras más visibles de esta nueva tendencia. A través de su fundación, la Bill and Melinda Gates Foundation, ha impulsado la “planificación familiar” desde una perspectiva de control poblacional, ignorando el enfoque de derechos e incluso fijándose metas numéricas de mujeres que deben usar métodos anticonceptivos. Uno de los primeros eventos financiados por la fundación fue la Cumbre de Londres sobre planificación familiar realizada en 2012, en donde varias líderes en el tema acordaron que alcanzarían la meta de lograr 120 millones de nuevos usuarios de planificación familiar para el 2020, sin atender realmente a la voluntad de las personas para usar dichos métodos. Esta cumbre coincidió con las discusiones actuales para renovar la agenda internacional sobre población a través de la revisión de acuerdos internacionales como los derivados de la mencionada Conferencia sobre Población y Desarrollo, así como las llamadas Metas del Milenio. Estas revisiones plantean nuevas metas, pero, sobre todo, una oportunidad única para repensar estos temas e incluir como eje central de las discusiones de población la perspectiva de los derechos humanos.

En este marco internacional me encuentro con las lamentables declaraciones de la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, el pasado 30 de abril en la comunidad de Los Encinos, Nayarit. En un evento organizado para inaugurar un comedor comunitario en el marco del programa Oportunidades, la Secretaria realizó señalamientos y afirmaciones discriminatorias, racistas y misóginas. De acuerdo con un comunicado emitido por la propia Sedesol y una nota con entrevista posterior publicada en el periódico La Jornada, Rosario Robles anunció en dicho evento que el programa Oportunidades dejará de otorgar apoyo a mujeres con más de tres hijos. Debido a que, señaló, el apoyo está incentivando a las mujeres a tener más hijos y, así, abusar del apoyo gubernamental. En sus palabras, “Y quiero también aprovechar para decirles que no por tener muchos hijos van a tener más Oportunidades. Oportunidades ya no va a beneficiar a las que tengan muchos hijos, sino que va a apoyar a las que tengan pocos hijos, porque la familia pequeña vive mejor y porque tenemos que pensar en estos niños y en estas niñas. Así es que no se me equivoquen, no me hagan cuentas multiplicando diez por cinco. No. Eso ya se acabó porque Oportunidades lo que quiere es que esa familia salga adelante, y esa familia sólo saldrá adelante si es una familia pequeña y tiene la posibilidad de educación, de salud, de una vivienda digna”.

La secretaría Robles parece ignorar que el derecho de las mujeres a decidir sobre su reproducción no es una dádiva del gobierno, sino un derecho humano consagrado en nuestra Constitución, así como en diversos tratados internacionales de los que México hace parte. Para la secretaria Robles, las mujeres indígenas con más de tres hijos ya no son dignas de recibir el apoyo de un máximo de alrededor de 2700 pesos al mes por familia que otorga el Programa. Las mujeres tienen derecho a tener los hijos que quieran y limitar este derecho a las mujeres indígenas no es solamente contrario a sus derechos humanos, sino discriminatorio y racista.

Más aún, resulta gravísimo que la funcionaria responsable de la política social del país ignore las condiciones reales que enfrentan las mujeres indígenas en nuestro país. Rosario Robles hace caso omiso de las enormes fallas estructurales del Estado mexicano para evitar embarazos no planeados o deseados, situación que afecta de manera particular a las mujeres más vulnerables.

La Secretaria supone que las mujeres indígenas que son madres desde niñas, víctimas de matrimonios forzados, de relaciones de violencia, de falta de acceso a educación sexual y anticonceptivos, no sólo están ejerciendo una maternidad libre y voluntaria, sino que, además, la están utilizando para abusar del apoyo estatal.

Fíjese, Secretaría, que las mujeres que más hijos tienen suelen ser las más vulnerables, a las que el Estado les ha fallado en su obligación de proporcionar información e insumos, a protegerlas de relaciones violentas, a permitirles acceder a una maternidad elegida y segura. La Secretaria sugirió que acudan a talleres de planificación familiar, asumiendo que éstos son la solución para que las mujeres indígenas sepan que tienen el derecho a decidir si quieren tener o no hijos, si no los quieren cómo cuidarse, cómo interrumpir un embarazo si son víctimas de violencia sexual, o bien cómo negociar el uso del condón con su pareja, entre muchos otros temas.

Debido a las fuertes críticas hacia la Secretaria, al día siguiente de sus declaraciones, La Jornada recibió una carta aclaratoria  de su oficina intentando enmendar la situación aclarando que las declaraciones se refería a que el programa Oportunidades sólo cubriría a tres hijos, y no que se retiraría por completo el apoyo a las mujeres que tuvieran esta cantidad de hijos. Aún así, se establece un “castigo” para las mujeres que tienen más de tres hijos, sin reconocer su derecho a reproducirse libremente y, sobre todo, sin atender a las condiciones bajo las que están teniendo dichos hijos.

De poco le ha servido a Rosario Robles viajar a las comunidades indígenas a constatar la situación que ahí viven las mujeres de nuestro país. Lejos de estar cerca de las mujeres, ignora sus necesidades y niega sus derechos. La postura de Melinda Gates frente a los métodos anticonceptivos resulta preocupante debido a su gran poder económico y su capacidad de influenciar el discurso internacional sobre el tema, pero el comportamiento de Rosario Robles como funcionaria pública es absolutamente inaceptable.

La participación de Rosario Robles en el año 2000, cuando era Jefa de Gobierno del Distrito Federal, para promover causales legales de aborto en la Ciudad, así como su identificación histórica con el feminismo en el país, hacen de estas declaraciones particularmente indignantes. De hecho, al ser nombrada por el Presidente Enrique Peña Nieto como parte de su Gabinete, muchas personas nos congratulamos pues pensábamos que su formación feminista podría lograr impactar en la política social para las mujeres en este país. A estas alturas, Rosario, sería una vergüenza considerarla feminista.

 

* Regina Tames es directora de GIRE (@GIRE_mx)

 

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