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Punto G(ire)
Por Gire
El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate inf... El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE. (Leer más)
Su largo camino hacia la ILE
La invitación que Marta Lamas nos hace con "El largo camino hacia la ILE" para mirar por detrás de la puerta distintos momentos históricos, con el pretexto de conocer la historia de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, logramos conocer mejor a una de las líderes que encabezaron dicho proceso, a un ícono del feminismo mexicano.
Por Gire
28 de septiembre, 2015
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Por: Regina Tamés (@reginatames)

Dicen por ahí que “Un libro que te atrapa, difícilmente te suelta” y estoy convencida de ello. “El largo camino hacia la ILE. Mi versión de los hechos” de Marta Lamas, presentado la semana pasada, se apoderó de mí durante tres días en los que recordé aquella sensación de estudiante en la que esperas con ansias terminar otros deberes para volver al libro de tu materia recién descubierta de la que quieres seguir leyendo sin atender ninguna otra cosa. Así los días pasados, entre reuniones, trabajo, hijos, tráfico y el caos de la ciudad, me dediqué a devorar con avidez y emoción este libro cuya riqueza reside no solo en su valor histórico, sino en las anécdotas de su autora en torno a los momentos clave del feminismo en México, al que nos permite asomarnos y mirar desde un nuevo lugar.

El libro me atrapó igual que aquella clase del ITAM impartida por Marta, dentro del Diplomado Derecho, Salud y Bioética coordinado por Lourdes Motta, y gracias a la que, sin darme cuenta en ese momento, reafirmaba mi historia como feminista. Me atrapó igual que la lucha por las mujeres, por reconocer y preservar los derechos que nos corresponden y extenderlo a cada mujer. Me sospecho que la pasión y convicción de Marta por estos temas tiene un componente impreso en todo lo que dice y en todo lo que escribe, que se convierte en un imán hacia la causa.

La invitación que Marta nos hace para mirar por detrás de la puerta distintos momentos históricos, con el pretexto de conocer la historia de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, logramos conocer mejor a una de las líderes que encabezaron dicho proceso, a un ícono del feminismo mexicano.

¿Y por qué me parece que es importante conocer más de Marta Lamas? Porque citando una frase transversal en el libro y en la historia de este movimiento, “lo personal sí es político”. Marta es una figura clave para entender el feminismo hoy en nuestro país. Por eso, cuando nos deja ver cómo cambió su vida después de escuchar a Susan Sontag, de las noticias feministas de Europa que su madre le daba, y de cuando descubrió en el “pequeño grupo” de las Mujeres en Acción Solidaria que los problemas que atravesaban las mujeres eran tan similares, pues nos confirma que lo personal sí es político, es estructural.

Lo personal sí es político… y así lo he constatado los últimos 15 años de mi vida. Como mencioné, conocí a Marta cuando tomé una clase impartida por ella en el ITAM. Recuerdo que me acerqué para presentarme y decirle que yo estaba redactando la petición del caso Paulina, niña en Baja California que fue violada y que como consecuencia quedó embarazada, desde el Centro de Derechos Reproductivos. Me miró como con una cara como diciendo ¿de dónde salió esta abogada? Ahí quedó. No intercambiamos muchas palabras, no me supe lucir con ella, ni le podía decir que era feminista, ya que no me consideraba serlo en aquel entonces, pero hoy en retrospectiva sé que ahí, con todo lo que escuché en esa clase, me di cuenta que quería saber cada vez más de ese extraño animal llamado “feminismo”.

Años después nos reencontramos por una amiga en común, María Consuelo Mejía, Directora de Católicas por el Derecho a Decidir. Hace 15 años no había muchas abogadas – al menos no las conocía – que se interesaran por estos temas y menos desde una perspectiva de derechos humanos que era lo que yo sabía hacer.

Los caminos nos fueron cruzando cada vez más frecuentemente. Un día me invitó a dar una charla sobre aborto y creo que me preparé como un mes. No me fue mal pero cuando terminé Marta me dio retroalimentación para mejorar. Esto ha de haber sido hace 10 años, hasta la fecha no se me olvidan sus comentarios y sigo pidiéndoselos para mejorar y animar a otras mujeres más jóvenes a que se sumen a algo que para mí Marta inició, que es el feminismo en México como lo entendemos hoy.

Hay una aclaración que hace Marta y que no debe pasarse por alto. Ella señala que habla en primera persona pero que reconoce que hay muchas otras que contribuyeron a lograr la despenalización. Esta es su versión de los hechos, mas no la única y cuando uno da su propia versión de los hechos, siempre hay críticas.

A lo largo de los años, he escuchado a personas que no conocen a Marta me preguntan si ¿es buena onda? ¿Es pesadita? ¿Cómo es? Pero yo siempre respondo con una cualidad que tengo muy bien identificada de ella: su generosidad.

Marta no solo ha sido una fiel combatiente de los derechos de las mujeres, sino que ha abierto puertas a muchas, entre ellas yo. Tiene la virtud de reconocer cualidades y logros de mujeres y hombres pero también, como buena líder, de incentivar su crecimiento. Aplaude sus contribuciones y nunca pide crédito. Se dice fácil pero para ser alguien que ha luchado desde hace tantos años y que fue clave para que se lograra la despenalización, yo esperaría despliegues de arrogancia que Marta no tiene.

He de confesar que mis partes favoritas del libro son cuando Marta nos cuenta más de GIRE. Me emocionó mucho conocer más detalles y anécdotas de la historia de la organización que hoy encabezo. El Grupo de Información en Reproducción Elegida ha jugado un papel central en este país para poder lograr que las mujeres no sean obligadas a ser madres sin desearlo y conocer su inicio, a más de 20 años, es muy emotivo.

Como nos deja ver la autora, “institucionalizarse” no era muy bien visto en aquellos años entre los grupos de mujeres activistas. Marta dedica buena parte del libro a reflexionar sobre lo que suele llamar un “discurso identitario excluyente” que durante muchos años caracterizó al feminismo en México, un feminismo, me parece en lo personal, mal entendido. Esto es, que algunos grupos por aferrarse a mantener una identidad basada solamente en la oposición, volvían inalcanzable la aspiración de encontrar un espacio de articulación política.

Marta, siempre visionaria, identificó rápidamente la necesidad de que hubiera un contrapeso en la sociedad que permitiera brindar información no sólo a las mujeres, sino a tomadores de decisión sobre lo que implicaba la posibilidad de interrumpir un embarazo de manera legal y segura.

Y como bien explica Marta, la creación e institucionalización de las causas de GIRE no significó renunciar a ser una figura crítica y cuestionadora de la autoridad y de la desigualdad sino que significó la posibilidad de ser más eficaz políticamente, de tener presencia desde otra óptica en discusiones, de legitimar la exigencia de ser escuchadas por el gobierno. Significó ganar un papel fundamental en la despenalización y que hoy, sigue trabajando todos los días para hacer que los derechos reproductivos de las mujeres se garanticen a lo largo de todo el país.

Emociona también el constante reconocimiento que hace Marta a Patricia Mercado como co-fundadora de GIRE, ya que además he tenido la fortuna de trabajar con ella. Estar rodeada de mujeres exitosas y talentosas es sin duda una dicha, pero principalmente un motor.

Resalta desde el inicio la relación de Marta tan cercana con un aliado y amigo, Carlos Monsiváis, así como otros grandes personajes que se sumaron a la causa: Carlos Fuentes, Octavio Paz, Luis Villoro, Ruy Pérez Tamayo, entre muchos otros. Es curioso como hoy hay quienes todavía se debaten si en este tema se debe sumar o no a los hombres cuando Marta ya hace más de 30 años los había sumado.

En este libro encontramos la historia desde por qué utilizar y dar visibilidad a términos como “maternidad voluntaria”, que rompía con el ya desgastado “mi cuerpo es mío”; los intercambios editoriales con el Subcomandante Marcos en La Jornada; la historia de Paulina que rompió el paradigma en México sobre el aborto; los procesos políticos y democráticos en la Ciudad de México; la lucha con los grupos religiosos y de derecha; la disputa de la ONU y la Santa Sede y, entre todo, el triunfo de la despenalización del aborto en la capital del país.

En este camino que Marta relata hacia la ILE, nos deja ver la transformación política, la red de alianzas, los desencuentros, las luchas intra e intergrupales, pero sobretodo nos enseña que cuando crees y amas lo que haces, el reto en el mundo activista es no perderse en rivalidades absurdas y mantenerte con la mente abierta para buscar nuevas formas de incidir.

 

* Regina Tamés es Directora de @GIRE_mx

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