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Qué necesidad tengo yo
Por Erika Ruiz Sandoval
Internacionalista de formación y de deformación. Europeísta, pero mexicana (y chilanga) hasta ... Internacionalista de formación y de deformación. Europeísta, pero mexicana (y chilanga) hasta las trancas. De víscera, soy realista (¡viva Tucídides!), pero de convicción intelectual soy institucionalista liberal. Me fascina el “mundo mundial” (à la Warhol) y me preocupa profundamente México. Doy clases, investigo, escribo, doy conferencias, me apasiona la historia del arte y bailo salsa. Soy aries con ascendente en sagitario, antes y después de Ofiuco. Soy editora de Hipotecando el futuro (Taurus, 2010). Sígueme en Twitter: @erikaruiz (Leer más)
¿A qué me comprometo si no me comprometo?
Por Erika Ruiz Sandoval
10 de junio, 2011
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Kinshasa, 10 de junio de 2011.

 

Esta mañana descubrí que dos grandes amigos habían compartido en el muro de Facebook este video.

 

Está larguito, pero vale la pena que lo vea completo. Y, si le digo la verdad, querido lector, me removió un par de cosas, porque, además, ando en una fase combativa. Eso es lo que me produce la incertidumbre que trae el mundo, el país y hasta mi propia situación laboral y personal.

Me gusta la idea de que nuestra vida cotidiana ocurre al amparo de un contrato que se firma cada mañana. Y me gusta por dos razones: la primera, porque implica que es voluntario; está ahí porque yo quiero o porque no hago nada para que no sea así; y, la segunda, porque significa que cada día tengo la oportunidad de cambiar la situación. Al final, estamos como estamos porque así lo quiere cada uno de nosotros.

Si los bancos, Telcel, Iusacell o quien sea nos atropella, es porque se los permitimos. Si seguimos anclados al petróleo, particularmente en este país, es porque lo seguimos tolerando. Si tenemos el sistema de partidos que tenemos es porque, explícita o implícitamente, le damos el visto bueno a semejante porquería. Si vivimos consumiendo basura, si creemos fielmente en el Prostamax o en los tenis para adelgazar, es porque queremos.

El punto 14 me llegó al alma. “Acepto que se recompense muy generosamente a jugadores de fútbol, al resto de deportistas de la llamada élite y a los actores de cine, y mucho menos a profesores y médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones”. Zas. En México, agreguemos a la lista de los ganones a los políticos y funcionarios públicos que ganan una millonada en comparación con los políticos y funcionarios de cualquier otra parte del mundo, aunque luego nos salgan, como Molinar, con que no tienen responsabilidad alguna.

Y es cierto. Simplemente ayer me enteré, con enorme gusto, de que uno de mis ex alumnos ha conseguido un nuevo empleo en el sector público. Le pagarán casi 20,000 pesos netos más que lo que me acaban de ofrecer a mí por un trabajo en una institución académica, aunque él sólo tenga licenciatura y apenas un año de experiencia vis-à-vis los 15 años de experiencia de yours truly, una licenciatura equivalente a la suya, pero también una especialidad, dos maestrías, un Diploma de Estudios Avanzados, un cuasi doctorado, publicaciones y demás…

Es el mundo al revés y me dan ganas de ir corriendo a comprar dos cazuelas moleras para iniciar una “PYME” –sí, un puesto de mole es una PYME en este país– en Portales y dejarme de tonterías con esto de la “formación de nuevas generaciones” que, al parecer, a nadie le importa. A fin de cuentas, como decía Sancho Panza, habrá que considerar que “oficio que no da de comer a su dueño no vale dos habas”, porque, claro, yo no me creo, como dice Cordero, que con 6,000 pesos se tiene una vida a papo de rey.

El punto 16 también hace ruido. Vivimos bombardeados por noticias ya no malas, sino malísimas. En nuestro caso, ya no sé si lo que nos dicen los medios que ocurre día a día en este país nos llevaría a pensar que cuánta suerte tenemos de vivir en Occidente (no sé siquiera si esto sigue calificando como Occidente, dados los niveles de barbarie), pero uno se levanta con atrocidad y media en la pantalla y se acuesta con lo mismo. Y luego no quieren que uno ande con la moral por los suelos.

Yo he decidido que sólo puedo ver 5 muertos al día, sean de realidad o de ficción. Así las cosas, si veo o leo noticias no puedo ver programas de ficción que incluyan muertos, como CSI o Law and Order, y viceversa. Y pensar que hace apenas unos años un titular de “Se encontraron 4 cabezas” nos remitía a los olmecas y a los hallazgos arqueológicos…

El punto 21, ¡ay! ¿Por qué nos dejamos? ¿Por qué hemos permitido que los políticos se comporten como reyezuelos, con todas las prerrogativas del mundo, amén de los salarios millonarios y, encima, con total impunidad? ¿Quiénes son o quién les ha dado ese derecho? Nosotros. ¿Por qué aceptamos con mansedumbre que sean corruptos? En el proverbial “año de Hidalgo” vale la pena reflexionar al respecto, porque me queda clarísimo que desde el toallagate, pasando por los Bribiesca y demás fauna y flora, quedó claro que lo de las “manos limpias” de los panistas era pura baba de perico.

Sobre el punto 25 habría que escribir una tesis completa. Mientras sigamos desdeñando nuestro pasado sin conocerlo, volveremos a cometer los mismos errores. Yo, en lo personal, estoy hasta el mismísimo moño de la taquigrafía conceptual que rige el discurso actual. Encapsular en la frasecita esa de “los 70 años” todo lo que pasó desde que terminó la Revolución y hasta que llegó el PAN a Los Pinos me parece una estupidez. Finalmente, si los 70 años fueron de maldición gitana, pues lo que ha pasado después no es que sea muy diferente. ¿Cómo podemos negar de dónde venimos? Rescatemos logros y admitamos fracasos, pero los dichosos “70 años” no son un periodo uniforme. Y ahora que los políticos andan muy agringados con la inclusión de la “persecución de la felicidad” en sus discursos (véase Santa Claus… perdón, Encinas), yo me pregunto de dónde diantres van a tirar para cumplir esa promesa de campaña.

Para concluir, no, no somos ganado. Las cosas cambiarán cuando así lo decidamos. ¿No será que ya es hora? A fin de cuentas, no comprometerse también nos compromete. Siquiera que el compromiso sea con algo que queremos, ¿no cree, querido lector?

 

EsotÉrika

 

  1. Si la campaña en el Estado de México es el ensayo general con vestuario de 2012, á-ni-mas. Más allá del desmelote producido por la consulta sobre la alianza PAN-PRD (mejor conocida como la “alianza Thalía” por lo de “Amarillo Azul”), hay mucha tela de donde cortar. Aparentemente, el PAN juega a perder. Al pobre de Bravo Mena “ya es justo” que lo jubilen. Basta verlo con su cara de “quiero mi cocol” para querer denunciar al partido por abuso de un “adulto en plenitud”. El PRD juega como siempre, con los históricos, vivan o no en el Edomex, y con el discurso habitual. Encinas es de lo más rescatable de la “izquierda” nacional, pero no sé si pueda ganar la elección. En todo caso, el candidato perredista –y de cuates que lo acompañan– se seleccionó quién sabe cómo y ahora aparece rozagante en espectaculares con cierto tufo a Vaticano, por aquello del amarillo y blanco. El PRI ha echado toda la carne al asador. Seleccionaron al candidato a partir del proverbial mecanismo de “unidad” (cosa que irritó a muchos, pero, si usted no milita en el partido, ¿qué más le da?) y la campaña incluye pitos, flautas, panderos y demás. Ya tuvieron un debate. Increíble pero cierto, lo único rescatable de dicho debate, según los tuiteros, es que Eruviel traía más chapitas que Heidi. ¿En serio eso es todo lo que importa? ¿No trascendió nada más? ¿Así va a estar la discusión electoral también en 2012? Necesitaré Nervocalm, grageas, o pintarme el pelo y huir al extranjero.

 

  1. Estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano por vivir en la legalidad plena en este país. Ya le he dicho, querido lector, que creo que eso es imposible, pero le estoy echando ganas. Por lo pronto, ya tengo la bendita tarjeta de circulación con chip (300 morlacos más todo el papelerío que hay que llevar) y mi auto ha pasado la verificación (otros 300). Mi madre, alarmista como es ella, me mandó al Verificentro al alba, que para evitar “las hordas” de gente con placas de color azul que, según ella, para el día 10 del último mes del proceso de verificación ya inundan el susodicho taller. Mentira putrefacta: aquello estaba más sólo que un mitin de Bravo Mena en Neza, pero ya me habían tocado diana a las 6 am, así que volví, calcomanía CERO en vidrio, a las 8:20 am con todos mis honores. Ya hice una cita por teléfono –no sirve el mecanismo por Internet– para renovar el pasaporte la próxima semana, previo pago de 1,795 pecholaris (supongo que piensan que si uno necesita pasaporte es porque maneja lo que viene siendo el varo) y, si no me falla la memoria, con eso tendré todos los papeles en regla. No, no… Querido lector… No haga preguntas incómodas, porque no pienso sacar cédula profesional de las maestrías cursadas en el extranjero. El procedimiento para hacerlo cae en la categoría de crímenes de lesa humanidad, así que, a mí, plin. Lo dicho: es imposible estar 100% legal en este país. ¡Qué necesidad tengo yo!

 

Palabrotas

plim o plin.

 

a mí, a ti, etc., ~.

1. exprs. coloqs. U. para indicar que a algo no se le da ninguna importancia.

Ejemplo: Si Eruviel traía chapitas o no en el debate, a mí plin.

 

Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 22ª ed., (DE, 10 de junio, 2011: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=plin).

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