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Qué necesidad tengo yo
Por Erika Ruiz Sandoval
Internacionalista de formación y de deformación. Europeísta, pero mexicana (y chilanga) hasta ... Internacionalista de formación y de deformación. Europeísta, pero mexicana (y chilanga) hasta las trancas. De víscera, soy realista (¡viva Tucídides!), pero de convicción intelectual soy institucionalista liberal. Me fascina el “mundo mundial” (à la Warhol) y me preocupa profundamente México. Doy clases, investigo, escribo, doy conferencias, me apasiona la historia del arte y bailo salsa. Soy aries con ascendente en sagitario, antes y después de Ofiuco. Soy editora de Hipotecando el futuro (Taurus, 2010). Sígueme en Twitter: @erikaruiz (Leer más)
El "Efecto México"
Por Erika Ruiz Sandoval
25 de junio, 2011
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Kinshasa, 24 de junio de 2011.

 

Con esa increíble capacidad de autoflagelación que me caracteriza, en esta semana que ha sido poco menos que horrorosa, tuve la feliz idea de ir a ver El efecto tequila. La sinopsis de su sitio web dice:

 

Déjate llevar por El efecto tequila hasta los pasillos de una casa de Bolsa en
México, que te recordarán nombres y hechos verídicos de quienes nos llevaron
a creer que el plástico y los créditos eran chequeras en blanco. Acompáñanos al
centro de operaciones desde donde la existencia de José, de su guapa y joven
esposa, de una hija y de un padre, se cuartearon como nuestra República: ese
diciembre, una catástrofe llamada error cambió nuestra vida.

 

Sí, es otra historia de nuestro pasado reciente que le obliga a uno a meter el ánimo en el vaso vacío de refresco, siempre y cuando uno lo encuentre en el piso del cine. Inicio y final de la película están musicalizados con el Huapango de Moncayo: ¡cómo duele escucharlo al final!

Creo que son muchos los escritores y directores que se están viendo en la imperiosa necesidad de arrancar las múltiples costras que cubren nuestro cuerpo de mexicanos para ver si la podredumbre de una herida mal cuidada sigue ahí. E, infelizmente, así es. Las heridas de este México no sanan; sólo se acumulan y ya estamos en calidad de santo Cristo.

Dice la sinopsis que el infausto “error de diciembre” cambió nuestra vida. No estoy de acuerdo. El efecto tequila fue una consecuencia de algo que se empezó a descomponer desde antes. Y eso queda de manifiesto en cuanto se mira la historia entre padre e hijo en esta película. Ahí está el quiebre entre generaciones; ahí está el cambio de valores de los mexicanos que pasaron de creer en el trabajo, en el esfuerzo, en la palabra y en la honestidad a ser devotos de los atajos, el dinero como máximo valor, el engaño y el espejismo del poder.

Por eso esta entrada se llama “el efecto México”. No es el tequila y no es 1994. Esto pasó antes y nos sigue pasando. Vamos de bajada en una suerte de tobogán, perdiendo lo que nos hacía un país con cierta dignidad. Obviamente, no quiero decir que nuestra clase política esté exenta de culpa, pero, si miramos con cuidado, la culpa la tiene el ciudadano común, el de a pie, que habiendo sido criado por un padre trabajador y honrado, con amigos que le duraron toda una vida, renuncia a todo ese esquema de valores tentado por la ganancia fácil y termina perdiéndolo todo. Infelizmente, no sé a cuántos les llegue a la mollera esta moraleja. No faltará el que diga que, ni modo, lo perdió todo pero qué bien se la pasó en el ínter.

En la película hablan de que México no es el país del know how sino del know who. Y qué caro nos está saliendo esto. En el filme, México aparece como la novena economía del mundo; ahora somos la décimo cuarta y, me temo, que con mucha buena voluntad de los que hacen estas listas absurdas. Y, lo peor de todo, es que esto sigue siendo así y quizá ahora sea aún peor.

Ni la alternancia ni la modernidad ni las crisis repetidas han conseguido sacudirnos lo suficiente para reflexionar y pensar que necesitamos un extreme makeover moral. Seguimos instalados en el papel de víctimas, buscando redentores (acabo de terminar el libro Redeemers de Enrique Krauze y quizá por eso el abrazo Sicilia-Calderón no deja de parecerme un capítulo más de ese libro) y negados a ver cuánto de lo que nos pasa es responsabilidad nuestra.

Están ya haciéndose las plataformas de campaña para 2012 e, infelizmente, están naciendo muertas, porque nadie se atreve a asumir las culpas que le corresponden. Se usa la historia como muletilla, sin conocerla y sin desmenuzarla, como si la referencia a la Revolución mexicana santificara cualquier propuesta, por absurda que sea. Se sigue buscando el camino fácil de la promesa, aunque ésta sea ridícula, y también se busca “recuperar viejas glorias” sin tener en cuenta que ni el mundo ni el país son los mismos.

Los voceros de los partidos políticos sí siguen siendo los mismos: no han conseguido interesar a gente nueva, que al menos dé otra cara y presente un relato que, aunque sea, no esté más repetido que las tablas de multiplicar. Y esto terminará siendo importante. Ya empezaron a salir las notas en las que se informa que los que son “alguien” en Washington y alrededores están preocupados porque el PAN podría no ganar la elección en 2012. ¿De dónde nace esta preocupación? De que las únicas voces que escuchan sobre México son las de quienes tienen copados todos los espacios –académicos, de radio, de televisión, de prensa impresa– y que se sienten “padres de la transición”. Esta fauna no concibe un México en el que pueda volverse a producir una alternacia.  ¿Qué no hay nadie más que pueda decirles a quienes nos miran desde afuera que, en nuestro caso, las penas con PAN no son menos? ¡Qué necesidad tengo yo!

 

EsotÉrika

1.   So pretexto de la aparición de una nueva película que lleva por título Bad Teacher, la revista Time hizo un recuento de los peores maestros de la ficción. Si les pica la curiosidad, aquí va el vínculo de la nota: ti.me/mMBMaY. #virgencitaplis: que sean pocos los ex alumnos que desearían verme en esta lista.

 

2.   En medio de la crisis de incertidumbre por la que atravieso –y debo confesar, querido lector, que la incertidumbre es a mí como la kriptonita es a Supermán–, hay algo que me anima. Estoy tomando el taller de “Introducción a la edición de libros” que imparte Wendolín Perla, editora de Random House Mondadori, en Taller Arteluz. Se acaban de abrir inscripciones para una nueva edición que inicia el 9 de julio. Si les interesa descifrar el intríngulis de cómo se hace para publicar un libro, cuál es el proceso, quiénes intervienen y demás, no duden en inscribirse. No sólo van a aprender mil cosas, sino que pasarán unas mañanas de sábado muy agradables con la elocuencia, frescura y simpatía de Wendolín, una verdadera conocedora de este peculiar mundillo.

 

Palabrotas

zozobra.

1. f. Acción y efecto de zozobrar.

2. f. Inquietud, aflicción y congoja del ánimo, que no deja sosegar, o por el riesgo que amenaza, o por el mal que ya se padece.

3. f. Lance del juego de dados.

4. f. Mar. Estado del mar o del viento que constituye una amenaza para la navegación.

Ejemplo: Hemos hecho de vivir en la zozobra el deporte nacional.

 

Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 22ª ed., (DE, 24 de junio, 2011: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=zozobra).

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