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Desabasto de medicamentos: ¿por qué continúa la crisis?
Ninguno de los esquemas de compras públicas de medicamentos implementados por el gobierno hasta ahora ha sido efectivo. No han logrado satisfacer la demanda y no han puesto en el centro a las y los pacientes para evitar que sufran de desabasto.
Por Janet Oropeza Eng
14 de octubre, 2021
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En los últimos dos años, el desabasto de medicamentos en las instituciones de salud pública se ha agudizado a niveles sin precedentes. Por ejemplo, en 2019 y 2020, el Instituto Mexicano del Seguro Social dejó de surtir un total de 20.9 millones de recetas. En 2002, 21% de las recetas no fueron surtidas de forma efectiva en las unidades de atención primaria de la Secretaría de Salud.1 La evidencia ciudadana muestra una tendencia similar. El segundo Informe Cuatrimestral de Cero Desabasto, que mediante una plataforma permite a la ciudadanía reportar el no surtimiento o surtimiento incompleto de recetas, muestra que el desabasto ha aumentado en todo el país y en todas las instituciones de salud pública. En este segundo cuatrimestre se recabaron 1,823 reportes de desabasto de las 32 entidades. Las tres instituciones con más reportes son: IMSS (54%), INSABI (21%) e ISSSTE (14%). Los tres padecimientos con más reportes son el cáncer, la diabetes y las personas trasplantadas.2 Estas cifras de desabasto representan miles de personas cuyo derecho a la salud y a una vida digna se está violando sistemáticamente y que, día a día, enfrentan el reto de buscar los medicamentos y tratamientos por su propia cuenta, muriendo incluso si no lo consiguen.

En México, el artículo cuarto constitucional reconoce el derecho a la protección de la salud. Por su parte, en la Ley General de Salud, el Estado se compromete a asegurar el bienestar físico y mental de las personas, así como el disfrute de servicios de salud que satisfagan eficaz y oportunamente sus necesidades.  De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, un elemento indispensable para garantizar la salud es que las personas cuenten con acceso oportuno a medicamentos seguros, de calidad, eficaces y asequibles. La ausencia de éstos puede afectar su integridad física y proyectos de vida y, en última instancia, incluso su vida.

Pero ¿por qué hay y persiste una crisis de desabasto en nuestro país? La respuesta es sencilla: ninguno de los esquemas de compras implementados por el gobierno hasta ahora ha sido efectivo. No han logrado satisfacer la demanda y no han puesto en el centro a las y los pacientes para evitar que sufran de desabasto.

A su llegada al poder, la actual administración decidió modificar el esquema de compras públicas de medicamentos, pues acusó que en éste había “influyentismo” y “corrupción”, ya que tres o cuatro distribuidoras eran quienes mayoritariamente vendían y también distribuían los medicamentos a instituciones públicas de salud. Para evitar esta concentración, en 2019, el gobierno federal probó un nuevo esquema de compra, transfirió a la SHCP la facultad de realizar las adquisiciones de medicamentos que antes hacía el IMSS. También dividió la licitación en dos: una para la venta del medicamento y otra para su distribución. Si bien la SHCP se ayudó de la SSA para realizar la primera licitación, sus resultados fueron limitados.

De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), no hubo una adecuada planeación ni seguimiento de la mega compra que hizo la SHCP, por lo que, de las 3,988 partidas que buscaban adquirirse, solo 36% tuvieron alguna empresa ganadora, 48% fueron desiertas y 18% no se acabaron licitando. Esto obligó a que las propias instituciones de salud tuvieran que realizar compras de emergencia para satisfacer de forma rápida la demanda de medicamentos. Además, no se realizó un seguimiento adecuado de los medicamentos que sí se compraron por la SHCP para verificar que hubieran llegado de forma oportuna y efectiva a la población usuaria de los sistemas de salud pública.3

Al siguiente año, 2020, el gobierno realizó modificaciones al marco de adquisiciones para poder hacer las compras de medicamentos en el mercado internacional y firmó un acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), la agencia de la ONU que presta servicios de infraestructura, adquisiciones y gestión de proyectos a países que lo soliciten. Este esquema prometía asegurar el abasto y mejores condiciones de compra. No obstante, después de un retraso de más de seis meses, en que el gobierno pidió de nueva cuenta a las instituciones de salud realizar compras de emergencia, este esquema tampoco alcanzó los objetivos esperados: se asignaron solo 45% de las claves, mientras que 55% fueron declaradas desiertas.

Ante los resultados limitados del acuerdo con UNOPS, el gobierno ha decidido implementar un nuevo modelo de compras, el llamado “Plan B”: el INSABI adquirirá los medicamentos que UNOPS no logró adjudicar. Sin embargo, al 01 de octubre de 2021, el INSABI había entregado menos del 10% de los medicamentos solicitados por los estados.4 Además, el propio gobierno ha reconocido que enfrenta desafíos en el sistema de distribución para lograr que los insumos lleguen a todos los hospitales y centros de salud, sobre todo en zonas más apartadas.5

En suma, hasta ahora, los esquemas de compras planteados por el gobierno no han sido efectivos en garantizar que las y los pacientes tengan medicamentos de forma oportuna, poniendo en riesgo su integridad física, su patrimonio y su vida. Las movilizaciones y protestas de pacientes que se han realizado en todo el país, así como los testimonios que medios de comunicación evidencian diariamente muestran los graves efectos que está teniendo esta crisis. Por ello, es fundamental que el gobierno corrija el camino y tome sus decisiones con un enfoque centrado en las y los pacientes y no en “ahorros”. De otra forma, la crisis de desabasto no cesará, así como tampoco las exigencias de pacientes y de la sociedad por una garantía efectiva de este derecho.

* Janet Oropeza Eng es investigadora en el programa de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción de @FundarMexico.

 

 

 

1 Informe de Transparencia en Salud, Nosotrxs-Cero Desabasto, pp. 24-27, disponible aquí.

2 Segundo Informe Cuatrimestral Cero Desabasto, disponible aquí.

3 Las auditorías realizadas por la Auditoría Superior de la Federación al esquema de compra son Auditoría de Desempeño 2019-0-12100-07-0162-2020 162-DS y Auditoría de Cumplimiento 2019-0-12100-19-0163-2020 163-DS.

4 INSABI, Estatus general de abasto.

5 Conferencia mañanera del 20 de julio de 2021.

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