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Res Pública
Por Fundar, Centro de Análisis e Investigación
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El desarrollo y su financiamiento
La brecha de desigualdad entre ricos y pobres se ha incrementado desde 1990. La diferencia entre el decil más rico y el más pobre de la población, aumentó en los últimos años 70 por ciento a nivel mundial.
Por Fundar, Centro de Análisis e Investigación
15 de mayo, 2013
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Por: Mariana González Armijo

Todos los días escuchamos o leemos sobre desarrollo. El “desarrollo nacional”, “alcanzar un desarrollo sustentable”, “mejorar el desarrollo económico”, “adecuados programas de desarrollo social”, “comparaciones de desarrollo humano” (¿acaso hay un “desarrollo inhumano”?), entre otros. La lista es larga, pues este concepto tiene muchos otros apellidos. A pesar de su uso común y extendido, el significado del término “desarrollo” permanece ambiguo. Lo cierto es que en su nombre se han canalizado volúmenes millonarios de recursos a lo largo de las últimas seis décadas con la consigna de erradicar la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los millones de personas que se encuentran en esta situación. Sin embargo, dicha consigna está lejos de ser lograda: la brecha de desigualdad entre ricos y pobres se ha incrementado desde 1990. La diferencia entre el decil más rico y el más pobre de la población, aumentó en los últimos años 70% a nivel mundial.

Instituciones financieras internacionales (IFIs) como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (comúnmente conocido como Banco Mundial), y más recientemente, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil y el Banco de Desarrollo de China han estado presentes en Latinoamérica y han canalizado recursos con el particular mandato de promover “el desarrollo” de los países y erradicar la pobreza. Estas IFIs brindan financiamiento tanto al sector público como al privado.

En el caso de México, los recursos que el gobierno negocia con dichas instituciones se destinan a reformas de política pública, programas y proyectos en todos los sectores (educación, energía, transporte, forestal, fiscal, rural etc.). Estos préstamos automáticamente pasan a formar parte de la deuda pública externa; es decir, la suma de las deudas que tiene el país con entidades extranjeras y que todas las personas pagamos a través de los impuestos. De acuerdo a la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2013, 8.98% (poco más de 355 millones de pesos) de los ingresos provienen de financiamientos, entre los que se encuentran los préstamos de los diversos Bancos Multilaterales de Desarrollo. A pesar del financiamiento para el desarrollo, en México la brecha de desigualdad y pobreza se ha incrementado. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010 del INEGI, el 20% de la población más pobre recibe el 5% de los ingresos del país, mientras que el 20% de la población más rica recibe el 50% de la riqueza.

Actualmente no hay forma de obtener información sobre los préstamos para el desarrollo que el gobierno mexicano negocia con las IFIs. De hecho, al ingresar solicitudes de información para conocer estos datos, la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) remite a las páginas web de los Bancos. Esto presenta dos problemas: primero, la información en los sitios web de las IFIs está incompleta; y, segundo, no hay que olvidar que el responsable de rendir cuentas sobre el uso de estos recursos públicos es el gobierno.

El gobierno, a través de la SHCP, debería brindar información de manera proactiva sobre los préstamos que negocia con las IFIs, así como los proyectos, programas o reformas de política pública a los que se destinarán dichos recursos. De igual manera, tendría que establecer consideraciones específicas con respecto a estos recursos en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información.

Por último, es obligación del gobierno brindar información no sólo en cuanto a lo cuantitativo, sino cualitativo; es decir, no sólo tenemos el derecho a conocer los montos de los préstamos para desarrollo, sino cómo se ejecutaron y qué resultados e impactos específicos tuvo dicho financiamiento en nombre del desarrollo. Este es un primer paso para saber qué es lo que entiende el gobierno mexicano por desarrollo. Y una vez que tengamos toda la información disponible, será necesario comprender los problemas estructurales que no permiten que la brecha de desigualdad y pobreza disminuya en el país.

 

* Mariana González Armijo es investigadora del área Transparencia de Fundar.

 

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