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Res Pública
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El teatro y el cambio de percepciones
Por Fundar, Centro de Análisis e Investigación
5 de julio, 2012
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Por: Rodolfo Córdova, coordinador del proyecto de Migración en Fundar.

 

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir al Centro Cultural Helénico y ver la obra del dramaturgo estadounidense Arthur Miller “Panorama desde el Puente” (A View from the Bridge, 1955). En esta puesta en escena se narra la historia de Eddie Carbone, un estibador de origen italiano que radica en Brooklyn, Nueva York, y cómo su vida cambia a partir de la llegada de dos migrantes italianos, familiares de su esposa Bea en la década de 1950. A pesar de que las actuaciones son muy buenas, hubo un detalle en el lenguaje cuyo uso me incomodó: la palabra ‘ilegal’ cuando se referían a los migrantes.

Como toda obra artística, la subjetividad juega un papel importante al momento de ser interpretada. No obstante, una de las grandes conclusiones en las que las y los espectadores pudiéramos coincidir es que el tema migratorio juega un papel trascendental en la obra. Básicamente porque si los migrantes irregulares, Marco y Rodolfo, no hubiesen llegado a la casa de Eddie, Bea y Katie —la sobrina de Bea— otro hubiese sido el desenlace. Incluso, quizá sea Marco, el migrante indocumentado cuya esposa y tres hijos residen en Italia, a pesar de sus pocas intervenciones, el verdadero protagonista de la historia.

Historias como éstas hay cientos, si no es que miles. Básicamente porque se estima que durante la ‘Era de la Gran Migración’, entre 22 y 26 millones de personas llegaron desde Europa a las Américas. Los principales países de origen de migrantes fueron Italia (38%), España (28%) y Portugal (16%). Se calcula que la mayoría de estas personas llegaron a Norteamérica (alrededor de 13 millones), pero también un número importante lo hizo hacia Sudamérica y Centroamérica. Los principales países receptores fueron Argentina (cinco millones de personas), Brasil (entre dos y cinco millones), Cuba, México y Uruguay (con un millón a cada uno).

La migración es un proceso que se ubica en un tiempo y espacio físico determinado. Sin embargo, esta obra muestra que historias como las de Eddie, Rodolfo y Marco abundan y son atemporales. Más allá de aplaudir la buena adaptación y las actuaciones de todas y todos que permiten identificar esto, es importante reconocer un detalle no tan positivo: el uso de la palabra “ilegal” para referirse a los migrantes italianos, Marco y Rodolfo.

Adaptar a la modernidad una obra escrita hace más de medio siglo no es tarea sencilla. Algunas personas podrían argumentar que utilizar el término ‘ilegal’ cuando los actores se refieren a las personas provenientes de Italia de manera irregular ayuda al(a) espectador(a) a ubicarse en el contexto de la década de 1950, en Nueva York. Más aún, que no hacerlo sería no respetar el texto original. Sin embargo, también se podría argumentar que existen otras formas de hacer esto y que seguir utilizando el término “ilegal” en cualquier tipo de espacio, no ayuda a erradicar percepciones erróneas en la opinión pública mexicana en contra de las y los migrantes extranjeros.

Aunque pareciera ser irrelevante, este hecho no lo es en un país de origen de entre seis y siete millones de migrantes indocumentados en Estados Unidos, donde uno de cada dos mexicanos (as) tiene familia en allá, y donde cada año son secuestradas decenas de miles de migrantes extranjeros(as) que buscan llegar a territorio estadunidense al cruzar por México. Más aún, donde el 47% de la población cree que las y los extranjeros debilitan nuestras costumbres y tradiciones, 41% que quitan empleos a los mexicanos(as) y 38% que generan inseguridad (González et al., 2011). Incluso, donde el 89% de la opinión pública está de acuerdo en aumentar los controles fronterizos, 66% en deportar a los migrantes extranjeros irregulares a sus países de origen y 21% en construir muros en nuestras fronteras (Loc. cit.).

La percepción de la opinión pública en el tema de la migración irregular no es relevante únicamente en nuestro país. Muestra de ello es que hace unos meses se lanzó una campaña internacional denominada “Ningún ser humano es ilegal” (o Drop the ‘I’ word). Dicha campaña hace énfasis en que continuar usando la palabra ‘ilegal’, cuando nos referimos a las personas migrantes irregulares únicamente genera más estigma y discriminación en contra de ellas. De igual forma, destaca la relevancia de los medios de comunicación y otros actores, como pudieran ser los proyectos culturales y artísticos, para erradicar su uso y así avanzar en el reconocimiento de los derechos humanos de las y los migrantes sin importar su condición migratoria.

La nota positiva es que cada vez son más las personas o colectivos que ven en las artes, en este caso el teatro, una herramienta para transmitir mensajes que ayuden a combatir estos estigmas. Por ejemplo, destacan en nuestro país la obra Nueva York versus El Zapotito y el díptico “Los perdidos de la isla de San Luis” y “Estación abierta”, obras dirigidas por Lydia Margules. Incluso, iniciativas similares existen en países como el Reino Unido.

Por lo anterior, asumamos entonces que es muy complicado pedirle a las y los estadounidenses que defiendan una reforma migratoria que apoye la regularización de millones de paisanos(as) mientras nosotros apoyamos medidas, como construir un muro en nuestra frontera, que se contraponen a lo que le pedimos a Estados Unidos y seguimos utilizando términos tan desafortunados en nuestro lenguaje cotidiano para referirnos a las y los migrantes. Nuestra tarea es comenzar a erradicar estos estigmas a través de todos los medios posibles. Las artes en general, y el teatro en particular, son un instrumento idóneo para avanzar en este sentido. ¡Aprovechémoslos!

 

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