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Res Pública
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Ingresos petroleros excedentes, ¿el gran despilfarro del sexenio?
Por Fundar, Centro de Análisis e Investigación
31 de mayo, 2012
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Por: Aroa de la Fuente, investigador del área de Presupuestos y Políticas Públicas.

 

En lo que va del sexenio, el gobierno ha ingresado 737 mil millones de pesos extras a lo presupuestado gracias a la venta de petróleo crudo; lo que representa el 20% del presupuesto público federal de 2012. Esto se debe a que, desde 2006, el precio del barril de petróleo ha estado en promedio —exceptuando 2009, cuando el precio del petróleo sufrió una caída importante derivada de la crisis internacional de ese año— 25 dólares por encima del precio de referencia que el gobierno calculó para esos años. Ante tal cantidad de recursos adicionales, y si consideramos que el petróleo es un recurso natural no renovable que pertenece a toda la población mexicana, parecería que es del mayor interés público conocer con exactitud cuál fue el destino que el Ejecutivo federal le dio a este dinero.

Sin embargo, la información que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha publicado sobre este tema en sus Informes Trimestrales sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública, y en las Cuentas de la Hacienda Pública Federal de estos años, es, por decir lo menos, limitada a la hora de mostrar qué uso se le dio a dichos ingresos excedentes. Lo que sí puede saberse es que de la parte de los excedentes que sí reporta la SHCP, más del 70% fue destinado al pago de recursos humanos y contrataciones de bienes y servicios. Lo que en épocas de bonanza petrolera suele suponer la contratación de nuevo personal que, pese a que los ingresos sean menores, hay que mantener en años posteriores, y el pago de primas y sobresueldos adicionales, sobre todo a altos cargos.

La cuestión aquí es que se trata de recursos excedentes; es decir, que no están calculados a la hora de determinar el presupuesto y que provienen de un recurso natural finito. De manera que en algún momento no muy lejano, el sector público ya no podrá contar con esta fuente de financiamiento. Además, como dependen en buena medida de los precios internacionales del petróleo, están sujetos a la especulación y fluctúan con facilidad. Por todas estas razones, el gobierno debería gestionar estos recursos con una visión de largo plazo y destinarlos a cuestiones que aseguren la sostenibilidad del gasto público. Lo anterior se puede lograr mediante la potenciación y diversificación de la estructura productiva del país, a través del gasto en inversión para que genere nuevas fuentes sostenibles de ingresos, y mediante el ahorro de una parte de los mismos para necesidades futuras.

Esto último, el ahorro, es una cuestión de especial relevancia para el Estado mexicano, ya que los ingresos del sector público dependen en más de un 37% del petróleo. Ello tiene su contrapartida en el presupuesto: casi 4 de cada 10 pesos del mismo provienen de la explotación de este recurso natural. Por lo tanto, el gasto público es muy vulnerable a las variaciones en el precio del petróleo, lo que es especialmente grave en el caso de caídas en el mismo. Para mitigar en parte estos impactos, en el 2000 el gobierno creó el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (FEIP) para ahorrar en épocas de bonanza petrolera y proteger a las finanzas públicas en tiempos menos afortunados. Actualmente, este fondo se nutre de un porcentaje de los ingresos excedentes totales y de una proporción variable, en función del precio del petróleo, de los ingresos generados por el derecho ordinario sobre hidrocarburos (DOH) que paga PEMEX. Si consideramos el monto de estos excedentes (más de un billón de pesos) y la cantidad de recursos que han ingresado a las arcas públicas por concepto de DOH (más de 3 billones de pesos durante este sexenio), resulta difícil entender que el FEIP cuente hoy con poco más de 18 mil millones de pesos. Recursos por lo demás insuficientes para sortear una nueva crisis como la de 2009. La respuesta a esta incógnita, como en el caso de los excedentes, tampoco se encuentra donde debería; es decir, en los informes de la Secretaría de Hacienda.

Es de suma importancia que el actual gobierno, antes de irse, rinda cuentas claras sobre el uso que ha hecho de los recursos excedentes ingresados durante este sexenio y que explique cómo estos han sido utilizados para mejorar la calidad de vida de la población mexicana, presente y futura. Pero lo realmente urgente es crear los mecanismos necesarios para transparentar su uso y exigir a las y los candidatos que se comprometan a gestionarlos adecuadamente. Ya basta de que los usen como caja chica mientras están en el poder.

 

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