close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Res Pública
Por Fundar, Centro de Análisis e Investigación
Fundar es un Centro de Análisis e Investigación, es una institución plural, independiente, sin... Fundar es un Centro de Análisis e Investigación, es una institución plural, independiente, sin afiliación partidista y horizontal que busca avanzar hacia la democracia sustantiva. Fundar se dedica a la incidencia y monitoreo de políticas e instituciones públicas por medio de la investigación aplicada, la reflexión crítica y propositiva, la experimentación y la vinculación con actores civiles, sociales y gubernamentales. Síguelo en Twitter: @FundarMexico (Leer más)
La indignación, motor del cambio
Por Fundar, Centro de Análisis e Investigación
17 de noviembre, 2011
Comparte

Por: Ximena Antillón, investigadora del área de Derechos Humanos y Seguridad Ciudadana de Fundar.

 

En junio de 2011 se realizaron reformas constitucionales para incorporar los derechos humanos como base fundamental del Estado mexicano. El artículo primero especifica que “en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte”. Si bien esta reforma sienta las bases para la mayor promoción y protección de estos, todos y todas sabemos que por sí misma no nos garantiza su ejercicio pleno porque los derechos humanos deben materializarse en políticas públicas y reflejarse en las prioridades del gasto público.

 

Por ejemplo, mientras el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales establece que los estados utilizarán el máximo de los recursos económicos disponibles para lograr de manera progresiva la efectividad de los derechos y evitarán retrocesos injustificados, observamos con preocupación una tendencia a la baja y la fragmentación de los recursos asignados a la prevención y atención del VIH/SIDA en nuestro país.

 

Felipe Varela, investigador de Fundar, ha detectado a través del análisis presupuestario del programa Prevención y atención del VIH/SIDA y otras ITS —único dentro de todo el Presupuesto que etiqueta recursos para este fin— “una tendencia a la baja en la asignación de recursos y una fragmentación del presupuesto entre el Centro Nacional para la prevención y el Control del VIH/SIDA (CENSIDA), hospitales de alta especialidad e institutos nacionales de salud”. En otras palabras, la respuesta del gobierno ante el VIH/SIDA ve reducida su efectividad. Muestra de ello es que el número de personas contagiadas anualmente se mantiene y cada vez más personas son atendidas con menos recursos, lo cual evidentemente deteriora la calidad de la atención y pone en riesgo su vida.

 

Este es el caso del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) que es el instituto de salud en México que atiende al mayor número de personas con VIH/SIDA en consulta ambulatoria y que recibe, junto con otros institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad, recursos de la Secretaría de Salud federal a través del programa presupuestario antes mencionado. Para Varela, desde 2004, “llama la atención lo reducido del presupuesto que se le asigna al INER en los Proyectos de Presupuesto de Egresos (PPEF), sobre todo si se toma en cuenta la cantidad de personas que dicho Instituto atiende de manera ambulatoria y en hospitalización”.

 

Cuando se hacen conscientes estas diferencias entre los derechos humanos reconocidos y su vigencia en la práctica, surge la indignación. Recientemente en un taller con personas que viven con VIH/SIDA y buscan mejorar la calidad de la atención en salud y el acceso a medicamentos, el equipo de Fundar les explicaba precisamente los componentes del derecho a la salud: accesibilidad, disponibilidad, calidad, aceptabilidad. Es decir, “que haya”, pero no sólo que haya, sino “que yo lo pueda tener”. “Que sea bueno”, pero no sólo que sea bueno, sino “que sea bueno para mí”.

 

Indignarse es apropiarse de los derechos y comprometerse a impulsar cambios estructurales que mejoren la calidad de vida de todos y todas. Al final del taller, uno de los participantes confesó que estaba desesperado e indignado por su situación de salud, pero que el planeaba seguir luchando para que los derechos humanos se materializaran en políticas públicas y se reflejaran en las prioridades del gasto público y, según sus palabras, “ya no para mí, si no para los que vengan después”.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.