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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
AMLO no es Trump
Por Antonio Martínez
25 de octubre, 2016
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En las últimas semanas se ha discutido en las columnas de opinión las similitudes entre Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador. A simple vista esta discusión es útil para entender -según quienes la promueven- desde México los riesgos que existen en la elección estadounidense. Ese tipo de simplificación de la realidad política a veces ayuda a entenderla mejor, en este caso no solo no es útil sino que entorpece las posibilidades de comprender cabalmente el fenómeno político.

La elección presidencial en Estados Unidos se ha tornado uno de los espectáculos más grotescos de la democracia contemporánea. Es necesario entender los resortes que han movido a la clase política para ofrecer a los ciudadanos de aquel país un panorama entre escoger entre el malo conocido y el malo por conocer. El despliegue de una campaña local (EUA) con efectos globales es un buen pretexto, sin duda, para discutir el futuro de la democracia, sus contenedores institucionales, sus expansiones, contornos y límites. Reducir todo esto a Trump-es-AMLO tiene de dos: o una profunda ignorancia o perversión premeditada.

En la prensa mexicana se puede observar con frecuencia la técnica de “nado sincronizado”; esto es, un tema es retomado por un grupo de columnistas y se trata el mismo enfoque con distinta pluma. El caso AMLO=Trump entra en esta coreografía, salvo uno que otro que ha tratado de establecer las diferencias entre ambos personajes. No deja de ser curioso que algunos de los defensores de la teoría de la similitud son los mismos que hace unos años veían el paralelismo con Hugo Chávez. En la persona de AMLO no pueden caber los dos personajes: o se argumenta que se parece a Chávez o se prueba que es igual a Trump.

Existen por lo menos tres maneras de hacer un análisis comparativo de dos figuras políticas:

1.- Por la biografía. Aquí se pueden tomar en cuenta los siguientes elementos: los primeros años, la formación política, los primeros pasos, grandes logros y fracasos. En el caso Trump y AMLO en cuanto a biografía son personajes incomparables. De un lado tenemos a AMLO, un personaje de una familia modesta que ingresó a la política muy temprano (1976) de la mano de Carlos Pellicer y que comenzó a hacer trabajo de organización política con indígenas chontales. Del otro lado, Trump comenzó heredando parte de la fortuna de su padre a través de la compañía inmobiliaria que dirigía, por aquellos años 70 participaba en las primeras inversiones inmobiliarias para renovar Manhattan. Cada paso en las biografías nos revela los elementos para construir un personaje, al armar el rompecabezas es evidente que el señor que Mark Singer retrata en su perfil de Trump es ajeno por completo al que propuso Jaime Avilés en su biografía de AMLO. Primera tarea para el periodista: conocer a fondo la biografía del personaje.

2.- Por sus posiciones políticas. Aquí se requiere comprender de manera compleja las estrategias y prioridades políticas que un político hace en público, por qué las hace, frente a quién las hace y qué significan cuando las hace. Pensemos en una posición política de nuestros personajes que parece similar pero que es diferente: la crisis de EUA vs. la crisis en México. AMLO y Trump reconocen que el país que aspiran a gobernar se encuentra en crisis, ahí termina la similitud (si añadimos biografía lo sabríamos de antemano). Para Trump la crisis actual es responsabilidad de los inmigrantes y las oportunidades que han encontrado en EUA, de los musulmanes y de una política gubernamental que le ha dado mucho a ellos; sin embargo las élites económicas se encuentran ausentes de su relato, en general no tiene problemas con la distribución actual de la riqueza y el poder ejercido por la vía del capital. A AMLO, en cambio, pone en el centro de su relato de la crisis mexicana a la oligarquía nacional conformada por un pequeño grupo de empresarios y políticos cuyas decisiones han aumentado la desigualdad, distorsionado la distribución de la riqueza y generado violencia social. Mientras uno busca arrebatar el control de las instituciones a la oligarquía, el otro quiere que la oligarquía sirva de sustitución del Estado. Ni el diagnóstico ni la estrategia es igual. Segunda tarea para el periodista: los matices y la complejidad son importantes.

3.- Por la coyuntura. Aquí es más fácil cometer errores al momento de distinguir matices, la coyuntura entra en una dinámica acelerada de producción en información que, en muchas ocasiones, dificulta ejercitar una mirada crítica y compleja sobre los fenómenos que se suceden vertiginosamente. La única manera de solventar una opinión en la coyuntura tiene una palabra: contexto. Después del tercer debate presidencial en EUA, una de las notas principales fue que Trump no aceptaría el resultado de la elección, la declaración inmediatamente remitió a memes y tuits “recordando” a AMLO. En primer lugar resulta imposible comparar las elecciones aquí y allá, en primer lugar porque nuestro sistema electoral es diferente, en segundo lugar porque la historia de las elecciones en EUA es totalmente distinta a la de México y, por último porque el comportamiento de ambos personajes no se parece. Trump amenaza con dejar en suspenso su postura sobre el resultado de la elección, AMLO impugnó dos elecciones por la vía institucional y ha vuelto a competir tras perderlas. Esta diferencia es sustancial, las resoluciones de la elección de 2006 y 2012 en cierta manera le dieron la razón a AMLO sobre la calidad del proceso electoral y sus resultados; tanto es así que tras ambas elecciones hubo reformas en la materia. Hasta ahora no sabemos si Trump competiría de nuevo bajo las mismas reglas ni si impugnará legalmente los resultados tal como lo hizo Al Gore en el año 2000. La democracia es el sistema donde se pierden elecciones, AMLO lo entiende, Trump no lo sabemos. En todo caso, la disidencia al consenso democrático es una buena noticia para la democracia mismas. Tercera tarea para el periodista: contexto, contexto y contexto.

Ninguna evidencia podría sostener que AMLO y Trump se parecen pero el nado sincronizado de nuestra prensa es implacable. En todo caso pensemos qué se revela de nuestros temores sobre la democracia, de nuestra ignorancia, cuando saltamos a comparar peras con pitayas calculando las consecuencias del engaño coreografiado.

@antoniomarvel

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