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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
Chelsea Manning, heroína de nuestros tiempos
Hay un antes y un después de Chelsea Manning. El acto de filtrar los documentos se trató de uno de esos eventos en los que el curso de la historia cambia para siempre; las discusiones animadas por esa ruptura, apuntan al examen de la configuración social imperante.
Por Antonio Martínez
20 de diciembre, 2014
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El 17 de diciembre Chelsea Manning cumplió 27 años de edad. Los celebró en la cárcel. En el verano de 2013 se le sentenció a 35 años de prisión por haber violado la ley de espionaje de los Estados Unidos. El juicio sucedió tres años después de que estuvo encarcelada en la base militar de Quantico, Virginia, con sospechas de haber recibido tratos inhumanos y tortura. Esos años serán descontados del total de la pena. Cuando Chelsea Elizabeth tenga 57 años podrá caminar libre.

La información que Manning mostró al mundo expuso la detención injusta y violaciones graves a los derechos humanos de inocentes en Guantánamo. Exhibió la hipocresía de la guerra en Irak y Afganistán al presentarnos videos donde los “daños colaterales”—en realidad civiles inocentes apuntados directamente desde helicópteros militares— no lo eran tanto: al atacar el terrorismo, los adalides de la “paz” se comportaban como terroristas.

Hay un antes y un después de Manning. El acto de filtrar los documentos se trató de uno de esos eventos en los que el curso de la historia cambia para siempre; las discusiones animadas por esa ruptura, apuntan al examen de la configuración social imperante.

De entre los debates encendidos tras las revelaciones, dos me parecen trascendentes e inacabados. El primero es acerca del periodismo. La pregunta surgida en aquel momento en el que medios como New York Times y Washington Post titubearon para apoyar a WikiLeaks, era una de índole ético: estar a su favor ¿era ayudar a un “enemigo de la nación”? O estar en su contra ¿correspondía a una falta a la naturaleza de los medios como contrapesos del poder? Las respuestas siguen en curso. Lo cierto es que esa conversación ayudó a que, años después, medios como The Guardian apoyaran sin miramientos la empresa de Glenn Greenwald y Laura Poitras en el caso Snowden. Los medios han tenido que revisarse de manera profunda, replantear su relación con el poder y redefinir sus propias agendas. Al poner a examen su propia naturaleza frente a un hecho que desconfiguró ciertas relaciones de poder, los medios tendrán que saber colocarse en el lugar que este tramo del siglo les ha puesto.

El segundo es sobre el Estado. Durante el juicio de Chelsea, los testigos militares de la parte acusadora encabezados por el general de brigada Robert Carr, admitieron que las revelaciones no pusieron a nadie en peligro como habían querido decir en el juicio mediático con el objeto de calificar a Manning de traidora, en tanto que su información “ayudaba al enemigo”. De esta forma Chelsea Manning terminó por dinamitar la justificación bélica de Estados Unidos al tiempo que las filtraciones abrieron una discusión inacabada sobre las nuevas guerras y sus justificaciones morales, el alcance de la vigilancia masiva y el espionaje –elementos fundamentales del Estado contemporáneo—, las violaciones graves a derechos humanos (como muestra el reciente reporte sobre tortura en EUA), la militarización de la política internacional y el uso de la tecnología.

La sentencia contra Manning enturbia cualquier discurso de apertura y transparencia de Barack Obama. Chelsea debe ser reconocida por su contribución a la democracia y no castigada como si fuese una criminal, su acción en lo individual es valiosísima, su juicio ético y su libertad moral son algo de lo que debemos aprender; en lo colectivo, las filtraciones han tenido como consecuencia la emergencia de discusiones para configurar nuevos paradigmas del poder. Chelsea Manning es una heroína de nuestros tiempos.

 

@antoniomarvel

 

 

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