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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
Código italiano viene a hackearte
Las características y alcance de la tecnología para espiar ciudadanos superan con facilidad los límites legales de los Estados. Se vulnera todo derecho a la privacidad e inviolabilidad a las comunicaciones, se trasgreden fuertemente los derechos de libertad de expresión, asociación y acceso a la información, y la opacidad en la que se da su compra y uso inhibe la exigencia de garantía de derechos humanos por parte de las personas.
Por Antonio Martínez
7 de julio, 2015
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En el año 2001, un par de hackers italianos crearon un programa, Ettercap, que podía ser usado por cualquiera para descifrar contraseñas, acceder y manipular las computadoras de otros y, en general, para cualquier actividad de espionaje. El programa era gratis y se conseguía fácilmente en la red con lo que su popularidad aumentó notablemente. La policía dio con sus creadores y, en lugar de detenerlos, vieron en ellos a sus mejores aliados. Eran la autoridades las más interesadas en usar Ettercap para espiar a los ciudadanos. Específicamente le pidieron a sus programadores, Alberto Ornaghi (AloR) y Marco Valleri (NaGA) que crearan un driver para Windows que permitiera escuchar conversaciones de Skype.

Desde entonces AloR y NaGA pasaron de ser dos emprendedores del espionaje a dueños de una compañía en la que actualmente laboran más de 40 personas y que vende tecnología de espionaje a cientos de países.

Uno de los productos de esta compañía, llamado Da Vinci, es capaz de recolectar más datos que el programa PRISM de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos. Con Da Vinci, la policía puede monitorear las conversaciones en teléfonos celulares de un sospechoso, correos electrónicos y llamadas de Skype, e incluso espiar “al objetivo” a través de su webcam y micrófono. El otro producto, Galileo o Sistema de Control Remoto (RCS), es capaz de interceptar llamadas telefónicas, textos y mensajes de los medios sociales, y puede convertir subrepticiamente por la webcam del usuario y micrófono, así como las contraseñas de cobro revertido.

Las características y alcance de esta tecnología superan con facilidad los límites legales de los Estados. En primer lugar, se vulnera todo derecho a la privacidad e inviolabilidad a las comunicaciones. Con lo anterior se trasgreden fuertemente los derechos de libertad de expresión, asociación y acceso a la información. Por último, la opacidad en la que se da su compra y uso inhibe la exigencia de garantía de derechos humanos por parte de las personas.

Las más recientes filtraciones sobre Hacking Team incluyen: correos electrónicos, facturas, grabaciones de audio y video, conversaciones de Whatsapp y el código de su sistema. De acuerdo con éstas, México es cliente de la compañía. La SEMAR, SEDENA, PGR, PF y el CISEN son o han sido clientes de Hacking Team; además los gobiernos de Tamaulipas, Yucatán, Campeche, Baja California, Puebla y Durango. En una de las facturas filtradas se puede observar que la compra es hecha a través de intermediarios locales, por ejemplo, en una factura fechada el 25 de septiembre de 2014, la empresa italiana le vende una actualización de Galileo a la empresa SYM, ubicada en la calle de Tlaxcala 25 int. 173, Col. Roma Sur, por $75 mil dólares. En una búsqueda rápida se puede encontrar que esta empresa tiene distintos contratos con gobiernos locales en rubros distintos al espionaje, por ejemplo, un contrato de 2010 en donde el gobierno municipal de Guadalajara, entonces presidido por Aristóteles Sandoval le compró a SYM 115 chalecos antibalas por 1 millón 674 mil 107 pesos.

Una de las posibles razones por las que las entidades gubernamentales compren a través de intermediarios es por las leyes de importación y exportación de tecnología de inteligencia y seguridad nacional. Hacking Team ha confirmado que su producto tiene, desde el 1 de enero de 2015, restricciones de exportación del gobierno italiano. Esto significa que la autoridad de exportación italiana ahora tiene que evaluar y aprobar cualquier exportación de los productos de hacking del equipo, a fin de que una venta pueda seguir adelante. En cambio al hacerlo a particulares (SYM) estas restricciones no se cumplen y la compra se triangula en el terreno local. Los gobiernos evadiendo la ley.

Uno de los directivos de Hacking Team, David Vincenzetti, en una entrevista del 2012 declaró que su compañía tiene un comité jurídico que continuamente aconseja sobre los países con los que tratan, así mismo, asegura que están al tanto de las resoluciones de la ONU, las recomendaciones de Human Rights Watch y Amnistía Internacional cuando se trata de Derechos Humanos. Lo cierto es que la corrupción entre gobiernos y empresas puede tener resultados desastrosos en el ejercicio de derechos y las empresas también deben ser responsables. Por ejemplo, la empresa de inteligencia francesa Amesys, que le vendió tecnología de espionaje a Libia durante el gobierno de Gaddafi, enfrentó juicios por complicidad en la violación de derechos humanos.

Es imperativo que las autoridades mexicanas den explicaciones sobre la compra de esta tecnología. Se debe llevar a cabo una investigación independiente que logre vincular su uso con violación de Derechos Humanos y el gobierno debe reparar el daño. El legislativo tiene como tarea revisar los protocolos y alcances de la importación de este tipo de tecnologías al país. La batalla es más larga, se deben revisar exhaustivamente los paradigmas que activan al espionaje masivo como centro de una política de inteligencia que ni es inteligente ni es segura ni es legal.

 

 @antoniomarvel

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