De las panteras negras a Ferguson - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
De las panteras negras a Ferguson
Con el debate sobre el control de las armas en Estados Unidos, los postulados de los Panteras Negras parecen resurgir como argumentos en contra de las restricciones.
Por Antonio Martínez
29 de agosto, 2014
Comparte

I have more respect for a man who lets me know where he stands, even if he’s wrong, than the one who comes up like an angel and is nothing but a devil“.

Malcolm X, Oxford Union Debate

 

En 1865 se publicó la decimotercera enmienda de la constitución estadounidense que prohíbe la esclavitud en todo su territorio. El siglo XIX en Estados Unidos estuvo marcado por distintos debates ideológicos para dar viabilidad y coherencia institucional a la joven nación, entre ellos, la esclavitud de los negros que segregaba y se mantenía en los plantíos de tabaco y algodón de los estados sureños, y que pese a la abolición un siglo después la segregación lejos de desaparecer se había acrecentado.

El 21 de febrero de 1965 en el Audubon Ballroom en Manhattan fue asesinado Malcolm X; los disparos comenzaron después de que un hombre hubiera gritado ¡Nigger! mientras el activista daba un discurso en un evento de la Organización de la Unidad Afroamericana. Con la muerte de Malcolm X se cerró un importante ciclo de organización y lucha de la comunidad afroamericana de mediados del siglo XX en Estados Unidos; su posición más beligerante y combativa que la del movimiento de derechos civiles probablemente sea una de las batallas culturales más importantes del siglo XX.

El 6 de diciembre de 1961 en el hospital de Bethesda en Maryland murió Frantz Fanon a causa de Leucemia, tras una campaña por el Sahara para abrir un nuevo frente al movimiento independentista. Antes de morir, el filósofo nacido en la isla Martinica dictó lo que se convirtió en uno de los libros de culto más importantes para los revolucionarios e independentistas: Los condenados del mundo. En el manifiesto, Fanon da cuenta de su experiencia e investigación acerca de la adopción —forzada— de la cultura dominante por parte de los sometidos y los efectos patológicos de este proceso, y acaso algo más interesante: la violencia como catalizador de los oprimidos –los negros-, su poder liberador como motor de cambio.

Ambos personajes fueron contemporáneos, nacieron en el año de 1925 con dos meses de diferencia, su lucha y postulados coinciden en lo fundamental y sin embargo, no hay registro alguno de que se hayan conocido. La lucha de reivindicación de ambos cambió el paradigma de cómo pensamos el movimiento de las comunidades negras en el mundo, de cómo entendemos eso que Aimé Césaire llamó “la negritud” y que no es otra cosa que la vindicación de la cultura e identidad negra. Quizá Malcolm y Frantz no se conocieron físicamente, pero la combinación de su pensamiento dio origen al partido Pantera Negra fundado por los jóvenes Huey P. Newton y Bobby Seale en octubre de 1966.

Newton y Seale cerraron la pinza de la lucha por los derechos igualitarios en su acción política; la ideología de los Panteras Negras era de izquierda militante tendiente al comunismo. El propio Newton, como teórico, hablaba del intercomunalismo como la división del mundo en comunidades dominadas por el imperio estadounidense. En sus palabras, “las contradicciones capitalistas que habían hecho surgir el sexismo, el chovinismo o el racismo, desaparecerían cuando el pueblo controlara sus propias instituciones”, agrega Newton, “en el comunismo un nuevo desarrollo humano tendría lugar que daría forma a las estructuras de la sociedad post revolucionaria”.

La reivindicación a partir de ser radicales, los negros habían venido de África, forzados a adoptar una cultura y estilo de vida y es por ello que debían reclamar lo perdido. Su método consistió en la visibilización y la confrontación como forma de dialogar a partir de la disputa constante de los espacios de poder de la fuerza opresora, por ello su abrazo a las armas y a la asistencia social.

Un partido que no era un partido en términos formales, pero que estaba sustentado en la actuación en la esfera pública. Con sede en la costa oeste de Estados Unidos, los Panteras Negras tenían demandas específicas frente al poder. Su decálogo incluía demandas de vivienda, educación y seguridad para los afroamericanos, probablemente el tufo separatista de autodeterminación invocado en el primer postulado que reza: “Creemos que los negros oprimidos no serán libres hasta que seamos capaces de determinar nuestro destino en nuestras comunidades y por nosotros mismos, controlando completamente todas las instituciones existentes al interior de nuestras comunidades”, generó la andanada en contra de éste movimiento ante el temor de una nación emergente en pleno siglo XX.

Como las panteras que sólo atacan ante el acorralamiento, los miembros del partido, usando la retórica de Malcolm X, invitaban a los negros a usar el derecho constitucional de poseer armas, no sólo eso, sino portarlas públicamente, en las calles. Los programas emprendidos por los Panteras fueron generosos, particularmente el de desayunos para niños que generó una gran solidaridad entre la comunidad y que se sostiene hasta hoy. La lucha en contra de las drogas es particularmente significativa, pues el prejuicio nos indicaría que se relacionan drogas y negros, sin embargo se trata de lo opuesto, veían a las drogas como un elemento de dominación racial y por ello había que abolirlas.

Tres años después de su fundación, en 1969, el FBI consideró a los Panteras Negras como enemigos públicos. Se emprendió una cruzada para desmantelar la organización, para principios de la década de los 70 prácticamente habían desaparecido; hubo dos intentos en 1989 y 2004 de revivir al “partido” pero fracasaron. Distintos movimientos minoritarios han recuperado sus métodos, pero sobre todo su preocupación por la política híper local, la propuesta de soluciones concretas y la actuación política desde la política; su legado en la regeneración de la vida comunitaria sigue siendo imitado.

Con el debate sobre el control de las armas en Estados Unidos, los postulados de los Panteras Negras parecen resurgir como argumentos en contra de las restricciones. Algunos de los legados evidentes de los herederos de Malcolm X y Fanon quizá se encuentren en su forma de organización y orgullo racial y de manera particular en los programas sociales como las clínicas gratuitas para la población. En la era de lo políticamente correcto es necesario redescubrir viejas pero renovadas formas de reivindicación social de las minorías y acción política.

Tras los abusos policiacos en Ferguson, Misuri, es claro que la pretendida época posracial en Estados Unidos se encuentra lejos. Por el contrario, el racismo y clasismo siguen estando presentes, de ahí que vale la pena echar un vistazo a las reivindicaciones raciales en un país en llamas.

@antoniomarvel

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.