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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
El enredado mundo post Snowden
¿Los medios deben publicar información de claro interés general o ajustarse a las leyes? ¿Cuál debe ser el papel de los medios frente a un Estado que vulnera derechos? ¿Cuál es el papel del periodismo frente a mensajes de esta naturaleza ¿Cómo cumplir con la “objetividad” frente al dilema de la transparencia?
Por Antonio Martínez
5 de junio, 2014
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El 5 de junio de 2013 el periódico inglés The Guardian, reveló en una nota de Glenn Greenwald que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) del gobierno de Estados Unidos recolectaba diariamente millones de registros telefónicos de los clientes de la compañía Verizon. Al día siguiente, junto con el Washington Post, se dio a conocer la existencia del programa PRISM que le permite a la NSA acceder directamente a los servidores de grandes compañías como Google, Apple o Microsoft para obtener millones de metadatos. El 7 de junio hizo pública la Directiva Presidencial 20, en donde se establece que oficiales del gobierno hagan una lista de blancos para los ciberataques por parte del gobierno estadounidense. El día 8, a través del periódico inglés se publicó una presentación que explica la herramienta llamada “informante sin límites”, la cual sirve para que el gobierno estadounidense haga seguimiento casi en tiempo real de los datos de vigilancia a nivel mundial, país por país.

Después de 4 días de escándalo internacional, el 9 de junio el mundo conoció la identidad de quien entregó esta información a la prensa. Los periodistas Glenn Greenwald y Laura Poitras se reunieron en un hotel en la ciudad de Hong Kong con un exempleado de Booze Allen Hamilton (contratista de la NSA), Edward Snowden. En sus primeras declaraciones, Snowden dio sus razones para revelar los documentos: “Mi única motivación es informar al público sobre lo que se hace en su nombre y lo que se hace en contra de ellos”; “Yo no quiero vivir en un mundo donde no hay privacidad, por lo tanto no hay espacio para la exploración y la creatividad intelectual”.

Un año después de estos hechos seguimos sin poder ver con distancia todas sus consecuencias. No se me ocurre ningún otro hecho reciente —digamos que tras el 9/11— que haya transformado de tal manera la esfera pública internacional.

En el ámbito de los derechos, hemos visto con horror los alcances tecnológicos auspiciados por el Estado para espiar a millones de ciudadanos. ¿Dónde se encuentra el derecho a la privacidad? ¿Hasta dónde el Estado puede retirar la libertad individual para garantizar una supuesta libertad colectiva? ¿Cómo afecta a otros derechos como la libertad de expresión o asociación el sabernos vigilados cada instante?

En el tema de la soberanía nacional lo que constatamos fue algo que, dicen, era “secreto a voces”. Estados Unidos ocupa un papel central y hegemónico en las relaciones internacionales con los países, ansiosos por llevar su credo secular de la democracia, se han otorgado la facultad de vigilar a todos pues suponen que sus intereses están por encima del resto y que su altura moral les alcanza para justificarlo. ¿Hasta dónde transigir las fronteras por encima de acuerdos internacionales? ¿Por qué vigilar por igual a jefes de Estado, empresas y a terroristas? ¿Por qué no abandonar la carrera armamentista, ahora virtual?

En los medios, el debate encarnizado contra Greenwald —que tomó proporciones casi histéricas al sugerir llamarlo a la justicia estadounidense— y la manera de hacer “periodismo adversarial”. ¿Los medios deben publicar información de claro interés general o ajustarse a las leyes? ¿Cuál debe ser el papel de los medios frente a un Estado que vulnera derechos? ¿Cuál es el papel del periodismo frente a mensajes de esta naturaleza ¿Cómo cumplir con la “objetividad” frente al dilema de la transparencia?

En la gobernanza de internet, se exhibió el problema de la centralización de la red. Pese a la creencia popular, internet cada vez se concentra más. Las grandes compañía manejan miles de millones de datos personales, esas mismas empresas colaboran con el gobierno –ya sea por estar de acuerdo con su política, ya por miedo a represalias— a costa de los derechos de las personas. ¿Hasta dónde debe meterse el Estado en la regulación de una red privada? ¿Dónde las grandes compañías adquirieron la capacidad de arbitrar privadamente derechos fundamentales?

Las respuestas a estas preguntas están lejos de responderse de manera definitiva en el corto plazo. Sin embargo parece que las consecuencias de estas revelaciones trascienden a las mismas. Con ello quiero decir que probablemente sólo se ha acelerado una crisis más grande y profunda como la del Estado-Nación, sus elementos, configuración y papel en donde el “poder duro” y el “poder suave” parecen estar supeditados al “poder en red”. La aceleración de esa crisis es bienvenida, ojalá el legado de este año alcance no sólo para ver cuánto han dejado de vigilarnos sino de qué nueva manera nos arreglamos.

 

 

P.D. Hoy hace 5 años murieron 49 niños por el incendio en la guardería ABC. Los verdaderos responsables están libres. El Estado no ha asumido plenamente su responsabilidad (por acción y omisión) en este crimen.

 

 

@antoniomarvel

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