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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
El #TPPNoVa
Por Antonio Martínez
16 de noviembre, 2016
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No importa el entusiasmo del Secretario Ildefonso Guajardo o la beligerancia de sus cabilderos, el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP) ha muerto. Así lo ha confirmado la Casa Blanca y el congreso de los Estados Unidos, así lo ha expresado Donald Trump. Aunque algunos países negociadores quieran seguir adelante, como es el caso de México, todo el acuerdo carece de sentido si Estados Unidos no ratifica. La lógica política primaria del TPP era, como lo he explicado desde hace varios años, establecer un esquema comercial de proteccionismo a las grandes empresas en la cuenca del pacífico para combatir la hegemonía de China.

No es la primera vez que México se mete en estos embrollos. En el año 2008 México comenzó las negociaciones del Acuerdo Comercial Anti-Falsificación (ACTA); la dinámica entonces fue la misma que con el TPP: un acuerdo opaco entre oficiales no electos con pocos controles democráticos de participación y beneficios económicos dudosos. En aquel momento el secretismo del gobierno fue tal que cuando el Senado se enteró comenzó una batalla sin precedentes que puso un estándar en los procesos de participación multisectorial en México, tal como se puede leer en las conclusiones del Grupo Plural de Trabajo integrado para tal fin.

La oposición a este tipo de acuerdos tiene por lo menos tres fuentes de movilización:

  1. La forma de negociación: el conflicto surge porque los nuevos paradigmas de negociación escapan de la esfera pública. Los involucrados son agentes de interés que excluyen a los opositores e incluso a los agentes gubernamentales. Al ser un pacto privado quienes se oponen solicitan un lugar de la mesa mientras que quienes negocian suplantan el interés público o abren “cuartos laterales” donde no existe posibilidad real de incidencia. La conclusión de esta oposición es que nada bueno puede salir de un proceso de esta naturaleza.
  2. El contenido del acuerdo: los acuerdos comerciales masivos negociados por entes privados tienen consecuencias públicas. Generalmente (ACTA, TISA, TTIP o TPP) estos acuerdos son contrarios a cualquier estándar de derechos humanos pese a que mucho de su capitulado impacte directa o indirectamente en ellos. Además, al usar la lógica del proteccionismo empresarial, las regulaciones que se importan a cada país solo buscan el beneficio del negociador.
  3. La soberanía nacional: una de las posiciones refiere a la soberanía nacional como elemento determinante para el rechazo de este tipo de acuerdos. Usualmente (ACTA, TTP, TTIP) se incluyen cláusulas que degradan la soberanía del Estado al hacerlos sujetos de juicios en tribunales especiales para las empresas. Además, al ser negociados fuera de instancias públicas internacionales como la OMC, nadie a nivel nacional resulta responsable político de los resultados del acuerdo.

Entre los participantes hay distintos grados de aprendizaje de experiencias previas. Por parte del gobierno parece haber poca; recordemos que, en buena medida, la carrera política reciente de José Antonio Meade es parte de esta negociación. Meade negoció la entrada tardía al TPP durante una reunión del G20 todavía en años de Calderón, su primer paso como Canciller lo consolidaba en la posición para darle seguimiento con sus aliados del calderonismo (Arturo Sarukhan, notablemente pasó de ser embajador a consultor de cabildeo del TPP) al acuerdo. Sin comprender el descalabro sufrido con ACTA volvieron a negociar a hurtadillas el nuevo tratado.

El Senado, por su parte, generó una mayor acumulación de experiencia. Con el TPP no se peleó con el Ejecutivo sino que comenzó a promover algunas mesas de discusión que han desembocado en la consulta pública sobre el TPP con distintos sectores. Como sucede en estos casos, existe un desbalance de actores siendo los defensores del acuerdo la mayoría de los sentados en la mesa. Como con ACTA, se espera que los senadores concluyan la consulta con un resolutivo apegado a los derechos humanos.

La sociedad civil parece tener un déficit de aprendizaje de sus experiencias y victorias previas. En lugar de procesar la victoria que tuvimos con ACTA, una parte ha actuado de comparsa del gobierno mientras que la otra lo ha hecho como si caminaran solos. Es necesario crear nuestros sistemas de repositorio colectivo de sociedad civil para construir sobre nuestras propias experiencias en lugar de empezar de cero, de esa manera siempre llevaremos las de perder.

El #TPPNoVa, es verdad. Los negociadores, aunque jueguen la carta política de pactar al interior del TPP que se renegocie la cláusula del 85 % del PIB, saben que sin Estados Unidos es absurdo gastar esfuerzos económicos y políticos. Finalmente, el hecho de que Trump no conozca o no entienda los problemas reales con estos acuerdos sugiere que habrá una amplia oportunidad para que los grupos de presión lo engatusen con tratados donde EUA “gane”, lo cual no es ninguna buena noticia. Por lo tanto, mientras que los problemas del TPP están ahora fuera de la mesa, habrá que estar atentos de nuevas y más agresivas amenazas.

 

@antoniomarvel

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