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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
En defensa de Wikileaks
Las revelaciones de Wikileaks, por frívolas o preocupantes que resulten, son incómodas para el poder. Una vez más se convierten en el enemigo público del establishment estadounidense.
Por Antonio Martínez
12 de octubre, 2016
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Wikileaks se ha convertido en un actor central conforme avanza el proceso electoral en Estados Unidos. Las filtraciones de los correos de John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton, son la cereza en el pastel. El contenido de los correos es la imagen tras bambalinas del poder en la actualidad: lo privado ha sustituido a lo público. Quizá la escena más reveladora es la protagonizada en los correos entre Podesta y Peter Huffman, asesor de Merryll Lynch y contratista de la fundación Clinton: Huffman le pide consejo a Podesta sobre cómo preparar un risotto, si debe agregar el caldo de una vez o poco a poco, Podesta responde que el proceso lento hará el mejor risotto. La conmovedora plática sobre el arroz es un reflejo de la ocupación del capital en el poder público a través de las relaciones privadas-íntimas.

Las revelaciones de Wikileaks, por frívolas que resulten –o preocupantes al grado de que se puede inferir apoyo del gobierno de EUA a ISIS—, son incómodas para el poder. Una vez más se convierten en el enemigo público del establishment estadounidense. Comparto algunas notas sobre el tema:

1. Wikileaks no es el diablo (tampoco un coro de arcángeles). La organización de Julian Assange se ha definido como una de transparencia radical. Aunque su posición mediática ha sido más beligerante esta vez, la ingeniería detrás de Wikileaks la convierte en una plataforma donde alguien más filtra de forma segura la información. Aunque han trabajado con medios aliados, en la historia de sus filtraciones se han decantado por presentar toda la información cruda sin editorialización. Esto les ha acarreado duros cuestionamientos incluso dentro de sus pares, Assange replica: “Yo digo que Wikileaks es la sombra de una sombra. En realidad, el hecho de que hayamos producido más de un millón de palabras de información y se la hayamos trasladado al público es fruto de la enorme explosión de material secreto que existe ahí afuera”.

2. Adivinar el cuadrante político de Assange parece más complejo de lo que es. Sin ninguna prueba Hillary Clinton ha dicho que él y Wikileaks trabajan para Rusia. La retórica de la guerra fría incrustada en lo digital no es nada nuevo. Cualquiera que haya seguido la agenda de ciberseguridad en la última década ha atestiguado la militarización de la red. Assange lo describe así: “Es como tener un tanque en tu dormitorio. Es un soldado que se interpone entre tú y tu mujer cuando intercambian mensajes. Todos estamos bajo una ley marcial en lo que respecta a nuestras comunicaciones”. Esta noción lo hace posicionarse con mayor claridad sobre algunos temas, entre otros, la privacidad. Uno de los lemas de Wikileaks es “privacidad para el débil, transparencia para el poderoso”. En su historia, la organización ha revelado secretos de Kenia, Suiza, Perú, Brasil, Europa, etc. El vínculo con Rusia es débil y complicado de probar. En todo caso, entendiendo el funcionamiento de la plataforma, el enemigo está en la oficina de Clinton y no en el Kremlin. Caso aparte es la posición del stablishment frente al mensajero: si son los impuestos de Trump, es un gran trabajo; si son los emails de Clinton entonces es espionaje internacional.

3. Más complicado resulta entender la postura del gobierno estadounidense al respecto de las filtraciones. Nunca negaron la veracidad del expediente de Snowden, por lo tanto sabemos que el gobierno de EUA (y no el Ruso) espió a gobiernos extranjeros, a sus enemigos políticos, fichó a miles de ciudadanos americanos inocentes e invadió las comunicaciones de millones de personas extranjeras. Semejante despliegue de tecnología espía debería tener alguna respuesta. Lo digital es un amplificador: las respuestas resultan siempre peor que los ataques iniciales. En todo caso el mensaje del gobierno estadounidense ha sido consistente: están en contra de que se conozca su información secreta. Uno de los legados más lamentables de Obama será el trato inhumano a Chelsea Manning, a quien han confinado solitariamente y la han despojado de cualquier derecho, ella estuvo a punto de suicidarse obteniendo así una penalización más. Pese a que Bernie Sanders, Human Rights Watch y Amnistía Internacional han solicitado el perdón para Snowden, el obamismo es implacable en su venganza contra el excontratista de la NSA. Clinton no será distinta. Lo mismo han hecho lo imposible por mantener la persecución global contra Assange además de destruir la vida de decenas de whistleblowers locales.

Para estos temas los medios de comunicación juegan un papel relevante, repetir hackers+Rusia no hace real el hecho pero sí creíble. Basta recordar el caso de Stuxnet, un gusano informático descubierto en el 2010 capaz de espiar y controlar máquinas; la mayoría de las máquinas que lo contenían se encontraban en Irán y controlaban infraestructura crítica. Con el tiempo se supo que el gusano fue financiado por Israel y Estados Unidos.

Clinton y Trump, pese a todas sus diferencias, están de acuerdo con el avance de una guerra cibernética: creando burocracia, destinando recursos públicos y generando pánico. Las firmas de seguridad –Recordemos que Mike McConell, exdirector de la NSA con Bush, pasó a dirigir Booze Allen Hamilton para asesorar a Obama en el tema durante su primer periodo con contratos por más de 400 millones de dólares— podrán sonreír con los nuevos bits bélicos aunque eso implique una internet mucho menos segura para todas.

 

 @antoniomarvel

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